LEY Y LIBERTAD EN EL MUNDO MODERNO
Agni Yoga,
422. ¿Simplificar o complicar? Hasta un niño preferiría
lo primero.
Es un
hecho curioso que aunque la ciencia y la tecnología han
contribuido mucho a volver más fácil la existencia
física, ello ha sido a expensas de tender a volverla más
complicada. La capacidad de producción de la industria
moderna ha ampliado enormemente la gama de bienes y servicios
abiertos a quienes pueden pagárselos, hasta el punto de
que existe una variedad de elección casi paralizante. Igualmente,
hemos pasado de las pocas normas de conducta simples que regían
en las pequeñas comunidades a vastos campos legislativos,
intentando abarcar todo tipo de interacción humana. ¿Por
qué? Ciertamente ahora hay más herramientas para
la interacción –nuestros ancestros sólo podrían
haber soñado con mensajes de texto o cámaras de
web. También hay más “cosas”, más
bienes de consumo que pueden intercambiarse. Y la ciencia ha reducido
ciertos riesgos, sólo para crear nuevos –por ejemplo,
las cosechas pueden ser más cuantiosas, pero ¿qué
hay de los efectos a largo plazo que producen las sustancias químicas
que permiten esto? Sin embargo, es dudoso que la naturaleza fundamental
de las relaciones humanas haya cambiado mucho, si es que lo ha
hecho. ¿No sugiere esto al menos que las leyes no tenían
por qué haberse vuelto más complicadas?
Mente superior e inferior
Puede que una distinción que hizo Alice
Bailey entre la mente inferior y la superior arroje luz sobre
ello. La mente superior se ocupa de principios e ideas amplios
y sintetizadores, como Justicia y Verdad. Sin embargo, es capaz
de identificar dónde y cómo se aplican estos principios
generales en situaciones específicas. Es importante en
todas las áreas más abstractas de pensamiento, sean
filosóficas, religiosas, artísticas o científicas.
La mente inferior o concreta está implicada más
directamente tanto en la observación como en la creación
de conceptos concretos, y en los detalles de la forma externa
de un acontecimiento y objeto. Por tanto, está más
enfocada en las diferencias, puesto que cada situación
concreta siempre difiere, por poco que sea, de cualquier otra.
Es especialmente importante en el campo de la ciencia experimental;
y su influencia es notable en la tecnología y los negocios,
áreas ambas donde la creatividad y la diferenciación
concretas se consideran importantes. Y dado que estas áreas
son tan influyentes en la actualidad, este énfasis puede
haberse trasladado a la práctica legal, fomentando la proliferación
de leyes y normativas detalladas. El abogado y autor norteamericano
Philip K. Howard ha argumentado, en The Death of Common Sense
(1), que los reglamentos y normativas excesivamente
complejos están asfixiando la iniciativa y creando una
paralización burocrática total. Y como ejemplo internacional,
considere la siguiente noticia que hace referencia al Protocolo
de Cartagena sobre Bioseguridad, un acuerdo internacional negociado
en la Convención de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica:
“También se creó un grupo
negociador de expertos legales y técnicos sobre responsabilidad
y reparación de los daños resultantes de movimientos
transfronterizos de OGM (Organismos Genéticamente Modificados)
y se le solicitó que desarrollase un régimen para
2008. El grupo debe considerar cuestiones como los seguros y la
definición y evaluación del daño a la biodiversidad”.
(UNEP Noticias: Protocolo sobre Bioseguridad ya operativo al existir
acuerdo entre los gobiernos sobre las Normas de Documentación
para el Comercio de OGM, Kuala Lumpur/Nairobi, 27 Febrero 2004)
Aquí vemos un ejemplo en el que una
tecnología complicada puede dar lugar a una ley complicada.
Otro campo en la que las excesivas complicaciones legales podrían
ejercer un impacto significativo se encuentra en el área
de las negociaciones sobre el comercio internacional, actualmente
conducidas bajo los auspicios de la Organización Mundial
del Comercio (OMC). Naturalmente, los países más
ricos tienen una experiencia legal mucho más extensa para
argumentar su caso en estas negociaciones, lo que significa que
los países más pobres operan con una desventaja
significativa. Existe cierto reconocimiento de ello en la OMC,
que ha establecido un Fondo Monetario Global especial para la
Agenda de Desarrollo de Doha (2), para proporcionar
asistencia técnica a los países en desarrollo. Y
el Centro de Asesoramiento sobre Legislación de la OMC
es una organización pública internacional independiente
de la OMC, que fue establecida en 2001 para proporcionar asesoría
legal sobre la legislación de la OMC, apoyo en los procedimientos
de resolución de disputas de la OMC, y preparación
en legislación de la OMC a los países en desarrollo
y las unidades territoriales que comparten el mismo régimen
aduanero, países con economías en transición,
y los países menos civilizados (3).
Esta cuestión de la capacidad de acceder a una asesoría
legal es muy amplia, y subraya los costes de una creciente complejidad.
Propiedad intelectual
La complejidad de la ley es también
una cuestión importante en el área de la propiedad
intelectual. Aquí es donde se alojan las composiciones
de los medicamentos, las identidades corporativas, el software,
y todo tipo de entretenimiento audio-visual (canciones, películas,
libros, etc.); y para proteger los derechos de sus propietarios
existe un confuso laberinto de leyes sobre derechos de autor,
marcas registradas y patentes. Esta espesura de palabras es tan
densa que automáticamente favorece a los poderosos económicamente,
como las grandes corporaciones, que pueden pagarse a los mejores
guías para atravesarla (otra vez la capacidad adquisitiva).
El reino de los derechos de autor se está volviendo más
y más complicado –y controvertido– porque copiar
se ha vuelto mucho más fácil en la era digital,
y el Internet constituye el medio ideal para descubrir copias
y transmitirlas.
Aunque la cuestión de los derechos de
autor pueda no parecer relevante comparada con los problemas más
urgentes del día, como la pobreza endémica, es indudable
que otras áreas de la propiedad intelectual inciden sobre
ello. Aunque las patentes de medicamentos y otros inventos sólo
están vigentes durante veinte años, es un consuelo
mínimo para los enfermos de países en los que los
medicamentos actualmente patentados son excesivamente caros hoy.
Una importante señal positiva es la reciente aprobación
en Canadá de una ley que permite tanto la manufactura de
medicamentos genéricos (los equivalentes, sin patente,
a los medicamentos patentados), y su exportación a países
que no pueden permitirse pagar las versiones patentadas. Ello
es de una especial relevancia para la crisis del SIDA / VIH. Y
un ejemplo desafortunado de cómo pueden las leyes obstruir
inintencionadamente el progreso en este campo es la reciente noticia
de que los países miembros de la Unión Europea no
podrán, por ahora, aprobar legislaciones similares a la
de Canadá incluso si, como Gran Bretaña, quieren
hacerlo. ¿Por qué? Porque la ley de la UE que lo
permite debe estar traducida a los 20 idiomas oficiales de la
Unión ampliada antes de entrar en efecto, y en la actualidad
hay escasez de traductores (4).
Otro área donde el sistema legal puede
llegar a interferir con el reparto adecuado de la Justicia es
cuando existe una tendencia excesiva a emplear leyes que ya tenemos
para obtener una ganancia egoísta. Esto surge cuando un
individuo o grupo olvida que las leyes han sido creadas para servir
al bien común de la comunidad, y confunde libertad con
licencia. Philip K. Howard ha vuelto a destacar esta tendencia
en: The Collapse of the Common Good (5),
que hace sobresalir la naturaleza cada vez más litigante
de la sociedad americana, en la que el miedo a ser demandado ha
conducido, por ejemplo, a que los doctores practiquen defensivamente,
en lugar de emplear su criterio profesional, y a los maestros
descubriendo que su autoridad para mantener la disciplina ha sido
socavada. Y en cada país existen personas que buscan sobre-extender
el propósito del significado de la ley en ventaja propia
o para intentar evitar las responsabilidades legítimas
de la ciudadanía a través de los “huecos”
de la legislación. Semejantes acciones indican que el enfoque
está en la letra muerta de la ley, no en su espíritu
vivo, el principio inspirador de Justicia.
Justicia y Libertad
Otro gran principio que interactúa
con el de Justicia es el de Libertad. De hecho, los sistemas legales
tanto garantizan la libertad como le ponen ciertos límites.
Quizás esto sea porque la humanidad todavía no es
lo suficientemente no egoísta como para que cada persona
ejerza la Libertad de forma que no interfiera con la capacidad
de otras criaturas de ejercerla. Ciertamente, ser capaz de hacer
esto implica un grado muy elevado de sensibilidad a la interconexión
de todos los seres vivos, un estado al cual la mayoría
de nosotros por ahora sólo podemos aspirar. Pero podemos
sentirnos agradecidos por el hecho de que estamos progresando.
La creciente sensibilidad a cuestiones ecológicas muestra
una conexión cada vez mayor con los demás reinos
de la naturaleza; y la abolición del comercio de esclavos,
conmemorada este año, muestra nuestro reconocimiento de
la verdad de que “todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos”.
2004 ha sido elegido para celebrar el Año
Internacional de Conmemoración de la Lucha contra la Esclavitud
y su Abolición porque coincide con el bicentenario del
aniversario de la independencia de Haití (6).
Conocida anteriormente como la colonia francesa de Saint Dominique,
la independencia llegó mediante el levantamiento de los
esclavos de las plantaciones, que querían disfrutar los
mismos derechos y libertades que las restantes personas de la
república francesa. Este aniversario proporciona una ocasión
perfecta para reflexionar sobre el tráfico de esclavos
y todos aquellos pioneros iluminados de África, Europa,
el continente americano y el Caribe que lucharon contra el comercio
y pelearon por la abolición de la esclavitud.
Quienes comparten un interés en la sanación
planetaria y en la emergencia de la nueva humanidad tienden a
ser de miras progresistas. Pero cuando se mira hacia adelante,
siempre es con una memoria del pasado. Y como este Año
Internacional nos recuerda, a menudo necesitamos re-examinar nuestra
memoria, para asegurarnos de que está libre de ilusión
y de que los objetos significativos e importantes no se olvidan.
Si suprimimos las memorias difíciles, seguramente volverán
para obsesionarnos.
Uno de los objetivos del Año Internacional
es promover una reflexión sobre los eventos del pasado
de tal manera que conduzca a un nuevo enfoque sobre la terminación
de toda forma de esclavitud, discriminación e intolerancia
en el mundo de hoy y de mañana. Hoy en día, la mayoría
de los países tienen constituciones que vuelven efectivamente
ilegal cualquier forma de esclavitud – y sin embargo, como
comentó Kofi Annan el año pasado: casi todos
los días hay informes espantosos de hombres, mujeres y
niños que son explotados, negados sus derechos básicos
y su dignidad y privados de un futuro mejor, por medio de formas
de esclavitud tanto antiguas como modernas. Tres de las formas
modernas son: trabajo consolidado; trabajos forzados; y las peores
formas de trabajo infantil. El trabajo consolidado afecta al menos
a 20 millones de personas de todo el mundo. La gente se convierte
en trabajadores consolidados cuando piden – o se les engaña
para que pidan – un préstamo por algo tan pequeño
como el coste de medicación para un niño enfermo.
Para devolver la deuda, se ven obligados a trabajar durante muchas
horas, siete días a la semana, 365 días al año.
Reciben alimentos y cobijo básicos como ‘pago’
de su trabajo, pero nunca pueden devolver el préstamo,
que puede transmitirse a lo largo de varias generaciones. Los
trabajos forzados afectan a personas que son reclutadas ilegalmente
por los gobiernos, los partidos políticos o por particulares,
y obligados a trabajar – normalmente bajo amenazas de violencia
y otros castigos. Las peores formas de trabajo infantil hace referencia
a niños que trabajan en condiciones de explotación
o peligrosas. Decenas de millones de niños de todo el mundo
trabajan a tiempo completo, privándoseles de la educación
y recreo que son cruciales para su desarrollo personal y social
(7).
Gracias en parte a la celebración de
este Año especial se está volviendo mucho más
fácil explorar algunas de las historias del comercio de
esclavos. Es, por ejemplo, sumamente recomendable pasar una hora
o más en la web, echando un vistazo a la excelente página
de Anti Slavery: Breaking the Silence: Learning About the
Transatlantic Slave Trade (Rompiendo el silencio: conocer el comercio
de esclavos transatlántico): www.antislavery.org/breakingthesilence/.
O visitar la página web de UNESCO sobre el Año Internacional:
www.unesco.org/culture/unysa.
Y sobre la lucha actual contra la esclavitud, vea el trabajo de
Kevin Bale con el Free the Slaves Movement www.freetheslaves.net.
El comercio de esclavos a través del
Atlántico, junto con toda la sórdida historia de
la esclavitud en las distintas partes del mundo debe refrescarse
en nuestra memoria debido al papel que ha desempeñado en
quiénes somos ahora como comunidad global. La relación
actual entre África, Europa y el continente americano es
el fruto de todas las tragedias humanas del comercio de esclavos;
al igual que es fruto de los esfuerzos de quienes lucharon de
tantas formas distintas por la abolición de la esclavitud
y por los principios de libertad, igualdad y fraternidad. La abolición
del comercio de esclavos representa uno de los primeros grandes
triunfos del espíritu acuariano; a medida que seguimos
avanzando en la era de acuario debemos trabajar para lograr el
fin de las manifestaciones modernas de la esclavitud. Al hacerlo,
ponemos los dos grandes principios de Justicia y Libertad en una
relación cada vez más estrecha.
- Philip K. Howard, The Death of Common
Sense: How Law is Suffocating America. Warner Books, New
York, 1996.
- Visite la página web de WTO www.wto.org/english/tratop_e/devel_e/teccop_e/tct_e.htm
para obtener más información o asistencia técnica.
O contacte con WTO, Centre William Rappard, Rue de Lausanne
54, CH-1211 Geneva 21, Suiza; Tel: +41-22-739-51-11; Fax: +41-22-731-42-06;
Email: enquiries@wto.org
- Contacte con el Centro de Asesoramiento
sobre Legislación de la OMC en Avenue Giuseppe-Motta
31-33, Case postale 132, 1211 Genève 20, Suiza. Tel:
+41-22-919-21-21; Fax: +41-22-919-21-22; Email: info@acwl.ch;
Web: www.acwl.ch
- Visite www.guardian.co.uk/business/story/0,3604,1270511,00.html
- Philip K. Howard, The Collapse of
the Common Good: How America's Lawsuit Culture Undermines Our
Freedom. Ballantine Books, New York, 2002. Y póngase
en contacto con Common Good (Bien Común), 675 Third Avenue,
32nd Floor, New York, NY 10017, USA; Fax: +1-(212)-681-8221;
Email: hq@cgood.org; Web:
cgood.org respecto al movimiento de Common Good que se ha establecido
para continuar esta discusión.
- El texto en éste y en los siguientes
cuatro párrafos ha sido adaptado de un artículo
de Steve Nation con su permiso, On Slavery, Memory, and the
Healing of Humanity. El texto completo está publicado
en Caduceus nº 64, www.caduceus.info
Contacte con: Caduceus, 38 Russell Terrace, Leamington Spa CV31
1HE, UK; Tel: +44-(0)-1926-451897; Fax: +44-(0)-1926-885565;
Email: caduceus@caduceus.info
- Las definiciones se han extraído
de www.antislavery.org/homepage/antislavery/modern.htm
Dirección de contacto: Anti-Slavery International, Thomas
Clarkson House, The Stableyard, Broomgrove Road, SW9 9TL, London,
UK; Tel: +44-(0)20-7501-8920; Fax: +44-(0)20-7738-4110; Email:
info@antislavery.org
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