LA GRAN INVOCACIÓN:
UNA PLEGARIA PARA EL PODER Y LA LUZ
La Gran
Invocación es una plegaria de antiguo origen: constituye
una fórmula mántrica de tremenda potencia,
que está ayudando a promover cambios y reajustes en todos
los aspectos de nuestra vida planetaria. Es una plegaria mundial,
empleada por personas de todos los credos e inclinaciones espirituales,
con el objeto de asistir a nuestro planeta durante este difícil
período de transición.
Ya desde una consideración superficial,
la belleza y fuerza de esta Invocación reside en su sencillez,
y también en su manera de expresar ciertas verdades centrales
que la mayoría de la gente acepta innata y normalmente: la
verdad de la existencia de una Inteligencia básica a Quien
vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que, más
allá de toda apariencia externa, el poder impulsor del universo
es el Amor; la verdad de que grandes Individuos han venido cíclicamente
a la Tierra y encarnado ese Amor para estimular nuestra comprensión;
la verdad de que tanto el amor como la inteligencia son efectos
de lo que se llama la Voluntad de Dios, y finalmente la verdad —
evidente por sí misma — de que el plan divino puede alcanzar
su concreción o manifestación sólo por intermedio
la Humanidad misma.
Por momentos resulta natural la sensación
de impotencia ante la enormidad del sufrimiento y del dolor que
acechan sobre la faz de nuestro planeta; de hecho percibimos la
necesidad, aunque con frecuencia sentimos que nuestros intentos
de contribuir de una manera verdaderamente constructiva acaban siendo
fútiles. En el pasado, los individuos se volcaban generalmente
a la oración para obtener protección y alivio del
sufrimiento que embargaba sus vidas personales. Hoy, a medida que
penetramos en una nueva era, la humanidad demuestra colectivamente
una comprensión más profunda del poder de la plegaria
e invocación grupales en beneficio del género humano
y del planeta como un todo. El empleo dinámico y enfocado
de la Gran Invocación brinda a todos un potente medio para
contactar y distribuir energías espirituales, contribuyendo
de esta manera a la elevación y transformación del
planeta Tierra. Mediante su uso colectivo traemos luz, amor y poder,
que inciden sobre todos los aspectos de nuestra vida planetaria,
irradiando y elevando la conciencia humana. En otras palabras, contribuimos
a la transformación del enfoque intensamente materialista
de nuestro mundo en otro más verdaderamente espiritual.
El uso concentrado de la Gran Invocación
promueve poderosos cambios en la vida individual: nuestras actitudes,
intenciones, carácter y metas eventualmente se tornan más
útiles espiritualmente. "Como un hombre piensa en su
corazón, así es él" reza el axioma, y
éste constituye una ley básica de la naturaleza; el
constante direccionamiento de la mente hacia la necesidad de luz
y hacia la perspectiva de iluminación no ha de ser, y no
será, ineficaz.
La Invocación se encuentra traducida hoy
a más de 70 idiomas, y es empleada por innumerables individuos.
¿Se uniría usted a ellos, empleándola diariamente
con enfocado pensamiento y dedicación? Al hacerlo, y estimular
a otros a hacerlo, no se patrocina a ningún grupo ni organización
en particular. Pertenece a toda la raza humana.
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