Boletín de Buena Voluntad Mundial. Nº 3 - 2005



NACIONES UNIDAS: Resolviendo las crisis de visión

Se ha dicho que la humanidad tiene el "hábito de las crisis" e, indudablemente, los anales de la historia ilustran este patrón, largamente establecido en la consciencia de la humanidad. La historia de la humanidad procede de acuerdo a un “principio de conflicto” que proporciona puntos de crisis constantes de los cuales nacen nuevas visiones y mediante los cuales surge el subsiguiente crecimiento. Este proceso puede observarse en individuos, organizaciones, religiones y naciones; su sello está estampado indeleblemente en la accidentada historia de Naciones Unidas, y está hoy tan activo como siempre.

Crisis quiere decir "separar, decidir o juzgar" y se relaciona con "crítico" en su significado de "capaz de discernir"; por lo tanto las crisis espirituales son grandes pruebas de discernimiento que conducen, bien a una visión ampliada, o a una mayor separación y aislamiento. Este es el poder y el potencial transformador inherente en nuestro hábito de crisis. Las crisis del conflicto mundial que originaron el nacimiento de Naciones Unidas hicieron posible la imponente visión de su Carta y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Como se discute más abajo en el artículo De pragmática a visionaria, en la época del establecimiento de Naciones Unidas hubo que hacer concesiones a las potencias mundiales pero, aún así, esta visión ampliada de una hermandad mundial de naciones proporcionó el objetivo hacia el cual la humanidad se dirige desde entonces. Dadas la grandeza y el idealismo de la visión original no es de extrañar que hayamos tropezado por el camino, pero la percepción del fracaso en el logro de estos principios ha tenido como resultado las actuales iniciativas de reforma.

La publicación del documento de Kofi Annan En una mayor libertad: Hacia el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos para todos plantea propuestas para un progreso constructivo, y una gran prueba de discriminación surge ahora ante todos los estados miembros. Ahora la elección ante las naciones es más claramente entre el camino del autosacrificio por el bien mayor de la totalidad, y el camino de los intereses egoístas y nacionales que inevitablemente conduce a la separación, la hostilidad y más conflicto. Estamos presenciando ya una presión frenética para asegurar la pertenencia permanente al Consejo de Seguridad, así como una multitud de propuestas de reforma alternativas provenientes de diversas fuentes. Todo ello, junto con los comentarios cínicos y la proyección de culpabilidades sobre el cuerpo de la ONU en sí, por sus conocidos fracasos, tiene el potencial de eclipsar la visión más extensa contenida en el documento del Secretario General.

Es cierto que la burocracia rampante de la ONU ha creado problemas internos, incluidos el fracaso administrativo, la corrupción y el escándalo, y la parodia de ver a regímenes represivos participando en el papel de juez en la Comisión de los Derechos Humanos. Obviamente es necesario solucionar estos y otros problemas, y todos los estados miembros deben asumir su responsabilidad por la pérdida de visión colectiva que ha permitido que medren estas influencias contaminantes. También es necesario crear un mayor entendimiento de que la ONU existe como una vía que permite a las naciones reunirse para servir y capacitar a la totalidad –para el beneficio mutuo, más que para servir únicamente a las aspiraciones nacionalistas.

Aunque la visión inicial de la ONU nunca habría podido ponerse en práctica de un día para otro, a lo largo de ciclos de conflicto, crisis y visión renovada este cuerpo mundial ha realizado, y sigue realizando, un progreso perceptible hacia la visionada comunidad de naciones. La ONU ha desempeñado un papel sustancial en el tratamiento de las hambrunas extremas, la pobreza y la enfermedad; la degradación medioambiental; y en la promoción de la paz, la educación y los derechos para todos. Sin embargo, ha llegado la hora de un mayor desarrollo de la visión original, tal como lo ha enfocado lúcidamente el informe del Secretario General. Entre las propuestas, es vitalmente necesaria una nueva determinación para poner en práctica los Objetivos del Desarrollo del Milenio, y ello pondrá a prueba a muchas naciones que por ahora no están implementando las propuestas acordadas en la Cumbre del Milenio en 2000.

Afortunadamente, la influencia de la sociedad civil crece ahora rápidamente, y la opinión pública está ejerciendo la presión de una buena voluntad visionaria sobre los gobiernos del mundo. Esto aporta una luz clarificadora sobre las cuestiones a tratar, destacando y diferenciando los principios espirituales de la perspectiva más estrecha de agendas estrictamente nacionalistas. La buena voluntad caritativa que está siendo expresada por todo el mundo es consecuencia de una búsqueda simultánea y generalizada de significado espiritual en el actual estado de los asuntos mundiales. Se ha pasado de considerar la espiritualidad como un medio de salvación e iluminación individual a reconocer que la espiritualidad implica la cultivación del espíritu de buena voluntad y correctas relaciones entre nosotros y con el medioambiente. Un resultado de ello es que muchas personas están ahora interesándose por la meditación como un acto de servicio.

Con esto en mente, Buena Voluntad Mundial lanzó su iniciativa del Ciclo de Conferencias a fin de emplear el poder de la visión interna para aclarar la atmósfera en la que las cumbres y conferencias mundiales están teniendo lugar. El foco actual se ha colocado sobre la Reforma de la ONU, y la energía de la voluntad-al-bien se visualiza descendiendo a los diversos consejos/encuentros que están ahora teniendo lugar como preparación para el debate de la Asamblea General en septiembre. Este trabajo está diseñado para capacitar los principios espirituales subyacentes que están en juego, y para ayudar a convertir la actual crisis de la ONU en ese punto de inflexión en el que pueda iniciarse un nuevo camino a la integridad. Mediante este trabajo, todos podemos contribuir a cumplir uno de los artículos en el Preámbulo de la Carta de la ONU: "promover el progreso social y el mejor entendimiento de la vida en una mayor libertad". (Encontrará más información sobre los Ciclos de Conferencias en: www1.lucistrust.org/cycle/cyc1.shtml).

La libertad y la responsabilidad van mano a mano, porque nadie es realmente libre mientras sus congéneres estén esclavizados por carecer de las necesidades básicas de la vida. Por tanto, es imperativo que mientras las naciones del mundo debatan y consideren las reformas de la ONU en un espíritu de pragmatismo y compromiso, la visión de la que surgió Naciones Unidas siga manteniéndose ante los ojos de la humanidad. De esta manera, la actual crisis de visión se convierte en un punto de examen en cuanto a fuerza, propósito, pureza y motivo, que extrae de los recursos del corazón y libera la luz de la sabiduría en el campo del conocimiento. Así, por medio de este proceso, el mundo resulta enriquecido.

BUENA VOLUNTAD ES... la clave a una cooperación internacional iluminada

Inicio