Boletín de Buena Voluntad Mundial. Nº 4 - 2004



GLOBALIZACIÓN, COMPAÑÍAS TRANSNACIONALES Y EL COMPACTO GLOBAL DE LA ONU

Según la 58 Sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, la integración de Naciones Unidas con la población de la tierra está siendo revitalizada. Entre las 55 resoluciones adoptadas fuera de los Comités Principales de la Asamblea, se incluyó la resolución: “Hacia las asociaciones globales entre las Naciones Unidas y todos los socios relevantes; especialmente el sector privado, para satisfacer los desafíos de la globalización”(1). Esto incluye el desarrollo de un comercio y un sistema económico no discriminatorios en el mundo.

Al aumentar rápidamente la globalización durante la última década, se observó que las estructuras corporativas transnacionales han pasado de largo los valores sociales compartidos del mundo. Esto ha conducido a un desequilibrio en las estructuras de gobierno en cuanto a que las “normas estrictas y las capacidades de obligar al cumplimiento para la expansión económica no estuvieron acompañadas por unas normas fuertes para la justicia social”(2). Esta condición causó un gran desequilibrio entre países ricos y pobres, dado que los países pobres no disponían de las estructuras de gobierno necesarias para participar adecuadamente en la globalización económica. Por lo tanto el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, decidió tratar esta cuestión.

En una conferencia al Foro Económico Mundial el 31 de enero de 1999, Kofi Annan introdujo el Compacto Global. El motivo de hacerlo fue la fragilidad de la globalización, que todavía tiene que materializar todo su potencial. Desafió a los líderes de empresas a unirse en una iniciativa internacional –el Compacto Global- que juntaría a las empresas con agencias de la ONU, laborales y de la sociedad civil para apoyar nueve principios en las áreas de los derechos humanos, del trabajo y del medio-ambiente. Su propuesta fue aclamada instantáneamente y “catalizó la formación rápida y dinámica de una red global de potencial sin precedentes”(2). Sin embargo, el Compacto Global no se lanzó como una iniciativa operativa hasta el 26 de julio de 2000, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Desde entonces ha evolucionado a una red global implicando a varios cientos de compañías de todas las regiones del mundo, del sindicalismo internacional y a organizaciones globales de la sociedad civil. Todos ellos comparten el punto de vista de que el liderazgo, el diálogo, el aprendizaje y los proyectos son las claves para llegar a soluciones prácticas.

El Compacto Global es un iniciativa basada en redes. En su núcleo central está la Oficina del Compacto Global, el Consejo Asesor y cinco agencias de la ONU: la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, el Programa para el Medioambiente de Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo, el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, y la Organización para el Desarrollo Industrial de Naciones Unidas. El Compacto Global implica a todos los actores sociales relevantes: los gobiernos, que definen los principios en los que se basa la iniciativa; las compañías, cuyas acciones busca influir; el trabajo, en cuyas manos tiene lugar el proceso concreto de producción global; las organizaciones de la sociedad civil, que representan a la comunidad de inversores más extensa.

El Compacto Global es una iniciativa corporativa voluntaria de ciudadanos con dos objetivos: poner en circulación los nueve principios para las actividades empresariales en todo el mundo; y catalizar las acciones en apoyo a los objetivos de la ONU. Su principal aspiración es crear actividades de negocios sostenibles en aquellos lugares del mundo que la ONU llama los ‘países menos desarrollados’. Para alcanzar estos objetivos, el Compacto Global ofrece facilidades y compromiso a través de varios mecanismos: diálogos de políticas; aprendizaje (un programa extensivo); estructuras locales; y proyectos. El Compacto es importante para las cámaras de comercio y para las pequeñas empresas.

El Compacto Global no es un instrumento regulador –no ‘fiscaliza’, obliga a su cumplimiento ni mide el comportamiento o las acciones de las compañías. Mas bien, confía en un rendimiento de cuentas público, en la transparencia y en el auto-interés iluminado de las compañías, los sindicatos y la sociedad civil para iniciar y compartir una acción sustancial siguiendo los principios en los que se basa el Compacto Global.

Estos nueve principios, en las áreas de los derechos humanos, del trabajo y del medioambiente, se han derivado de:

  • La Declaración Universal de los Derechos Humanos
  • La Declaración sobre Principios Fundamentales y Derechos Laborales de la Organización Internacional del Trabajo
  • La Declaración de Río sobre el Medioambiente y el Desarrollo

Los nueve principios son:

Derechos Humanos

Las empresas deberían–

1. apoyar y respetar la protección de los derechos humanos proclamados internacionalmente en su esfera de influencia, y
2. asegurarse de que no son cómplices de abusos en relación con los derechos humanos.

Estándares de Trabajo

Las empresas deberían–

3. apoyar la libre asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva de precios;
4. apoyar la eliminación de todas las formas de trabajo forzado;
5. apoyar la abolición efectiva del trabajo infantil; y
6. eliminar la discriminación respecto al empleo y la ocupación.

Medioambiente

Las empresas deberían–

7. apoyar una aproximación precavida a los desafíos medioambientales;
8. emprender iniciativas para promover una mayor responsabilidad medioambiental; y
9 fomentar el desarrollo y difusión de tecnologías respetuosas con el medioambiente.

Existen muchas ventajas por participar en el Compacto Global. Estas incluyen:

La producción de soluciones prácticas a problemas contemporáneos relacionados con la globalización, el desarrollo sostenible y la responsabilidad corporativa en un contexto de múltiples inversores;

  • Hacer piña alrededor de principios universales y una ciudadanía corporativa responsable para hacer que la economía global sea mas sostenible e inclusiva;
  • Impulsar el alcance global de la ONU y su poder de alcanzar acuerdos con gobiernos, empresas, la sociedad civil y las demás comunidades de inversores;
  • Compartir las prácticas y experiencias buenas;
  • Acceder a los extensos conocimientos de la ONU sobre cuestiones de desarrollo y su alcance práctico a nivel mundial.

Hay 65.000 corporaciones transnacionales por todo el mundo. A fecha de hoy, el número de participantes –en todo tipo de empresas- es 1.698, y aumenta regularmente. Están en muchos países del mundo. Entre las cuestiones tratadas en los encuentros de junio de 2004, los líderes corporativos discutieron cómo asegurar un mayor rendimiento de cuentas corporativo, y añadieron un décimo principio –un compromiso de luchar contra la corrupción corporativa.

El 21 de mayo de 2004 en Nueva York, invitados por Pfizer, Hewlett Packard y Novartis USA, se reunieron representantes de aproximadamente 30 compañías estadounidenses y canadienses para tratar sobre la formación y establecimiento de una Red Norteamericana del Compacto Global.

Mediante la continuación del Compacto Global –la iniciativa directa del Secretario General- el poder de la acción colectiva de valores sociales compartidos puede avanzar una ciudadanía corporativa transnacional responsable de manera que las empresas puedan formar parte de la solución a los desafíos de la globalización. Naciones Unidas, el único foro político verdaderamente global del mundo, es quien convoca y facilita.


  1. UN Chronicle, March – May 2004, p. 15.
  2. UN Chronicle, March – May 2003, pp. 64-67.
    El resto del texto está extractado de la página web del Compacto Global en www.unglobalcompact.org ,info@antislavery.org

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