Boletín de Buena Voluntad Mundial. Nº 3 - 2004



LEY Y LIBERTAD EN EL MUNDO MODERNO

Agni Yoga, 422. ¿Simplificar o complicar? Hasta un niño preferiría lo primero.

Es un hecho curioso que aunque la ciencia y la tecnología han contribuido mucho a volver más fácil la existencia física, ello ha sido a expensas de tender a volverla más complicada. La capacidad de producción de la industria moderna ha ampliado enormemente la gama de bienes y servicios abiertos a quienes pueden pagárselos, hasta el punto de que existe una variedad de elección casi paralizante. Igualmente, hemos pasado de las pocas normas de conducta simples que regían en las pequeñas comunidades a vastos campos legislativos, intentando abarcar todo tipo de interacción humana. ¿Por qué? Ciertamente ahora hay más herramientas para la interacción –nuestros ancestros sólo podrían haber soñado con mensajes de texto o cámaras de web. También hay más “cosas”, más bienes de consumo que pueden intercambiarse. Y la ciencia ha reducido ciertos riesgos, sólo para crear nuevos –por ejemplo, las cosechas pueden ser más cuantiosas, pero ¿qué hay de los efectos a largo plazo que producen las sustancias químicas que permiten esto? Sin embargo, es dudoso que la naturaleza fundamental de las relaciones humanas haya cambiado mucho, si es que lo ha hecho. ¿No sugiere esto al menos que las leyes no tenían por qué haberse vuelto más complicadas?

Mente superior e inferior

Puede que una distinción que hizo Alice Bailey entre la mente inferior y la superior arroje luz sobre ello. La mente superior se ocupa de principios e ideas amplios y sintetizadores, como Justicia y Verdad. Sin embargo, es capaz de identificar dónde y cómo se aplican estos principios generales en situaciones específicas. Es importante en todas las áreas más abstractas de pensamiento, sean filosóficas, religiosas, artísticas o científicas. La mente inferior o concreta está implicada más directamente tanto en la observación como en la creación de conceptos concretos, y en los detalles de la forma externa de un acontecimiento y objeto. Por tanto, está más enfocada en las diferencias, puesto que cada situación concreta siempre difiere, por poco que sea, de cualquier otra. Es especialmente importante en el campo de la ciencia experimental; y su influencia es notable en la tecnología y los negocios, áreas ambas donde la creatividad y la diferenciación concretas se consideran importantes. Y dado que estas áreas son tan influyentes en la actualidad, este énfasis puede haberse trasladado a la práctica legal, fomentando la proliferación de leyes y normativas detalladas. El abogado y autor norteamericano Philip K. Howard ha argumentado, en The Death of Common Sense (1), que los reglamentos y normativas excesivamente complejos están asfixiando la iniciativa y creando una paralización burocrática total. Y como ejemplo internacional, considere la siguiente noticia que hace referencia al Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, un acuerdo internacional negociado en la Convención de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica:

“También se creó un grupo negociador de expertos legales y técnicos sobre responsabilidad y reparación de los daños resultantes de movimientos transfronterizos de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) y se le solicitó que desarrollase un régimen para 2008. El grupo debe considerar cuestiones como los seguros y la definición y evaluación del daño a la biodiversidad”. (UNEP Noticias: Protocolo sobre Bioseguridad ya operativo al existir acuerdo entre los gobiernos sobre las Normas de Documentación para el Comercio de OGM, Kuala Lumpur/Nairobi, 27 Febrero 2004)

Aquí vemos un ejemplo en el que una tecnología complicada puede dar lugar a una ley complicada. Otro campo en la que las excesivas complicaciones legales podrían ejercer un impacto significativo se encuentra en el área de las negociaciones sobre el comercio internacional, actualmente conducidas bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Naturalmente, los países más ricos tienen una experiencia legal mucho más extensa para argumentar su caso en estas negociaciones, lo que significa que los países más pobres operan con una desventaja significativa. Existe cierto reconocimiento de ello en la OMC, que ha establecido un Fondo Monetario Global especial para la Agenda de Desarrollo de Doha (2), para proporcionar asistencia técnica a los países en desarrollo. Y el Centro de Asesoramiento sobre Legislación de la OMC es una organización pública internacional independiente de la OMC, que fue establecida en 2001 para proporcionar asesoría legal sobre la legislación de la OMC, apoyo en los procedimientos de resolución de disputas de la OMC, y preparación en legislación de la OMC a los países en desarrollo y las unidades territoriales que comparten el mismo régimen aduanero, países con economías en transición, y los países menos civilizados (3). Esta cuestión de la capacidad de acceder a una asesoría legal es muy amplia, y subraya los costes de una creciente complejidad.

Propiedad intelectual

La complejidad de la ley es también una cuestión importante en el área de la propiedad intelectual. Aquí es donde se alojan las composiciones de los medicamentos, las identidades corporativas, el software, y todo tipo de entretenimiento audio-visual (canciones, películas, libros, etc.); y para proteger los derechos de sus propietarios existe un confuso laberinto de leyes sobre derechos de autor, marcas registradas y patentes. Esta espesura de palabras es tan densa que automáticamente favorece a los poderosos económicamente, como las grandes corporaciones, que pueden pagarse a los mejores guías para atravesarla (otra vez la capacidad adquisitiva). El reino de los derechos de autor se está volviendo más y más complicado –y controvertido– porque copiar se ha vuelto mucho más fácil en la era digital, y el Internet constituye el medio ideal para descubrir copias y transmitirlas.

Aunque la cuestión de los derechos de autor pueda no parecer relevante comparada con los problemas más urgentes del día, como la pobreza endémica, es indudable que otras áreas de la propiedad intelectual inciden sobre ello. Aunque las patentes de medicamentos y otros inventos sólo están vigentes durante veinte años, es un consuelo mínimo para los enfermos de países en los que los medicamentos actualmente patentados son excesivamente caros hoy. Una importante señal positiva es la reciente aprobación en Canadá de una ley que permite tanto la manufactura de medicamentos genéricos (los equivalentes, sin patente, a los medicamentos patentados), y su exportación a países que no pueden permitirse pagar las versiones patentadas. Ello es de una especial relevancia para la crisis del SIDA / VIH. Y un ejemplo desafortunado de cómo pueden las leyes obstruir inintencionadamente el progreso en este campo es la reciente noticia de que los países miembros de la Unión Europea no podrán, por ahora, aprobar legislaciones similares a la de Canadá incluso si, como Gran Bretaña, quieren hacerlo. ¿Por qué? Porque la ley de la UE que lo permite debe estar traducida a los 20 idiomas oficiales de la Unión ampliada antes de entrar en efecto, y en la actualidad hay escasez de traductores (4).

Otro área donde el sistema legal puede llegar a interferir con el reparto adecuado de la Justicia es cuando existe una tendencia excesiva a emplear leyes que ya tenemos para obtener una ganancia egoísta. Esto surge cuando un individuo o grupo olvida que las leyes han sido creadas para servir al bien común de la comunidad, y confunde libertad con licencia. Philip K. Howard ha vuelto a destacar esta tendencia en: The Collapse of the Common Good (5), que hace sobresalir la naturaleza cada vez más litigante de la sociedad americana, en la que el miedo a ser demandado ha conducido, por ejemplo, a que los doctores practiquen defensivamente, en lugar de emplear su criterio profesional, y a los maestros descubriendo que su autoridad para mantener la disciplina ha sido socavada. Y en cada país existen personas que buscan sobre-extender el propósito del significado de la ley en ventaja propia o para intentar evitar las responsabilidades legítimas de la ciudadanía a través de los “huecos” de la legislación. Semejantes acciones indican que el enfoque está en la letra muerta de la ley, no en su espíritu vivo, el principio inspirador de Justicia.

Justicia y Libertad

Otro gran principio que interactúa con el de Justicia es el de Libertad. De hecho, los sistemas legales tanto garantizan la libertad como le ponen ciertos límites. Quizás esto sea porque la humanidad todavía no es lo suficientemente no egoísta como para que cada persona ejerza la Libertad de forma que no interfiera con la capacidad de otras criaturas de ejercerla. Ciertamente, ser capaz de hacer esto implica un grado muy elevado de sensibilidad a la interconexión de todos los seres vivos, un estado al cual la mayoría de nosotros por ahora sólo podemos aspirar. Pero podemos sentirnos agradecidos por el hecho de que estamos progresando. La creciente sensibilidad a cuestiones ecológicas muestra una conexión cada vez mayor con los demás reinos de la naturaleza; y la abolición del comercio de esclavos, conmemorada este año, muestra nuestro reconocimiento de la verdad de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

2004 ha sido elegido para celebrar el Año Internacional de Conmemoración de la Lucha contra la Esclavitud y su Abolición porque coincide con el bicentenario del aniversario de la independencia de Haití (6). Conocida anteriormente como la colonia francesa de Saint Dominique, la independencia llegó mediante el levantamiento de los esclavos de las plantaciones, que querían disfrutar los mismos derechos y libertades que las restantes personas de la república francesa. Este aniversario proporciona una ocasión perfecta para reflexionar sobre el tráfico de esclavos y todos aquellos pioneros iluminados de África, Europa, el continente americano y el Caribe que lucharon contra el comercio y pelearon por la abolición de la esclavitud.

Quienes comparten un interés en la sanación planetaria y en la emergencia de la nueva humanidad tienden a ser de miras progresistas. Pero cuando se mira hacia adelante, siempre es con una memoria del pasado. Y como este Año Internacional nos recuerda, a menudo necesitamos re-examinar nuestra memoria, para asegurarnos de que está libre de ilusión y de que los objetos significativos e importantes no se olvidan. Si suprimimos las memorias difíciles, seguramente volverán para obsesionarnos.

Uno de los objetivos del Año Internacional es promover una reflexión sobre los eventos del pasado de tal manera que conduzca a un nuevo enfoque sobre la terminación de toda forma de esclavitud, discriminación e intolerancia en el mundo de hoy y de mañana. Hoy en día, la mayoría de los países tienen constituciones que vuelven efectivamente ilegal cualquier forma de esclavitud – y sin embargo, como comentó Kofi Annan el año pasado: casi todos los días hay informes espantosos de hombres, mujeres y niños que son explotados, negados sus derechos básicos y su dignidad y privados de un futuro mejor, por medio de formas de esclavitud tanto antiguas como modernas. Tres de las formas modernas son: trabajo consolidado; trabajos forzados; y las peores formas de trabajo infantil. El trabajo consolidado afecta al menos a 20 millones de personas de todo el mundo. La gente se convierte en trabajadores consolidados cuando piden – o se les engaña para que pidan – un préstamo por algo tan pequeño como el coste de medicación para un niño enfermo. Para devolver la deuda, se ven obligados a trabajar durante muchas horas, siete días a la semana, 365 días al año. Reciben alimentos y cobijo básicos como ‘pago’ de su trabajo, pero nunca pueden devolver el préstamo, que puede transmitirse a lo largo de varias generaciones. Los trabajos forzados afectan a personas que son reclutadas ilegalmente por los gobiernos, los partidos políticos o por particulares, y obligados a trabajar – normalmente bajo amenazas de violencia y otros castigos. Las peores formas de trabajo infantil hace referencia a niños que trabajan en condiciones de explotación o peligrosas. Decenas de millones de niños de todo el mundo trabajan a tiempo completo, privándoseles de la educación y recreo que son cruciales para su desarrollo personal y social (7).

Gracias en parte a la celebración de este Año especial se está volviendo mucho más fácil explorar algunas de las historias del comercio de esclavos. Es, por ejemplo, sumamente recomendable pasar una hora o más en la web, echando un vistazo a la excelente página de Anti Slavery: Breaking the Silence: Learning About the Transatlantic Slave Trade (Rompiendo el silencio: conocer el comercio de esclavos transatlántico): www.antislavery.org/breakingthesilence/. O visitar la página web de UNESCO sobre el Año Internacional: www.unesco.org/culture/unysa. Y sobre la lucha actual contra la esclavitud, vea el trabajo de Kevin Bale con el Free the Slaves Movement www.freetheslaves.net.

El comercio de esclavos a través del Atlántico, junto con toda la sórdida historia de la esclavitud en las distintas partes del mundo debe refrescarse en nuestra memoria debido al papel que ha desempeñado en quiénes somos ahora como comunidad global. La relación actual entre África, Europa y el continente americano es el fruto de todas las tragedias humanas del comercio de esclavos; al igual que es fruto de los esfuerzos de quienes lucharon de tantas formas distintas por la abolición de la esclavitud y por los principios de libertad, igualdad y fraternidad. La abolición del comercio de esclavos representa uno de los primeros grandes triunfos del espíritu acuariano; a medida que seguimos avanzando en la era de acuario debemos trabajar para lograr el fin de las manifestaciones modernas de la esclavitud. Al hacerlo, ponemos los dos grandes principios de Justicia y Libertad en una relación cada vez más estrecha.


  1. Philip K. Howard, The Death of Common Sense: How Law is Suffocating America. Warner Books, New York, 1996.
  2. Visite la página web de WTO www.wto.org/english/tratop_e/devel_e/teccop_e/tct_e.htm para obtener más información o asistencia técnica. O contacte con WTO, Centre William Rappard, Rue de Lausanne 54, CH-1211 Geneva 21, Suiza; Tel: +41-22-739-51-11; Fax: +41-22-731-42-06; Email: enquiries@wto.org
  3. Contacte con el Centro de Asesoramiento sobre Legislación de la OMC en Avenue Giuseppe-Motta 31-33, Case postale 132, 1211 Genève 20, Suiza. Tel: +41-22-919-21-21; Fax: +41-22-919-21-22; Email: info@acwl.ch; Web: www.acwl.ch
  4. Visite www.guardian.co.uk/business/story/0,3604,1270511,00.html
  5. Philip K. Howard, The Collapse of the Common Good: How America's Lawsuit Culture Undermines Our Freedom. Ballantine Books, New York, 2002. Y póngase en contacto con Common Good (Bien Común), 675 Third Avenue, 32nd Floor, New York, NY 10017, USA; Fax: +1-(212)-681-8221; Email: hq@cgood.org; Web: cgood.org respecto al movimiento de Common Good que se ha establecido para continuar esta discusión.
  6. El texto en éste y en los siguientes cuatro párrafos ha sido adaptado de un artículo de Steve Nation con su permiso, On Slavery, Memory, and the Healing of Humanity. El texto completo está publicado en Caduceus nº 64, www.caduceus.info Contacte con: Caduceus, 38 Russell Terrace, Leamington Spa CV31 1HE, UK; Tel: +44-(0)-1926-451897; Fax: +44-(0)-1926-885565; Email: caduceus@caduceus.info
  7. Las definiciones se han extraído de www.antislavery.org/homepage/antislavery/modern.htm Dirección de contacto: Anti-Slavery International, Thomas Clarkson House, The Stableyard, Broomgrove Road, SW9 9TL, London, UK; Tel: +44-(0)20-7501-8920; Fax: +44-(0)20-7738-4110; Email: info@antislavery.org

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