LA ONU Y LA SOCIEDAD DE INFORMACIÓN
Se ha
dicho que conocimiento es poder; y que todo conocimiento se basa
en la información. La capacidad humana para procesar información
ha crecido a pasos agigantados desde la aparición de los
primeros ordenadores electrónicos a mediados del siglo
pasado. Las herramientas para enviar y recibir información
también han crecido en poder, y se han fusionado con los
ordenadores para crear los numerosos artefactos de la tecnología
de información y comunicación (TIC). Estos aparatos
se han vuelto tan omnipresentes, al menos en los países
industrializados, que la gente está empezando a pensar
y hablar de la "Sociedad de Información": una
sociedad en la que la TIC se utiliza de la mejor forma posible
en política, educación, negocios, cultura y otras
áreas. Pero, ¿cuál es la "mejor forma
posible", cuando hasta los países que están
más avanzados técnicamente están luchando
por hacerse con un paisaje en constante cambio innovativo? Para
ayudar a responder a esta pregunta, la ONU ha convocado una Cumbre
Mundial sobre la Sociedad de Información en dos fases:
en Ginebra, hospedada por el gobierno suizo desde el 10 al 12
de diciembre de 2003, para tratar el amplio espectro de temas
concernientes a la Sociedad de Información, y adoptando
una Declaración de Principios y un plan de acción;
y en Túnez, hospedada por el gobierno tunecino, desde el
16 al 18 de noviembre de 2005. Los temas de desarrollo serán
un enfoque clave en la última fase, y se estimará
el progreso que se ha realizado y se adoptará cualquier
plan de acción ulterior a desarrollar. La principal agencia
especializada de la ONU para la Cumbre es la Unión Internacional
de Telecomunicación (UIT).
El desafío más acuciante de
la Cumbre está dirigido a solucionar la "disparidad
división digital": la enorme desigualdad de acceso
a información útil por parte de distintos grupos
de la sociedad, tanto en cada nación como entre distintas
naciones. Esta desigualdad refleja en gran medida la desigualdad
económica en el mundo, por la simple razón de que
la TIC cuesta dinero. También existe una dimensión
educativa, porque la TIC requiere un nivel básico de alfabetismo
para poder ser útil. Así que los países industrializados,
ricos en economía, educación y en avances tecnológicos,
se ven nuevamente enfrentados a la cuestión moral que plantea
cada conferencia y cumbre de la ONU – ¿reunirán
la suficiente buena voluntad política como para compartir
realmente? ¿Tendrán el valor, la generosidad y la
visión a largo plazo como para distribuir los beneficios
de lo que han adquirido a través de la TIC? Sí,
por supuesto que existen cuestiones complicadas respecto a cómo
podría hacerse esto; y por supuesto habrá todo un
montón de otros asuntos en la agenda de la Cumbre, desde
la legislación de Internet al cibercrimen, desde los derechos
intelectuales de propiedad al multilingualismo. Pero los detalles
y complicaciones no deberían oscurecer el principio central
de que lo que la humanidad necesita es una distribución
más justa de los beneficios mater iales e intelectuales
de la TIC. Existen ya señales esperanzadoras de una voluntad
de compartir ciertos aspectos de estos beneficios, a través,
por ejemplo, del movimiento Open Source en software. Cuando hayamos
aprendido a compartir no sólo los tesoros de l mundo físico,
sino también las riquezas del mundo de pensamiento, entonces
habremos dado un gran paso hacia la creación de las correctas
relaciones humanas.
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