En la actualidad existen muchas escuelas, supuestamente esotéricas, que son relativamente modernas y se establecieron durante los últimos sesenta años. No me refiero a esa Escuela Esotérica que siempre ha existido y que está presente en todas partes del mundo, que ni posee un nombre determinado, ni está representada por una organización exotérica, ni tiene directores. Esta única y verdadera Escuela, ha llenado siempre la necesidad de esos buscadores que - a través de las épocas - han solicitado ser admitidos en los misterios, y lo han logrado después de cumplir con los requisitos. Me refiero, en cambio, a las innumerables escuelas místicas, metafísicas, teosóficas, rosacruces y a las órdenes ocultas, que existen en todas partes. Tales organizaciones están compuestas por personas que poseen una devota intención espiritual, que están animadas por grandes aspiraciones, y que se reunen alrededor de un instructor y de ciertas enseñanzas. El instructor imparte su interpretación personal de la enseñanza académica ocultista y acentúa la necesidad de hollar el sendero y lograr la pureza y formación del carácter, adoptando por lo general la posición de única y máxima autoridad.
Esta etapa, en la historia del esoterismo, ha sido un buen trabajo de preparación, porque presentó al público la naturaleza de la doctrina secreta, la enseñanza esotérica y el gobierno interno del mundo. La realidad de la existencia de los Maestros de Sabiduría - que trabajan con la Jerarquía planetaria bajo la dirección de Cristo - ha sido ampliamente difundida, ya sea en términos de la teosofía ortodoxa y de las conjeturas metafísicas hindúes, o bajo la terminología cristiana. Ya se ha impartido mucho conocimiento. El complicado proceso de la creación divina y la consiguiente manifestación de Dios, constituye un gran estímulo para el desenvolvimiento mental, pero con frecuencia trae muy poca comprensión. Las Escuelas esotéricas se ocupan de desarrollar la comprensión. Han difundido últimamente ciertas reglas elementales destinadas, en primer lugar, a purificar la naturaleza emocional o de deseos; han tratado extensamente temas como la diversidad de planos, los fuegos creadores y la diferenciación de la sustancia, así como los diversos septenarios que condicionan la vida, la conciencia y la forma. ¡Nada de esto es enseñanza esotérica! Han enseñado la devoción a los Maestros, pero presentándolos inadecuadamente. Expresando que tales Maestros se interesan especialmente al instructor del grupo, y a los amigos personales del instructor, con frecuencia se les dice que el Maestro, los ha aceptado en en el círculo interno de sus discípulos. Dentro de estos grupos se erige, casi sin excepción, un círculo íntimo de adherentes, devotos del instructor, quienes lo obedecen ciegamente así que a los supuestos mandatos del Maestro, transmitidos por su intermedio, violando así la ley oculta de que un Maestro no debe dar órdenes, ni esperar obediencia. Por lo general, los grupos esotéricos son organizaciones herméticas, con miembros seleccionados; que fomentan un malsano sentido de misterio y presentan únicamente a medias esas verdades, que sirven sólo al propósito de testimoniar la existencia de lo real.
Por lo tanto, no existe hasta ahora una auténtica escuela esotérica. Su formación es todavía una esperanza - esperanza que ha llegado a la etapa en que puede hacerse la debida preparación para su establecimiento.
Lo antechido no constituye una condenación al servicio lealmente prestado, pero sin inspiración. Los estudiantes deben saber que las Escuelas con las cuales están familiarizados son de carácter preparatorio únicamente, teniendo de muchos fallos, basados en la debilidad o fortaleza de los instructores que las fundaron; en consecuencia, prepondera el énfasis en la personalidad, la exigencia de lealtad y la errónea interpretación y aplicación de la enseñanza. No obstante, han sido jalones útiles para el futuro.
En verdad, aún no la llegado el momento de establecer verdaderas escuelas esotéricas. La humanidad no está aún preparada. Sin embargo, actualmente, hay muchas personas inteligentes que justifican la formación de escuelas de entrenamiento más avanzadas, que sentarán las bases para las futuras escuelas, que irán apareciendo de acuerdo a la Ley de Evolución. Las escuelas esotéricas no son una excepción en el proceso evolutivo, aparecen siempre como respuesta a la demanda de la humanidad y cuando su desarrollo mental lo requiere. En los próximos setenta años, se fundarán las nuevas escuelas. Las actuales deben empezar a renovarse, abandonar lo no esencial y aislar las verdades realmente esotéricas, para tener una clara visión del objetivo del entrenamiento esotérico, lo cual aún no se ha hecho. Debe conocerse la disciplina a la que se someterá el neófito en el futuro, y también impartirse las técnicas correctas; todo ello elevado a un nivel superior, del alcanzado en el presente. La enseñanza tiene que independizarse de su actual tendencia teológica y pronunciamiento autocráticos. Las numerosas escuelas ocultistas internas y las diversas secciones esotéricas, han sido, desgraciadamente, culpables de los pronunciamentos dogmáticos.
Más adelante aparecerán instructores que tendrán una verdadera comprensión de la naturaleza espiritual de la autoridad, que no se basará en pretensiones, ni en el misterio, sino en una vida vivida de acuerdo con los ideales más elevados y en la presentación de una enseñanza que evocará el respeto y la respuesta intuitiva del discípulo. El instructor del futuro señalará simplemente el camino, lo recorrerá con el discípulo, y destacará las antiguas reglas, pero con una nueva interpretación, y no (como sucede con frecuencia) colocándose entre el grupo y la luz, o entre el aspirante y el Maestro.
Estas Escuelas preparatorias ya están en proceso de formación, y la fundación de la Escuela Arcana, en 1923, fue parte de este esfuerzo espiritual. A principios del próximo siglo surgirá, de dichas escuelas, la primera verdadera Escuela de Iniciación.
Hasta la fecha, las llamadas escuelas esotéricas se ocuparon de los aspirantes que están en el sendero de probación o punficación. Las que ahora se forman, como la Escuela Arcana, se ocupan de entrenar discípulos y prepararlos para hollar el sendero del discipulado y, en fecha posterior, ponerlos en contacto directo con los Maestros. Las nuevas escuelas que se establezcan en el próximo siglo admitirán y prepararán discípulos para hollar el sendero de iniciación.
Tenemos así un esfuerzo unificado y gradual del cual son responsables los Maestros. Las Escuelas que ahora están en formación para entrenar discípulos son de carácter intermedio y tienen por objeto establecer un puente entre las escuelas esotéricas del pasado y las verdaderas escuelas que aparecerán más adelante, lo cual podría resumirse así:
Con éstas estamos muy familiarizados, y son las escuelas internas de los numerosos grupos teosóficos, las órdenes rosacruces y las incontables organizaciones místicas y metafísicas. Aunque de carácter definidamente esotérico, son útiles para despertar el interés del público. Proporcionan valiosa información respecto a los tres mundos de la evolución humana - físico, emocional y mental -, siendo exclusivamente para los neófitos que se hallan en el sendero de probación. Se ocupan del acercamiento a Dios por medio del corazón y también del profundo instinto humano, si el hombre puede descubrirlo.
Las escuelas que se establecen ahora poseen un mayor conocimiento esotérico, que se está correlacionando y aplicando. Gran parte es todavía teórico, pero la teoría debe siempre preceder a la práctica. Dichas escuelas llevarán la enseñanza más allá del punto alcanzado en las primitvas escuelas, trasladándola de los tres mundos al reino del alma. Se ocuparán de los valores esotéricos y serán de naturaleza mental, poniendo el énfasis sobre el conocimiento de Dios y no sobre la idea de ir a tientas detrás de una divinidad presentida. Las mejores escuelas del pasado lograron la integración de la personalidad e hicieron realidad el dualismo esencial del mistico. Las nuevas escuelas persiguen una fusión más elevada, de la personalidad integrada con el Alma. Revelan que detrás del dualismo místico, etapa necesaria, existe la realidad oculta de la identificación con lo divino.
Estas Escuelas serán verdaderamente esotéricas, porque para entonces la humanidad estará preparada. Evocarán y entrenarán la conciencia superior del discípulo; enseñándoles a trabajar conscientemente en niveles espirituales y a actuar como alma, en los tres mundos de la evolución humana, media una personalidad altamente inteligente. Los discípulos serán preparados para la iniciación, y los iniciados serán entrenados para iniciaciones mayores y superiores. Harán hincapié sobre el correcto manejo de las energías y fuerzas, sobre la sabiduría, como resultado del conocimiento aplicado, y sobre los planes y trabajos de la Jerarquía. Desarrollarán la intuición, y producirán una fusión aún más elevada entre el hombre espiritual y el Ser universal.
Dividiré en tres temas lo que tengo que decir respecto a las escuelas:
El estudio de estos temas ayudará a conocer en qué consiste la enseñanza esotérica, y a trabajar como esoteristas, recibiendo el entrenamiento necesario y aprendiendo a hollar el CAMINO correctamente. Los dirigentes e instructores de las actuales seudo escuelas esotéricas deben enfrentar la realidad por dura que sea. Si son honestos y sinceros lo harán gustosamente, se adaptarán a las necesidades de la época, valorarán correctamente el lugar que ocupan en la escala de la evolución y decidirán hacia dónde deben dirigir sus esfuerzos. Nada puede detener los Planes Jerárquicos, tal como han sido delineados. Quienes no pueden enfrentarse a sí mismos, ni realizar un trabajo de verdadero valor, descubrirán que sus escuelas han caducado, esto ya sucede en todas partes. Los que se dan cuenta de la situación y pueden percibir el futuro, avanzan hacia una acrecentada utilidad, una reconstrucción vital y un servicio más amplio.
Las palabras "esotérico" y "oculto" significan aquello que está escondido; indican lo que se halla detrás de las aparencias externas y señalan las causas que producen apariencias y efectos; se refieren al sutil mundo de energías y fuerzas, que todas las formas externas velan y ocultan, y a lo que debe conocerse antes de desarrollar la conciencia iniciática.
En el pasado, resaltaron las fuerzas subjetivas, que no dejan de ser fuerzas materiales ocultas en el ser humano, y frecuentemente los poderes psíquicos, tales como la clarividencia y la clariaudiencia, que el hombre comparte en común con los animales. En las antiguas escuelas se ha acentuado de manera extraordinaria la pureza física y todo lo concerniente a la purificación de las formas, mediante las cuales el alma debe manifestarse. Esta purificación no es de carácter esotérico ni un indicio de desarrollo esotérico o espiritual, sino únicamente un paso preliminar muy necesario, pues hasta no emprender tal purificación, es imposible realizar un trabajo más avanzado. Las disciplinas físicas son necesarias y útiles y deben aplicarse en todas las escuelas para principiantes, pues mediante ellas el neófito adquiere hábitos de pureza y construye el tipo de cuerpo que el discípulo necesita para iniciar el verdadero trabajo esotérico.
Este entrenamiento elemental permite al neófito transferir su conciencia, del mundo tangible del vivir cotidiano, a los mundos de las fuerzas más sutiles de su personalidad. Llega así a darse cuenta de las energías que debe manejar, y presiente vagamente lo que hay detrás de ellas - el alma en su propio mundo, el Reino de Dios.
Ahora bien, las nuevas Escuelas se ocupan de valores más esotéricos. Entrenan al discípulo para trabajar como alma en los tres mundos, y lo preparan para actuar como discípulo aceptado, en el grupo de un Maestro. La mayoría de las Escuelas del pasado han descuidado la etapa de integración de la personalidad y también el conocimiento de la vida en los tres mundos, sobre lo cual se debe instruir al principiante. En cambio, han ofrecido la tentadora perspectiva de hacer contacto con un Maestro y con Su grupo, antes de que el aspirante tenga una personalidad coordinada, es calificado como "inteligente", y antes de haber establecido contacto con su alma. Se ha hecho y se hace hincapie sobre la devoción, devoción al instructor del grupo, a sus verdades enunciadas y al Maestro, además de la firme determinación de merecer el título de "discípulo", para decir algún día "conozco a tal o cual Maestro". Mientras tanto, no se ha dado al principiante una verdadera idea del discipulado, ni de sus responsabilidades. Las nuevas Escuelas en formación, imparten a sus estudiantes ideas muy diferentes, y emplean técnicas de entrenamiento muy distintas.
4. Una escuela esotérica entrena al discípulo para el trabajo grupal. Le enseña a abandonar sus planes personales en bien del propósito grupal - que está siempre dirigido a servir a la humanidad y a la Jerarquía. Sin perder nada de su identidad individual, ni particular, se sumerge en las actividades grupales, contribuye con su dedicación al Plan, sin que ninguna idea proveniente del no-yo influya en su forma de pensar.
5. Una Escuela Esotérica no se funda en la autoridad de algún Instructor ni en las exigencias de que se reconozca y obedezca. No se basa en las pretensiones de personas generalmente mediocres que afirman ser iniciados, y que en virtud de ello hablan con autoridad dogmática. La única autoridad reconocida es la de la verdad misma, percibida intuitivamente y sometida al análisis mental y a la interpretación del discípulo. El discípulo (que trabaja con alguno de los Maestros) inicia una escuela esotérica sin ejercer ninguna autoridad, excepto la que le otorga una vida vivida lo más ajustadamente posible a la verdad, además de la medida de la verdad que puede impartir a su grupo. La obediencia que el duigente del grupo debe inculcar a su grupo de estudiantes es el reconociiniento de la responsabilidad y lealtad conjuntas a las intenciones y propósitos grupales y - dados como sugerencias, no como órdenes. Las declaraciones o exigencias del instructor del grupo, para que se le reconozca autoridad y se le preste obediencia y lealtad incondicional, lo señalan como principiante y simple aspirante, aunque tenga buenas intenciones y sentimientos, e indica que no es un discípulo a cargo del trabajo de la Jerarquía.
6. Un grupo esotérico se preocupa del completo desarrollo del discípulo. La formación del caracter y la aspiración altruista se consideran ya existentes, pero no se les da gran importancia a las virtudes comunes a una vida externa pura, a la bondad, al buen carácter, ni a la total carencia de autoimposición. Estas cualidades son consideradas esencialmente básicas y existentes en cierta medida, pero su mayor desarrollo es una cuestión personal del discípulo y no del instructor o del grupo. Se le da importancia al desarrollo mental, a fin de que el discípulo sea inteligente, analítico - pero no criticador - y posea un rico y bien organizado equipo mental. La cabeza y el corazón son considerados de igual importancia y similarmente divinos. La Jerarquía trabaja con los estados de conciencia de los hombres de cualquier clase, raza o nación. Los discípulos aprenden a trabajar en la misma forma, para llegar oportunamente a ser Maestros de Sabiduría. Esto lo obtienen superando todas las dificultades y obstáculos mediante el poder de sus propias almas. Así algún Maestro activo ahora en el mundo, queda libre para realizar un trabajo diferente y más elevado.
7. Una escuela esotérica es el medio por el cual la vida del discípulo se enfoca en el alma; los mundos físico, emocional y mental, no son para él la esfera principal de sus actividades. Estos mundos son meramente su campo de servicio, y la personalidad se convierte en aquello por cuyo medio su alma sirve. Aprende a trabajar totalmente desde niveles espirituales, y su conciencia está firmemente centrada en el alma y en el ashrama de su Maestro. La escuela esotérica le enseña cómo lograrlo, a establecer contacto con su alma, vivir como alma, reconocer al Maestro y a trabajar en el grupo de un Maestro. Aprende la técnica por la cual puede registrar impresiones del Maestro, responder a la intención del grupo y así ser cada vez más sensible al Plan, en el cual se han comprometido colaborar su Maestro y el Ashrama. Aprende a desempeñar su parte en la tarea de elevar la conciencia de la humanidad, empleando consciente y directamente la mente entrenada, la naturaleza emocional controlada y el cerebro receptivo. Entonces desempeña eficazmente la doble y dificil y función del discípulo: vive como alma en la vida diaria, y trabaja conscientemente en relación con la Jerarquía.
Hay muchas otras definiciones de lo que es una escuela esotérica, pero he elegido las más sencillas y las que se han de captar primero, si se quiere lograr un correcto progreso. El discípulo es llevado paso a paso, por el Sendero, hasta el momento en que está preparado para esos grandes desenvolvimientos de conciencia denominados "iniciaciones". Entonces comienza a hollar conscientemente el sendero de iniciación, que las escuelas esotéricas harán conocer al público, en el futuro.
La Escuela Arcana se esfuerza por cumplir con los siete requisitos de las escuelas esotéricas. No se ocupa, ni jamás se ha ocupado, de preparar a los discípulos para las iniciaciones. Procura que sus estudiantes establezcan los contactos preliminares y trabajen como verdaderos servidores en el mundo. Actualmente no existe ninguna verdadera escuela esotérica que entrene para la iniciacion. Las que pretenden hacerlo engañan al público. Se puede dar entrenamiento acerca de la vida del discipulado, pero académicamente entendido. El entrenamiento en la vida del iniciado debe comprobarse individualmente y por medio de contactos en el mundo del ser espiritual.
II. ¿Cómo se forma una Escuela Esotérica?
Una escuela esotérica no es creada por algún discípulo que recibió órdenes de su Maestro. El discípulo que inicia una escuela preparatoria de ocultismo, lo hace por propia voluntad, siendo su servicio definido y por él elegido; para servir lo mejor posible en el Ashrama de un Maestro; conoce las necesidades del mundo; ansía intensamente servir, y es consciente de que aprende continuamente y conoce los métodos por los cuales ha aprendido y progresado en el sendero. Por lo tanto, es un trabajador consciente de su deber como discípulo, está en contacto con su alma y es cada vez más sensible a la impresión del Maestro. Generalmente no proyecta iniciar una escuela esotérica; en su mente no se configura una definida y planificada organización; ansia simplemente satisfacer las necesidades que lo circundan. Debido a que está en contacto con su alma y - en el caso de discípulos más avanzados - con el Maestro del Ashrama, su vida diaria llega a ser magnética, radiante y dinámica y, en consecuencia, atrae hacia él a quienes puede ayudar, reuniéndolos a su alrededor. Se convierte en el punto central de vida en un organismo viviente, y no en el dirigente de una organización. Tal es la diferencia entre el trabajo de un aspirante bien intencionado y la de un discípulo entrenado. El mundo está lleno de organizaciones, a cuyo frente hay alguien con móviles generalmente sanos, pero cuyos métodos y acercamientos hacia quienes trata de servir, son similares a los del mundo comercial; podrá crear una organización útil, pero no fundar una escuela esotérica. El discípulo se convierte en el centro de un grupo vital y radiante, que crece y alcanza sus objetivos, porque la vida en el centro se desarrolla de adentro a fuera. Por la fuerza de su vida logra el éxito, no por un sistema de propaganda. Raras veces o nunca, tiene éxito comercial.
La gente responde a la nota emitida y a las verdades que se enseñan, y la influencia del grupo aumenta constantemente hasta que el discípulo es responsable de un grupo de aspirantes. Según la medida de contacto con su alma, y su respuesta sensible a las sugerencias del Maestro y a las impresiones del Ashrama con el cual está afiliado, así será la fuerza y utilidad del grupo con el cual trabaja. Poco a poco irá reuniendo a su alrededor a quienes pueden ayudarlo en la enseñanza, y según la sabiduría y el discernimiento que demuestre en la elección de sus colaboradores, será el éxito de su servicio. No asume autoridad alguna sobre el grupo ni sobre sus colaboradores, excepto la autoridad que le otorga su mayor conocimiento, sabiduría y luz; esto lo hace un punto inconmovible de poder, contra el cual las interpretaciones insignificantes y métodos se estrellan y desaparecen. Enseñan ciertos principios ocultos, inalterables, que el grupo aceptará facilmente y sin controversia, y precisamente esos principios son los que lo llevaron a efectuar ese trabajo. Si en sus colaboradores observa signos de desarrollo espiritual los coloca en posiciones de responsabilidad, a medida que se van capacitando. Vive continuamente como aprendiz y condiscípulo, hollando con ellos el sendero. La tónica del verdadero dirigente esotérico es humildad, lo que indica visión y sentido de proporción, y le enseña que cada paso adelante en la vida espiritual revela las etapas que aún le quedan por dominar. La diferencia entre discípulo entrenado y principiante reside en que este último posee visión limitada y se inclina a creer que el camino es más fácil de lo que realmente es; entonces se sobreestima. En cambio, el discípulo, tiene una amplia visión y sabe cuánto falta para que se convierta en realidad.
Las escuelas esotéricas se pueden dividir en diferentes categorías, dependiendo del grado de evolución del instructor. La comprensión subconsciente al respecto, lleva al dirigente mediocre a tratar de imponer su trabajo y llamar la atención sobre sus esfuerzos, mediante ruidosas declaraciones, pretendiendo familiaridad con el Maestro y, a veces, con toda la Jerarquía, exigiendo así reconocimiento. Esto significa ser principiante, pues debe saberse que una verdadera escuela esotérica es iniciada siempre por un discípulo, y ésta es su tentativa de servicio y no el campo de expresión de un Maestro. El discípulo - no el Maestro - es el único responsable del éxito o fracaso de la escuela. Los Maestros no son responsables de las escuelas que hoy existen, ni de las que están en proceso de formación. Tampoco establecen normas ni solucionan problemas. En la medida en que el discípulo dirigente esté en contacto consciente y humilde con el Maestro y Su Ashrama, así afluirá a la escuela el poder del grupo interno; esto se manifestará como luz y sabiduría espirituales, no como dirección, mandatos u órdenes concretas, ni como responsabilidad transferida del dirigente al Maestro. El discípulo toma sus proprias decisiones, entrena a sus colaboradores, enuncia sus propias normas, interpreta la Sabiduría Eterna de acuerdo con la luz que hay en él, y supervisa el entrenamiento dado a los estudiantes. Cuanto más avanzado, menos hablará el discípulo de su Maestro, y señalará más eficazmente el camino hacia la Jerarquía; acentuando también la responsabilidad individual y los principios básicos ocultos.
Las escuelas que existen hoy en el mundo pueden dividirse en tres grupos:
Estos discípulos, a quienes se les confía la difícil tarea de inaugurar las nuevas Escuelas, son conocidos técnicamente como discípulos mundiales. Su influencia penetra en todas direcciones, quebrantando y pertubando las escuelas del pasado y liberando a quienes están preparados para las nuevas enseñanzas; crean nuevas escuelas intermediarias entre las antiguas y las futuras Escuelas de Iniciación; impresionan la conciencia de los hombres, ampliando el punto de vista del público en general y presentando a la humanidad nuevos conceptos y renovadas oportunidades. Esto ya está ocurriendo. Los investigadores, por lo tanto, deben aprender a diferenciar entre el trabajo de un aspirante bien intencionado, que funda una escuela de esoterismo para principiantes, el trabajo de un discípulo que está aprendiendo a ser instructor, y el de los discípulos mundiales que están derribando los antiguos métodos e instituyendo nuevos y más adecuados, para la enseñanza de la verdad oculta. La Escuela Arcana es parte de este último esfuerzo mundial.
Existen también ciertas escuelas espúreas, bien conocidas y espectaculares, que atraen a los curiosos e ignorantes. Afortunadamente ejercen un breve ciclo de influencia. Causan temporariamente mucho daño, pues deforman la enseñanza y dan una idea falsa respecto a los Maestros y al sendero, pero su poder de perdurar es prácticamente nulo. Los otros tipos de escuela realizan un buen trabajo y satisfacen la necesidad de quienes responden a su tónica. Sin embargo, las escuelas antiguas están desapareciendo, las del segundo grupo se mantendrán activas aún durante largo tiempo, dando instrucción elemental, entrenando a discípulos en los métodos de trabajo y en la forma de servir. El último y nuevo tipo de escuela acrecentará su poder y preparará a los discípulos de la nueva era, para las Escuelas de Iniciación.
Debe observarse que muchas de las verdades impartidas hasta ahora bajo el término "esotéricas" no lo han sido, o son totalmente "exotéricas". Las verdades esotéricas del pasado son fundamentalmente verdades exotéricas en el presente. Durante los últimos cien años, las doctrinas esotéricas y la enseñanza secreta de la Sabiduría Eterna - dadas al público frecuentemente bajo juramento de guardar secreto- han llegado a ser de propiedad pública. La naturaleza del hombre, según se enseñaba en las escuelas de misterios del pasado, es reconocida, entre otros, con el nombre de psicología moderna. Los misterios del cuerpo etérico, del astral y del mental, son tratados por nuestras universidades en cursos de psicología que se ocupan de la vitalidad, la naturaleza emocional y la mentalidad del ser humano. La creencia en los Maestros fue un secreto celosamente guardado, pero hoy se habla de Ellos en las tribunas públicas de nuestras grandes ciudades. La práctica de la meditación y sus técnicas eran temas cuidadosamente reservados, y al público se le decia que su enseñanza era peligrosa; hoy esta idea ha sido desvirtuada y gran número de personas meditan para lograr el alineamiento, establecer contacto con el alma y adquirir su conocimiento. La verdad también ha estado velada y oculta por un cúmulo de enseñanza secundaria que ha desviado el interés del investigador y concentrado su atención en los fenómenos, por la importancia que le atribuyen. La postura, el empleo de antiguas fórmulas, palabras y mántram, los ejercicios de respiración, las insinuaciones misteriosas para elevar el fuego Kundalini, el despertar de los centros y otros aspectos atrayentes del ocultismo secundario, han llevado a las personas a perder de vista el hecho de que gran parte de lo dicho, por pertenecer al reino de los fenómenos, se relaciona con el cuerpo físico, con su correcto ajuste, su vitalización y energetización y, por lo tanto, con los efectos y no con las causas esenciales de dichos efectos. Todos estos resultados fenoménicos serán demostrados sin peligro, normal y sensatamente, asi como automáticamente, cuando el hombre interno, emocional y mental, esté en armonía con el mundo espiritual y empiece a funcionar como ser espiritual. Este acercamiento secundario a la verdad ha hecho mucho daño a la causa del verdadero ocultismo y ha perturbado considerablemente las mejores mentes en el campo espiritual.
En las Escuelas que están en formación se acentuará el conocimiento del alma, el conocimiento espiritual, la comprensión de las fuerzas superiores y el conocimiento directo de la Jerarquía espiritual que rige la vida de nuestro planeta, y la comprensión (desarrollada progresivamente) de la naturaleza divina y del Plan, que, en la obediencia a la voluntad de Dios, condicionando cada vez más los asuntos del mundo. En dichas escuelas se estudiarán las leyes que rigen al individuo, a la humanidad y a los reinos de la naturaleza, y la Ciencia de las Relaciones (a medida que se va desarrollando en nuestro mundo evolucionante) será de interés práctico para el discípulo. Cuando éste establezca rectas relaciones consigo mismo, con el mundo del ser espiritual, con el mundo del vivir humano y con todas las formas de la vida divina, automáticamente tendrá lugar el despertar de su propia naturaleza, sus centros se convertirán en fuentes vitales de poder espiritual y toda su constitución entrará en actividad rítmica y tendrá la consiguiente utilidad. Sin embargo, todo esto ocurrirá en virtud del correcto ajuste con Dios y con el hombre, su creciente comprensión del propósito divino y su conocimiento de las diversas técnicas y leyes científicas que condicionan todos los fenómenos, incluso al hombre.
Quisiera exponer con claridad que la Escuela Arcana, por ser una de las Escuelas intermedias más nuevas, se ocupa de los fundamentos comunes de la doctrina secreta, pero sólo como base de la nueva enseñanza que se va desarrollando. Los ejercicios respiratorios se dan únicamente después de varios años de estudio, sin hacer resaltar su importancia, porque la respiración correcta - esotéricamente comprendida - no depende del control de los pulmones ni del aparato respiratorio, sino de la orientación correcta y del ajuste rítmico de la vida al orden espiritual y a las circunstancias.
Se estudia la psicología del hombre interno cuando condiciona los centros del cuerpo vital; sin embargo, se pone de relieve el aspecto psicológico y no los centros; éstos funcionarán correctamente cuando el pensamiento sea sano y el hombre viva con éxito la vida dual del discípulo: rectas relaciones con el mundo de las almas y la Jerarquía, y rectas relaciones con sus semejantes en la vida diaria.
Después de una enseñanza preliminar acerca de las bases generales, y de un período de comprobación del grado de comprensión del estudiante, además de algunas instrucciones básicas en la naturaleza de la meditación, las nuevas escuelas enseñarán las siguientes materias:
Conciernen a la manifestación del mundo de los valores e impulsos espirituales, a través del mundo de los fenómenos materiales.
Existen muchos estudios subsidiarios que el estudiante debe conocer antes de ingresar en las futuras escuelas de iniciación; pero lo antedicho dará una idea del programa general a que se ajustarán las nuevas escuelas. La Escuela Arcana procura dar una preparación general sobre tales fundamentos básicos, a fin de que el estudiante pueda aprovechar la riqueza de literatura y enseñanza que aparecerá en lo que resta del presente siglo.
El estudiante debe adquirir, ante todo, una idea general de la enseñanza esotérica, para saber cuál de las numerosas líneas seguirá; debe aprender a aplicar la enseñanza, en forma práctica, transmutando la teoría en práctica y demostrando para sí la necesidad y posibilidad de llegar a vivir en el mundo de los significados. Entonces reconocerá la relación, en todos los acontecimientos individuales, humanos y planetarios, y por qué y cómo tienen lugar dichos acontecimientos. A medida que adquiere conocimiento de la psicología esotérica, y domina algunas de las técnicas de los procesos de meditación, podrá ubicarse en el peldaño que le corresponde en la escala de la evolución; entonces sabrá cuál es su paso inmediato, la siguiente meta de desarrollo, lo que tiene que dar como servicio a la humanidad y a quién podrá ayudar.
Empieza así a participar conscientemente en la gran escuela de la experiencia espiritual, donde hallará oportunamente respuesta a sus preguntas y solución de sus problemas. Descubrirá que los principales requisitos para desarrollar con éxito el trabajo esotérico son: paciencia, continuo esfuerzo, visión y sano juicio discriminativo. Poseyendo todo esto, más un sentido del buen humor, una mente abierta y sin fanatismos, el estudiante rápidamente progresará en el "Camino Iluminado", como se lo denomina a veces al sendero. Finalmente se encontrará ante el portal de la iniciación, sobre el que están inscritas las palabras de Cristo: "Pide y se te dará; busca y encontrarás; llama y se te abrirá".
Enero 1944
ESCUELA ARCANA
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