Lucis Trust fue creada en 1922 para servir como agente legal
y financiero de un número de actividades de servicio mundial
que incluyen la Escuela Arcana, las Editoriales Lucis, la revista
"The Beacon", Triángulos, y las variadas actividades
de Buena Voluntad Mundial: distribución de folletos e Invocación
y publicaciones de Buena Voluntad Mundial. La Fundación
también maneja el Fondo de Libros del Tibetano para la
perpetuación de las enseñanzas del Maestro Tibetano
Djwhal Khul y Alice A. Bailey.
Todos los
proyectos conectados con la Fundación son actividades sin
fines de lucro, incluyendo la división Publicaciones. Lucis
Trust no está subvencionada, ni posee en propiedad o mantiene
grandes haberes financieros. Es enteramente dependiente de las
contribuciones voluntarias, grandes y pequeñas, de aquellos
que reconocen y desean ayudar al cumplimiento de su propósito:
el establecimiento de correctas relaciones humanas a través
de la educación de la mente humana hacia el reconocimiento
y la práctica de los principios espirituales y valores
sobre los que debiera estar basada una sociedad mundial estable
e interdependiente.
Lucis Trust, así como todos los grupos servidores similares,
depende de donaciones voluntarias y legados y obsequios especiales.
No tenemos otro ingreso para sostener y expandir nuestro trabajo
en el mundo. Desde su comienzo, el trabajo se ha desarrollado
sobre el principio de que la verdad espiritual debe ser libremente
entregada y compartida, porque no puede asignársele un
valor material y porque nadie debe ser privado de ella o rechazado
por falta de dinero. Por esa razón, el entrenamiento extensivo
ofrecido por la Escuela Arcana, nuestras conferencias, seminarios,
reuniones mensuales de meditación, así como también
nuestra distribución de folletos por todo el mundo en muchos
idiomas, son todos emprendidos sobre una base de Donación.
Esto también incluye donaciones habituales de los libros
de Alice Bailey a grupos e individuos en naciones donde no son
fácilmente accesibles debido a factores económicos
y a otros factores.
Al mismo tiempo, sin embargo, ningún trabajo espiritual
de cualquier tipo, ni un solo aspecto del servicio mundial, puede
funcionar sin dinero. Y uno de los problemas y necesidades básicos
en el trabajo espiritual, experimentado por todos los servidores,
es financiero. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo – un grupo
de personas unidas subjetivamente y extraídas de todos
los campos del esfuerzo humano - "necesita grandes cantidades
de dinero", ha dicho el Tibetano, y se necesitan millones
para ayudar a preparar la conciencia humana para la venidera exteriorización
de la Jerarquía espiritual. El problema se hace más
difícil porque estos servidores comprometidos en tareas
pioneras, precursoras, escapan al reconocimiento y por lo tanto
fracasan en evocar adecuado apoyo, y en parte porque su trabajo
frecuentemente va en dirección contraria a las actitudes
reaccionarias de la mente y valores de la vieja era, que mantienen
a la humanidad aprisionada en el status quo del materialismo,
el egoísmo y la separatividad. La introducción del
cambio, de nuevas maneras de responder a las oportunidades provistas
por la creciente conciencia de la unidad humana, encuentra inevitable
resistencia. Y los discípulos son a menudo forzados a mantener
su trabajo incluso a niveles mínimos.
Al enfrentar una "crisis de oportunidad" con nuevas
áreas de trabajo desarrollándose y crecientes demandas
de recursos financieros, confiamos en que todas las personas de
buena voluntad asociadas con el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores
del Mundo desearán cooperar y contribuir a este trabajo,
o a cualquier forma de actividad espiritual que evoque reconocimiento
y apoyo incondicional. El Maestro Tibetano nos ha pedido satisfacer
las necesidades a medida que se presentan, y al hacerlo, a menudo
debemos anticipar el dinero que afluirá de vuelta después
que el trabajo ha sido realizado. Sin grandes y permanentes fondos
fiduciarios y dotaciones, el dinero necesario debe afluir como
resultado de la correcta dirección y la correcta circulación
de la energía del dinero, basada en la correcta intención
espiritual. Que el trabajo se ha expandido hasta sus presentes
dimensiones mundiales durante los más de 75 años
de su vida es un tributo a aquellos que han aceptado responsabilidad
por ello - financieramente y en acción cooperativa - a
través de los años.
Se ha dicho que el "principio de compartir" gobernará
la civilización venidera. El dinero, o energía concretizada,
está en este momento ampliamente concentrado en manos de
unos pocos. Pero, a través de los esfuerzos concertados
de un grupo mundial, el dinero puede empezar a ser redirigido
por líneas espirituales y hacia el encuentro de la necesidad
humana.
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