Boletín de Buena Voluntad Mundial. Nº 3 - 2005



Aniversarios de 2005: enfocando sobre las oportunidades

2005 representa el centenario del nacimiento de Dag Hammarskjold y el 60 aniversario de la fundación de las Naciones Unidas. Estos acontecimientos son una llamada a fortalecer los esfuerzos hacia el total establecimiento de las correctas relaciones humanas y para una aceptación incondicional de responsabilidad por parte de todos cuantos están preparados para el desafío personal de encarnar y hacer de la fraternidad una ética de vida. La solidaridad generada por los esfuerzos de ayuda al tsunami han demostrado cuánta Buena Voluntad hay presente en el género humano como para lograr que tales objetivos sean una realidad.

En Naciones Unidas en Nueva York se viven días frenéticos. En las discusiones sobre la reforma de la ONU, funcionarios de la ONU, representantes del Estado y de la sociedad civil están divididos entre instancias de realpolitik y una percepción clara de que hay que mejorar de inmediato las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos. El miedo y la esperanza respecto al cambio caracterizan las discusiones actuales en la agenda de la reforma. A nivel nacional, se percibe una atmósfera más distendida, con los equipos de la ONU trabajando bajo el propósito unificador de servir a la comunidad local.

Mientras los expertos se ocupan de los detalles técnicos del proceso de reforma, unas pocas consideraciones pueden ayudar a comprender el proceso y su significado a fin de concentrarnos sobre él y apoyarlo.

  • La ONU es un espejo de la vida y de su dualidad. Como tal, simboliza un centro de propósito, voluntad y unidad presente en cada ser humano, así como un instrumento de acción. En otras palabras, espíritu y materia. La ONU no es la solución a los desafíos del mundo, sino más bien una indicación de los recursos potenciales existentes para un mundo justo, sostenible y pacífico.
  • La ONU es un organismo cuya acción y efectividad están condicionadas por la sintonía y correctas relaciones entre cuatro entidades principales: representantes gubernamentales ocupando asientos en los cuerpos gubernamentales como la Asamblea General, el Consejo Económico y Social y el Consejo de Seguridad; representantes de ONGs; expertos independientes; y funcionarios de la ONU. En otras palabras, la acción en la ONU es una responsabilidad compartida condicionada por la comprensión de, y el compromiso con, la unidad.
  • La actual crisis en las sedes de la ONU y la llamada a unas Representaciones fortalecidas en la ONU muestran que la ONU es unidad en propósito, y no en la forma. La interrelación entre sedes y equipos nacionales de la ONU es el reflejo de la transición de la energía del 6º al 7º rayo, o de estructuras verticales a constelaciones, simbolizando la emergencia creciente de múltiples centros de luz, de ahí la realización del principio ensalzado en el articulo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que se lee que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Están capacitados con razón y consciencia y deberían actuar los unos con los otros en un espíritu de hermandad". Este es un paso necesario hacia una responsabilidad y un esfuerzo grupal compartidos.
  • El mencionado reequilibrado entre las sedes y los representantes nacionales de la ONU debe acompañarse de un reequilibrado de poderes entre la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y el Consejo Social y Económico, para reforzar la manifestación de la voluntad colectiva a través de, y la coordinación de políticas para la acción por, la Asamblea General. La excesiva importancia y centralismo otorgados a la reforma del Consejo de Seguridad son engañosos. El foco de la reforma debe ser la ONU como totalidad y por lo tanto la dinámica entre sus organismos.
  • Estimulando un mayor sentido de respeto por la ley en la gente y en las relaciones es un propósito central de la Carta de la ONU y, por lo tanto, debe ser un principio director en el proceso de reforma. La legislación, tal como se pretende en la Carta de la ONU y en la Declaración Universal va más allá de ser un instrumento de coerción, y es más bien una expresión y una herramienta del poder creativo del género humano. El imperio de la ley es un principio organizador para los sistemas de gobierno, fundamental tanto para la libertad de padecer necesidades como de sentir temor. Potencialmente, la ley representa un instrumento mediante el cual los seres humanos imaginan y organizan relaciones y ritmos dentro de un sistema/grupo, y por tanto un vehículo para la manifestación del Propósito de este grupo. En otras palabras, una mayor apreciación de la Ley por parte de la humanidad producirá una comprensión más profunda de la unidad en las personas y en la humanidad y un acercamiento a todos los reinos superiores e inferiores de la vida y a un propósito compartido.
  • El artículo 1.4 de la Carta de la ONU contiene consejos esenciales para los actuales esfuerzos de reforma para mejorar la ONU, como instrumento y como símbolo de la manifestación del alma de la humanidad, al afirmar que uno de los Propósitos de la ONU es ser un centro para la armonización de las acciones de las naciones en la consecución de ... fines comunes. Esto implica que para tratar los actuales desafíos a los que se enfrentan personas de todo el mundo, es necesario armonizar primero las acciones de las naciones, y para lograr esta armonización necesitamos construir un centro de voluntad unida y unificadora. La creación de un centro semejante requiere la fuerte determinación y el compromiso incondicional de los "focalizadores" que personifican y ayudan a mantener el foco en el modelo ideal recibido a través de la intuición del género humano y cristalizado en la Carta de la ONU y en las Resoluciones de la Asamblea General. Esta es la responsabilidad de los funcionarios internacionales. El mensaje de la Carta de la ONU parece ser que sólo cuando el artículo 1.4 se haya conseguido razonablemente será posible conseguir también los propósitos consagrados en el artículo 1.1 (mantener la paz y la seguridad con medios pacíficos y en un respeto absoluto por la legislación internacional), 1.2 (desarrollar relaciones amistosas entre las naciones), y 1.3 (lograr la cooperación internacional para resolver problemas internacionales de tipo económico, social, cultural y humanitario, y promover los derechos humanos). Esto ayuda a identificar las elecciones correctas y las prioridades que todos estamos llamados a realizar en nuestra vida cotidiana, respondiendo así a la desalentadora pregunta: "¿Qué puedo hacer?"

¿Es todo lo precedente un desafío demasiado grande? Dag Hammarskjold, a lo largo de su permanencia como Secretario General, demostró que ello es posible. Entre los muchos elementos de su legado, aquí hay tres significativos.

En la base de su ética se hallaba la decisión de asumir su responsabilidad como individuo apoyando y conduciendo los esfuerzos grupales basados en relaciones justas y correctas. Su punto de partida era el valor y potencial de los individuos y la necesidad de elegir (1) un servicio para mejorar las condiciones humanas. Para apoyar a quienes estaban dispuestos a comprometerse en el desafío personal de este esfuerzo grupal, desarrolló una clara teoría y práctica sobre el papel, funciones y responsabilidades de un funcionariado internacional (2). Y el primer código de conducta de los funcionarios internacionales fue adoptado en 1953, bajo su mandato (3). Este código, integrado en 2001 (4), constituye una guía sumamente sólida y concreta para hacer frente a los desafíos que surgen en el desempeño de funciones, no sólo de los funcionarios de la ONU, sino de todos cuantos sirven local e internacionalmente.

Un elemento central al servicio y liderazgo de Dag Hammarskjold como Secretario General fue la constante defensa del respeto por la legislación internacional como un medio indiscutible de alcanzar igualdad de derechos políticos y de oportunidades económicas para naciones grandes y pequeñas y para individuos, y por lo tanto de correctas relaciones humanas como expresión de buena voluntad.

Finalmente, Dag Hammarskjold demostró que los procesos de reforma no tratan de re-hacer la forma de las cosas, sino las relaciones y dinámicas subyacentes que traen la forma a la realidad. Y, ciertamente, algunas de las innovaciones más importantes de la organización, como la creación de las operaciones de mantenimiento de paz y el sistema de misiones diplomáticas de los estados miembros en las sedes de la ONU se produjeron bajo su liderazgo.

En 1953, el año de su nombramiento como Secretario General, Dag Hammarskjold afirmó que "el funcionario está para asistir, por así decirlo desde dentro, a quienes toman las decisiones que crean historia. Debería - tal como yo lo veo - escuchar, analizar y aprender a entender plenamente las fuerzas que intervienen y los intereses en juego para poder aconsejar correctamente cuando la situación lo requiera. No crean que él - al seguir esta línea de política personal - se limita a desempeñar un papel pasivo en el desarrollo. Es uno sumamente activo. Pero está activo como un instrumento, un catalizador, puede que un inspirador - él sirve" (5).

Hammarskjold también retó a los trabajadores de la ONU con la siguiente declaración: "... ¿Por qué son los estándares y la independencia del Secretariado tan importantes? Cuanto más veo el trabajo de Naciones Unidas más convencido estoy de su importancia. Los países se arman a fin de negociar desde una posición de fuerza. El Secretariado también tiene que negociar, no sólo en su propio interés, sino por la causa de la paz y para un desarrollo pacífico de nuestro mundo. El peso que tenemos no está determinado por fuerzas físicas o por el número de personas que forman el electorado. Se basa exclusivamente en la confianza respecto a nuestra imparcialidad, nuestra experiencia y conocimiento, en la madurez de nuestro juicio. Esas cualidades son nuestras armas, de ninguna manera armas secretas, pero tan difíciles de forjar como fusiles y bombas. El Secretariado tiene un papel esencial que desempeñar en los asuntos del mundo actual. Lo desempeñaremos si aceptamos el precio de erigir nuestra posición de fuerza. Debemos rechazar un papel de insignificancia sometido a una crítica constante y a evitar los riesgos de asumir un papel pleno en nuestro mundo. Debemos elegir un papel de responsabilidad e independencia, sacrificando parte de la seguridad ilusoria que podría derivarse de una puerta cerrada con llave..." (6).


1. Informe anual del Secretario General sobre el trabajo de la organización, 17 Agosto 1961.
2. Conferencia en la Universidad de Oxford, 30 Mayo 1961.
3. Informe sobre los estándares de conducta en el funcionariado internacional, 1954, International Civil Service Advisory Board.
4. Estatus, derechos y deberes básicos de los trabajadores de Naciones Unidas, ST/SGB/2002/13, 1 Noviembre 2002
5. Declaración a la prensa a su llegada al aeropuerto internacional de Nueva York el 9 de abril de 1953 para asumir sus funciones como Secretario General.
6. Mensaje para el Día de los Empleados de la ONU, 4 Diciembre 1953.

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