TIEMPO DE EXPECTATIVA
La humanidad atraviesa hoy un culminante momento
de cambio, con todo el dolor, caos y ruptura que de ello resulta.
Las formas antiguas se están extinguiendo, y las nuevas surgen
a la vida. En tales períodos de transición, previos
a la inauguración de una nueva era, siempre emerge
un Instructor, un Salvador del Mundo, un Iluminador, un Avatar,
un Intermediario y Transmisor, un Cristo. La época actual
no será excepción a esta antigua regla y ley universal.
Durante siglos, la reaparición de un Instructor
Mundial ha sido anticipada por los fieles a lo largo de todo
el mundo – por los cristianos, y por quienes buscan a Maitreya,
al Bodisatva, al Mesías y al Imam Mahdi. Tal Instructor será
alguien que se identificará con la lucha humana, comprenderá
completamente estos tiempos y conocerá las profundidades
y laberintos del corazón humano. Él o Ella vendrá
para la humanidad entera.
Los grandes instructores del pasado han conducido
a la humanidad hacia una mayor luz, trayendo la revelación
a su época. El próximo Instructor Mundial traerá
una revelación que hable a nuestro tiempo, empleando
los sistemas mundiales de comunicación disponibles, y así
"cada ojo verá, y cada oído oirá".
Hoy somos testigos de un florecimiento del espíritu
humano. La humanidad misma está preparando el camino para
Aquél que Viene mediante la inserción de cambios dentro
de todos los aspectos de la existencia humana. El reconocimiento
espiritual y su aplicación a la vida son la gran necesidad
de la actual preparación para su reaparición.
Se dijo que el Instructor vendrá cuando
se haya restaurado la paz en alguna medida, cuando el principio
del compartir esté en vías de controlar los asuntos
económicos, y cuando los grupos políticos y religiosos
hayan comenzado el proceso de depuración. La venida también
dependerá del llamado de todos los que participan
de un propósito común, con esperanza y expectación.
Una grande y antigua plegaria se ha impartido
a la humanidad a fin de ayudarla a preparar el terreno para tal
reaparición. Se trata de una plegaria mundial de extraordinaria
potencia. Mediante el empleo y distribución diarios de la
Gran Invocación nos sumamos a esta labor preparatoria, y
nos unimos como Humanidad Una. Se nos pide contribuir, con energía
y luz, a este servicio al mundo. |