EL DIVINO EMPRESARIO
Algunas
personas que están luchando por un mundo mejor pueden considerar
los negocios, si no como un enemigo directo, al menos como algo
no espiritual. Pero los negocios son el principal medio de manipular
la sustancia material del planeta. Los negocios modernos son una
coreografía del complejo proceso de localización,
extracción y transformación de materias que crean
el mundo humano. Si en el pasado esto no siempre se ha realizado
inteligentemente, ello no descarta una actividad inteligente en
el futuro. Lo que hace falta es que todo el mundo revolucione
su actitud hacia la materia, para alcanzar un materialismo nuevo,
espiritualizado. Para aquellos en el mundo de los negocios, esto
puede querer decir un deseo decreciente de controlar la materia
exclusivamente, y una creciente reverencia hacia lo que puede
conseguir para todos; para aquellos que están fuera del
mundo de los negocios, un creciente respeto por la energía
creativa que la gente de negocios enfocan en dar forma a la materia
puede conducir a una cooperación más fácil
y fructífera con ellos. Lo que todos necesitamos reconocer
es la profunda verdad de que “la materia es espíritu
en su punto más bajo de manifestación y el espíritu
es materia en el más elevado”. De modo que los negocios
no son menos espirituales porque trabajen en y con la materia,
siempre que la intención sea elevar la materia nuevamente
de vuelta a su destino espiritual. Y esto requiere un compartir
correcto: de la materia, del poder de darle forma, y del poder
de organizar las formas resultantes. Entonces, los negocios contribuirán
automáticamente al aumento del bienestar humano.
Pensar en los negocios desde un punto de vista
espiritual puede producir algunas sorpresas. Por ejemplo, existe
una tendencia creciente a incorporar la espiritualidad en el lugar
de trabajo, proporcionando tiempos y espacios para las prácticas
espirituales, a través de preparación de equipos
y de talleres, y revisando la misión y propósito
de las empresas. Esta es una señal prometedora y demuestra
que la gente esta exigiendo crecientemente que sus valores más
elevados influyan en su trabajo. Pero esta tendencia no debería
oscurecer el hecho de que la propia naturaleza del trabajo mismo
es espiritual –la espiritualidad no es algo que haya que
“etiquetar” después.
Quizá una manera de ver la espiritualidad
esencial de los negocios es mediante la reflexión sobre
las profundas energías de la consciencia que prevalecen
en este campo. Hay tres que destacan especialmente. La primera
es el liderazgo –no es una cualidad que sea exclusiva de
los negocios, pero sí una que está muy enfatizada,
porque se considera como uno de los principales vehículos
del éxito. Como resultado, algunas de las reflexiones más
interesantes sobre los distintos estilos de liderazgo pueden encontrarse
en los medios empresariales. Por ejemplo, está el concepto
de liderazgo-servidor. Robert Greenleaf, el hombre que acuñó
el término, describe el liderazgo-servidor de la siguiente
manera: “El líder-servidor es servidor primero…
comienza con el sentimiento natural de que uno quiere servir,
servir primero. Después la elección consciente le
lleva a uno a aspirar a liderar”(1).
Este alineamiento explícito con el servicio crea una avenida
natural para que se exprese la espiritualidad de un negocio.
La segunda cualidad que es especialmente importante
en los negocios es la innovación. Esta abarca dos impulsos
básicos humanos –el impulso de comprender el universo
más profundamente; y el impulso de crear formas nuevas
y mejores. El primero de estos se expresa a través del
sector de investigación y desarrollo de los negocios, donde
ciencia y negocio se encuentran e interactúan para producir
una tecnología. Aquí, la materia es investigada
a fin de descubrir nuevos modos de darle forma con fines productivos.
Es una parte cada vez más importante de los negocios en
esta era de Tecnología de Información y Comunicación
(TIC) y Biotecnología. El impulso de crear formas mejoradas
no se queda sólo en la investigación, sino que también
incluye la noción de belleza, lo que introduce a los diseñadores.
Y, en esta era en la que pasamos más tiempo interactuando
los unos con los otros a través de ordenadores y herramientas
de comunicación, los psicólogos también pueden
estar implicados en el intento de mejorar el diseño de
un interfaz entre humano y máquina. Un ejemplo de empresa
en la que los dos factores de investigación y diseño
son importantes es Apple.
La personificación de este espíritu
de innovación es el empresario, que crea nuevas tentativas
de operaciones con la intención de producir un producto
de servicio nuevo o radicalmente mejorado. Pueden empezar siendo
pequeños, teniendo que aceptar riesgos económicos
significativos. Tienen la capacidad especial, que a menudo requiere
numerosas habilidades distintas, de anclar una visión en
formas concretas. Sobre todo, son individuos emprendedores (empresa
y empresario comparten la misma raíz, el antiguo verbo
francés entrependre, que significa “emprender”).
De hecho, algunos han extendido ahora el concepto de empresariado
más allá de su significado tradicional de negocios,
hablando de “empresarios sociales”(2).
Esto quiere decir aquellos que están empleando sus poderes
empresariales en la resolución de desafíos difíciles
en el sector sin ánimo de lucro. Están descubriendo
soluciones innovadoras para situaciones en las que el estado o
la comunidad es incapaz o no quiere ayudar a quienes lo necesitan.
Debido a que su principal móvil es el servicio a los demás,
podrían considerarse como la contrapartida del líder-servidor
del que se habló anteriormente –el empresario-servidor.
Uno de los más famosos de estos es Muhammad Yunus, el fundador
de la institución de micro créditos, el Grameen
Bank.
Visualizando un mundo mejor
Los empresarios y líderes son, sobre
todo, gente con visión, y visualizar / predecir es un factor
significativo en los negocios. Aquí es donde se hace necesaria
una cuidadosa supervisión por parte de los políticos
y del público puesto que los hombres de negocios, como
todos los visionarios, pueden “dejarse llevar” por
su propia visión, contemplando únicamente su versión
del futuro, y pensando que los que no ven la visión deben
ser persuadidos, o incluso forzados, a cooperar. En el caso de
los negocios esto puede resultar en una competencia injusta y
destructiva, con la intención de dominar el mercado, conduciendo
al peligro de los carteles y los monopolios. Pero cuando una visualización
empresarial puede alinearse con los objetivos más amplios
de la sociedad, como es el caso con cierto número de compañías
petrolíferas que están ahora invirtiendo sumas considerables
en investigación de energías renovables, entonces
es indudable que existe el potencial necesario para que emerja
un mundo mejor para todos.
Si el poder de innovar y crear nuevas formas
es la habilidad específica del empresario, el poder de
organizar y gestionar las formas ya existentes es terreno del
directivo. Esta tercera cualidad principal que condiciona a los
negocios es quizá la que más rápido se asocia
con éstos. Esencialmente, implica el establecimiento de
relaciones correctas entre el dinero, los materiales y la gente
a fin de cumplir el propósito del negocio. Requiere un
enfoque rítmico y disciplinado tanto a tiempo como a espacio..
así que no es sorprendente que los consultores y escritores
de empresas3 pongan bastante énfasis en la adquisición
de un tiempo y espacio personales, liberando así al directivo
para que gestione los proyectos que conciernen a otras personas,
materias primas, relaciones con los clientes, etc. de las que
son responsables.
Otra parte de las atribuciones del directivo
para organizar es asegurar el cumplimiento de toda la legislación
nacional e internacional, la normativa de industria y la política
de la empresa. Y, mientras que las leyes se imponen desde fuera,
es frecuente que las normativas sean acuerdos voluntarios entre
compañías del mismo sector industrial, lo que introduce
los factores clave del libre albedrío y el sacrificio,
porque el cumplimiento podría significar el sacrifico de
una ventaja competitiva. Igualmente, la política de la
empresa consagrará los valores centrales del negocio. El
creciente entendimiento de la interconexión que demuestra
la humanidad está llevando al reconocimiento de que un
negocio basado en valores sólidos es algo que puede ser
sostenible y rentable a largo plazo. El consultor Frank Dixon,
de Innovest Strategic Value Advisors, habla de la necesidad de
que exista una Responsabilidad Corporativa Total (RCT). Comenta:
“RCT anima a las firmas a trabajar proactivamente
con otros para lograr cambios del sistema que les hacen totalmente
responsables. Como el desafío más difícil
al que se enfrenta la dirección, el rendimiento del RCT
es un excelente indicador de la cualidad de la dirección,
el principal impulso tras de la rentabilidad bursátil…
el modelo RCT se basa en tres conceptos –Interconexión,
Actualización y Posteridad… La Interconexión
significa que el negocio es parte de un sistema interconectado.
Reconociendo esto, las empresas se esfuerzan por mitigar todo
impacto negativo primario y extendido sobre la sociedad.…
la Actualización significa que el principal propósito
de un negocio es ayudar a la sociedad a alcanzar su máximo
potencial. A lo largo del tiempo, esto implica que el principal
foco del negocio cambiaría de la maximización de
los beneficios a corto plazo a maximizar el bienestar de la sociedad.
Irónicamente, cambiar el foco alejándolo de los
beneficios probablemente aumentaría los ingresos puesto
que las firmas están siendo recompensadas por ser de mayor
servicio a la sociedad… La Posteridad significa que la principal
obligación de esta generación es preservar y mejorar
la sociedad para las generaciones futuras. Cualquier otro objetivo
debería subordinarse a esto. En la práctica, lo
que significa es que al tomar decisiones de negocios, se dará
prioridad al bienestar de las generaciones futuras en la mayor
medida posible …”(4)
Así podemos ver que la llamada del servicio
a un todo más extenso está sonando también
para los directivos.
A medida que atravesamos un período
de transición, muchos negocios están mostrando signos
de progreso en alguno de estos campos. El desafío para
el futuro es crear negocios en los que el liderazgo, la innovación
y la dirección estén todos motivados principalmente
por el servicio, e informados por una comprensión más
profunda de lo sagrado de la materia. Cuando este proceso esté
plenamente en marcha, entonces el flujo circulatorio de bienes
y servicios se moverá automáticamente en la dirección
de una distribución más equitativa, y los negocios
reflejarán más verdaderamente el origen espiritual
que comparten con todas las demás ramas del esfuerzo humano.
- Cita obtenida de la página web
del Greenleaf Center for Servant-Leadership,
www.greenleaf.org/leadership/servant-leadership/What-is-Servant-Leadership.html
. Para más información, contacte con:
The Robert
K. Greenleaf Center for Servant-Leadership
921 East 86th Street, Suite 200, Indianapolis, IN 46240 U.S.A.
Tel: +1-317-259-1241; Fax: +1-317-259-0560;
Web: www.greenleaf.org
- Vea, por ejemplo, la revista ODE magazine
online, “Real people building a better world”
por David Bornstein en www.odemagazine.com/article.php?aID=3891
- Vea, por ejemplo, libros como “Los
siete hábitos de la gente altamente efectiva”
de Steve Covey, Ed. Paidós; y el libro de David Allen
“Getting Things Done”, Piatkus, London,
2002.
- Publicado en Ethical Corporation Magazine,
www.ethicalcorp.com,
Diciembre 2003
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