Boletín de Buena Voluntad Mundial. Nº 4 - 2004
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BOLETIN N° 4 - 2004

En este número:

EL DIVINO EMPRESARIO
DE ORGANIZACIONES A ORGANISMOS VIVOS
GLOBALIZACIÓN, COMPAÑÍAS TRANSNACIONALES Y EL COMPACTO GLOBAL DE LA ONU
ACTIVIDADES DE TRANSICIÓN


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EL DIVINO EMPRESARIO

Algunas personas que están luchando por un mundo mejor pueden considerar los negocios, si no como un enemigo directo, al menos como algo no espiritual. Pero los negocios son el principal medio de manipular la sustancia material del planeta. Los negocios modernos son una coreografía del complejo proceso de localización, extracción y transformación de materias que crean el mundo humano. Si en el pasado esto no siempre se ha realizado inteligentemente, ello no descarta una actividad inteligente en el futuro. Lo que hace falta es que todo el mundo revolucione su actitud hacia la materia, para alcanzar un materialismo nuevo, espiritualizado. Para aquellos en el mundo de los negocios, esto puede querer decir un deseo decreciente de controlar la materia exclusivamente, y una creciente reverencia hacia lo que puede conseguir para todos; para aquellos que están fuera del mundo de los negocios, un creciente respeto por la energía creativa que la gente de negocios enfocan en dar forma a la materia puede conducir a una cooperación más fácil y fructífera con ellos. Lo que todos necesitamos reconocer es la profunda verdad de que “la materia es espíritu en su punto más bajo de manifestación y el espíritu es materia en el más elevado”. De modo que los negocios no son menos espirituales porque trabajen en y con la materia, siempre que la intención sea elevar la materia nuevamente de vuelta a su destino espiritual. Y esto requiere un compartir correcto: de la materia, del poder de darle forma, y del poder de organizar las formas resultantes. Entonces, los negocios contribuirán automáticamente al aumento del bienestar humano.

Pensar en los negocios desde un punto de vista espiritual puede producir algunas sorpresas. Por ejemplo, existe una tendencia creciente a incorporar la espiritualidad en el lugar de trabajo, proporcionando tiempos y espacios para las prácticas espirituales, a través de preparación de equipos y de talleres, y revisando la misión y propósito de las empresas. Esta es una señal prometedora y demuestra que la gente esta exigiendo crecientemente que sus valores más elevados influyan en su trabajo. Pero esta tendencia no debería oscurecer el hecho de que la propia naturaleza del trabajo mismo es espiritual –la espiritualidad no es algo que haya que “etiquetar” después.

Quizá una manera de ver la espiritualidad esencial de los negocios es mediante la reflexión sobre las profundas energías de la consciencia que prevalecen en este campo. Hay tres que destacan especialmente. La primera es el liderazgo –no es una cualidad que sea exclusiva de los negocios, pero sí una que está muy enfatizada, porque se considera como uno de los principales vehículos del éxito. Como resultado, algunas de las reflexiones más interesantes sobre los distintos estilos de liderazgo pueden encontrarse en los medios empresariales. Por ejemplo, está el concepto de liderazgo-servidor. Robert Greenleaf, el hombre que acuñó el término, describe el liderazgo-servidor de la siguiente manera: “El líder-servidor es servidor primero… comienza con el sentimiento natural de que uno quiere servir, servir primero. Después la elección consciente le lleva a uno a aspirar a liderar”(1). Este alineamiento explícito con el servicio crea una avenida natural para que se exprese la espiritualidad de un negocio.

La segunda cualidad que es especialmente importante en los negocios es la innovación. Esta abarca dos impulsos básicos humanos –el impulso de comprender el universo más profundamente; y el impulso de crear formas nuevas y mejores. El primero de estos se expresa a través del sector de investigación y desarrollo de los negocios, donde ciencia y negocio se encuentran e interactúan para producir una tecnología. Aquí, la materia es investigada a fin de descubrir nuevos modos de darle forma con fines productivos. Es una parte cada vez más importante de los negocios en esta era de Tecnología de Información y Comunicación (TIC) y Biotecnología. El impulso de crear formas mejoradas no se queda sólo en la investigación, sino que también incluye la noción de belleza, lo que introduce a los diseñadores. Y, en esta era en la que pasamos más tiempo interactuando los unos con los otros a través de ordenadores y herramientas de comunicación, los psicólogos también pueden estar implicados en el intento de mejorar el diseño de un interfaz entre humano y máquina. Un ejemplo de empresa en la que los dos factores de investigación y diseño son importantes es Apple.

La personificación de este espíritu de innovación es el empresario, que crea nuevas tentativas de operaciones con la intención de producir un producto de servicio nuevo o radicalmente mejorado. Pueden empezar siendo pequeños, teniendo que aceptar riesgos económicos significativos. Tienen la capacidad especial, que a menudo requiere numerosas habilidades distintas, de anclar una visión en formas concretas. Sobre todo, son individuos emprendedores (empresa y empresario comparten la misma raíz, el antiguo verbo francés entrependre, que significa “emprender”). De hecho, algunos han extendido ahora el concepto de empresariado más allá de su significado tradicional de negocios, hablando de “empresarios sociales”(2). Esto quiere decir aquellos que están empleando sus poderes empresariales en la resolución de desafíos difíciles en el sector sin ánimo de lucro. Están descubriendo soluciones innovadoras para situaciones en las que el estado o la comunidad es incapaz o no quiere ayudar a quienes lo necesitan. Debido a que su principal móvil es el servicio a los demás, podrían considerarse como la contrapartida del líder-servidor del que se habló anteriormente –el empresario-servidor. Uno de los más famosos de estos es Muhammad Yunus, el fundador de la institución de micro créditos, el Grameen Bank.

Visualizando un mundo mejor

Los empresarios y líderes son, sobre todo, gente con visión, y visualizar / predecir es un factor significativo en los negocios. Aquí es donde se hace necesaria una cuidadosa supervisión por parte de los políticos y del público puesto que los hombres de negocios, como todos los visionarios, pueden “dejarse llevar” por su propia visión, contemplando únicamente su versión del futuro, y pensando que los que no ven la visión deben ser persuadidos, o incluso forzados, a cooperar. En el caso de los negocios esto puede resultar en una competencia injusta y destructiva, con la intención de dominar el mercado, conduciendo al peligro de los carteles y los monopolios. Pero cuando una visualización empresarial puede alinearse con los objetivos más amplios de la sociedad, como es el caso con cierto número de compañías petrolíferas que están ahora invirtiendo sumas considerables en investigación de energías renovables, entonces es indudable que existe el potencial necesario para que emerja un mundo mejor para todos.

Si el poder de innovar y crear nuevas formas es la habilidad específica del empresario, el poder de organizar y gestionar las formas ya existentes es terreno del directivo. Esta tercera cualidad principal que condiciona a los negocios es quizá la que más rápido se asocia con éstos. Esencialmente, implica el establecimiento de relaciones correctas entre el dinero, los materiales y la gente a fin de cumplir el propósito del negocio. Requiere un enfoque rítmico y disciplinado tanto a tiempo como a espacio.. así que no es sorprendente que los consultores y escritores de empresas3 pongan bastante énfasis en la adquisición de un tiempo y espacio personales, liberando así al directivo para que gestione los proyectos que conciernen a otras personas, materias primas, relaciones con los clientes, etc. de las que son responsables.

Otra parte de las atribuciones del directivo para organizar es asegurar el cumplimiento de toda la legislación nacional e internacional, la normativa de industria y la política de la empresa. Y, mientras que las leyes se imponen desde fuera, es frecuente que las normativas sean acuerdos voluntarios entre compañías del mismo sector industrial, lo que introduce los factores clave del libre albedrío y el sacrificio, porque el cumplimiento podría significar el sacrifico de una ventaja competitiva. Igualmente, la política de la empresa consagrará los valores centrales del negocio. El creciente entendimiento de la interconexión que demuestra la humanidad está llevando al reconocimiento de que un negocio basado en valores sólidos es algo que puede ser sostenible y rentable a largo plazo. El consultor Frank Dixon, de Innovest Strategic Value Advisors, habla de la necesidad de que exista una Responsabilidad Corporativa Total (RCT). Comenta:

“RCT anima a las firmas a trabajar proactivamente con otros para lograr cambios del sistema que les hacen totalmente responsables. Como el desafío más difícil al que se enfrenta la dirección, el rendimiento del RCT es un excelente indicador de la cualidad de la dirección, el principal impulso tras de la rentabilidad bursátil… el modelo RCT se basa en tres conceptos –Interconexión, Actualización y Posteridad… La Interconexión significa que el negocio es parte de un sistema interconectado. Reconociendo esto, las empresas se esfuerzan por mitigar todo impacto negativo primario y extendido sobre la sociedad.… la Actualización significa que el principal propósito de un negocio es ayudar a la sociedad a alcanzar su máximo potencial. A lo largo del tiempo, esto implica que el principal foco del negocio cambiaría de la maximización de los beneficios a corto plazo a maximizar el bienestar de la sociedad. Irónicamente, cambiar el foco alejándolo de los beneficios probablemente aumentaría los ingresos puesto que las firmas están siendo recompensadas por ser de mayor servicio a la sociedad… La Posteridad significa que la principal obligación de esta generación es preservar y mejorar la sociedad para las generaciones futuras. Cualquier otro objetivo debería subordinarse a esto. En la práctica, lo que significa es que al tomar decisiones de negocios, se dará prioridad al bienestar de las generaciones futuras en la mayor medida posible …”(4)

Así podemos ver que la llamada del servicio a un todo más extenso está sonando también para los directivos.

A medida que atravesamos un período de transición, muchos negocios están mostrando signos de progreso en alguno de estos campos. El desafío para el futuro es crear negocios en los que el liderazgo, la innovación y la dirección estén todos motivados principalmente por el servicio, e informados por una comprensión más profunda de lo sagrado de la materia. Cuando este proceso esté plenamente en marcha, entonces el flujo circulatorio de bienes y servicios se moverá automáticamente en la dirección de una distribución más equitativa, y los negocios reflejarán más verdaderamente el origen espiritual que comparten con todas las demás ramas del esfuerzo humano.


  1. Cita obtenida de la página web del Greenleaf Center for Servant-Leadership, www.greenleaf.org/leadership/servant-leadership/What-is-Servant-Leadership.html . Para más información, contacte con:
    The Robert K. Greenleaf Center for Servant-Leadership
    921 East 86th Street, Suite 200, Indianapolis, IN 46240 U.S.A.
    Tel: +1-317-259-1241; Fax: +1-317-259-0560;
    Web: www.greenleaf.org
  2. Vea, por ejemplo, la revista ODE magazine online, “Real people building a better world” por David Bornstein en www.odemagazine.com/article.php?aID=3891
  3. Vea, por ejemplo, libros como “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Steve Covey, Ed. Paidós; y el libro de David Allen “Getting Things Done”, Piatkus, London, 2002.
  4. Publicado en Ethical Corporation Magazine, www.ethicalcorp.com, Diciembre 2003

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