| A.
OBSERVACIONES PRELIMINARES
(Extractos adaptados de los libros de Alice A. Bailey "Del
Intelecto a la Intuición" y "La Luz del
Alma")
El creciente interés actual hacia la Meditación es
una evidencia misma de la necesidad mundial que requiere una clara
comprensión. Allí donde encontramos una tendencia
general en cualquier dirección, focalizada y estable, es
posible suponer que surgirá algo que la raza humana necesita
en su marcha hacia adelante.
Que la meditación sea considerada, por aquellos que dan
una definición aproximada, como un "modo de plegaria",
desgraciadamente es cierto. Pero es posible demostrar que con una
correcta comprensión del proceso de meditación, y
su correcta adaptación a la necesidad de la civilización
moderna, puede encontrarse la solución al actual impase en
la educación, así como el método gracias al
cual se descubrirá la realidad del alma como una certeza
para todos -algo vivo que llamamos "Alma" a falta de un
término mejor.
A lo largo de los siglos, ha habido una continua progresión
en la evolución de la conciencia humana, y un constante crecimiento
en el conocimiento de la naturaleza, del mundo en el que vivimos,
así como una mayor comprensión del alcance de la noción
de Globalidad, puesto que ahora, el mundo entero está conectado
por la radio, el teléfono y la televisión. El Hombre
es omnipresente y la mente es el principal factor que ha producido
este aparente milagro.
"Hemos llegado a un entendimiento de las leyes que rigen al
mundo natural y alguna de las que gobiernan el mundo síquico.
Las leyes del llamado reino espiritual quedan por ser descubiertas
y empleadas científicamente. Pocos las han conocido y hablaron
de ellas a la humanidad, pero son utilizadas únicamente por
los espíritus precursores de nuestra raza. Entre los pocos
que aparecen como conocedores eminentes tenemos a Buda, Cristo,
Platón, Aristóteles, Pitágoras, Meister Eckhart,
Jacob Boehme, Spinoza - los nombres son muchos".
"¿No es acaso posible que muchos cientos de personas
estén en condiciones de coordinar el cerebro, la mente y
el alma, para trasponer el portal de la percepción mental
hacia el reino de la luz, de la percepción intuitiva y el
mundo de las causas?... Los Conocedores dicen que sí, e indican
el camino".
Del Intelecto a la Intuición, p. 111
B. ALGUNAS PREGUNTAS PERTINENTES
¿Cuáles son los objetivos de la meditación?
El objeto de la meditación es permitir al hombre ser en
la manifestación externa lo que es en la realidad interna,
e identificarse con su aspecto alma y no simplemente con sus características
inferiores de la personalidad.
... los poderes del alma se desarrollan por medio de la meditación.
Cada vehículo, por el cual se expresa el alma (en los planos
físico, emocional y mental), contiene latente en sí
cierta potencia inherente; pero el alma, fuente de todos ellos,
la posee en su forma más pura y sublime...
Los poderes del alma se desenvuelven en forma normal y natural,
no porque se deseen o desarrollen conscientemente, sino porque,
a medida que el Dios interno ejerce control y domina Sus cuerpos,
Sus poderes se manifiestan en el plano físico como potencialidades
y son realidades conocidas.
La meditación necesita una preparación muy severa
- el testimonio de los místicos e iniciados de todas las
edades, pueden corroborarlo. El hecho de que otros se hayan realizado,
puede alentarnos e interesarnos, pero únicamente eso, a no
ser que emprendamos una acción definida.
Esto implica el desarrollo de la mente como un sentido que se ha
sintetizado. el sentido común, rigiendo su empleo en relación
con el mundo de la vida terrena, de las emociones y del pensamiento.
Involucra también su orientación a voluntad hacia
el mundo del alma, y su capacidad de actuar como intermediaria entre
el alma y el cerebro físico.
La primera relación se desarrolla y fomenta por medio de
los sensatos métodos educativos exotéricos y de entrenamiento.
La segunda es posible por la meditación, una forma más
elevada del proceso educativo.
Idem, pp. 54/57
¿Puede, cualquiera que lo desee, beneficiarse
y dominar la técnica de meditación?
... Debe recordarse desde el comienzo, que el solo anhelo de meditar
puede considerarse que indica el llamado del alma hacia el Sendero
del Conocimiento. No debemos amedrentarnos si en ciertas cosas esenciales
descubrimos que carecemos de las cualidades necesarias. La mayoría
estamos más avanzados, mejor equipados y somos más
inteligentes de lo que creemos. Todos podemos empezar a practicar
la concentración desde ahora, si queremos.
Poseemos una gran masa de conocimientos, de poder mental, de actitudes,
que nunca hemos extraído de los reinos del subconsciente,
ni hemos llevado a la utilidad objetiva. Quien quiera haya observado
los efectos de la meditación, producidos en el principiante,
corroborará esta afirmación.
Los resultados del primer paso en la disciplina de la meditación,
es decir, la concentración, son a menudo sorprendentes. Las
personas se descubren a sí mismas; descubren facultades ocultas
y una comprensión que nunca habían aplicado; desarrollan
una percepción, incluso del mundo fenoménico, que
para ellas es milagrosa; repentinamente registran la existencia
de la mente y de que pueden utilizarla, y la diferencia entre el
Conocedor y el instrumento del conocimiento se hace cada vez más
evidente y reveladora.
Al mismo tiempo se produce una sensación de pérdida.
Los antiguos estados de ensoñación, de beatitud y
paz, otorgados por la oración y meditación mística,
desaparecen, y se experimenta temporalmente un sentido de aridez,
nulidad y vacuidad, siendo a menudo desesperante. Esto se debe a
que el foco de la atención se ha alejado de las cosas de
los sentidos, no importa lo bellas que sean.
Las cosas que la mente conoce y puede registrar, aún no
se han plasmado; tampoco el mecanismo sensorio hace su impacto familiar
sobre la conciencia. Es un período de transición que
debe mantenerse hasta el momento en que el nuevo mundo empiece a
impresionar al aspirante. Ésta es una de las razones por
las cuales la persistencia y la perseverancia deben desempeñar
su parte, particularmente en las primeras etapas del proceso de
la meditación.
Uno de los primeros efectos de la práctica de la meditación
es comúnmente una creciente eficiencia en la vida diaria,
sea en el hogar, en el trabajo o en cualquier campo de la actividad
humana. Emplear la mente en los asuntos del vivir es en sí,
un ejercicio de concentración y produce notables resultados.
Alcance o no el hombre la iluminación final, mediante la
práctica de la concentración y la meditación,
habrá adquirido mucho y enriquecido grandemente su vida,
aumentado mayormente su utilidad y poder y ampliado su esfera de
influencia.
Todo aquél que no sea puramente emocional, que tenga una
regular educación y esté dispuesto a trabajar con
perseverancia, puede emprender el estudio de la meditación
con ánimo, empezar a organizar su vida y dar los primeros
pasos en el sendero hacia la iluminación, y tal organización
constituye uno de los pasos más difíciles. Téngase
presente que todo paso inicial es difícil, porque deben neutralizarse
hábitos y ritmos de muchos años; pero una vez dados
y dominados dichos pasos, el trabajo resulta más fácil.
Se evidencia por lo tanto que la respuesta a nuestra pregunta es:
Primero: Aceptamos la hipótesis de que
existe un alma y que esta alma puede ser conocida por el hombre
capaz de entrenar y controlar su mente.
Segundo: Con esta hipótesis como base empezamos
a coordinar los tres aspectos de la naturaleza inferior y a unificar
la mente, las emociones y el cuerpo físico, en un todo organizado
y comprensivo. Esto se logra mediante la práctica de la concentración.
Tercero: A medida que la concentración
se fusiona con la meditación (acto de concentración
prolongada) se hace sentir la imposición de la voluntad del
alma sobre la mente. Poco a poco, el alma, la mente y el cerebro,
se ponen en armonía. En primer lugar la mente controla al
cerebro y a la naturaleza emocional, luego el alma controla a la
mente. Lo primero es consecuencia de la concentración; lo
segundo, de la meditación.
De esta correlatividad de actividades, el investigador interesado
logrará comprender que hay un verdadero trabajo que realizar
y que la primera cualidad necesaria es perseverancia... la organización
de la vida mental en todo momento y en todas partes, y la práctica
regular de la concentración, diariamente a la misma hora
si es posible, proporciona la orientación necesaria y estos
dos elementos unidos nos garantizan el éxito.
Idem, pp. 121/25
¿Es nececesario retirarse a la soledad a fin
de evocar el alma?
Para la mayoría de nosotros no puede ser cuestión
de paz y de tranquilidad en medio de la multitud... la solución
está en la comprensión exacta de nuestro problema
y en el privilegio que tenemos de demostrar un nuevo aspecto de
la antigua verdad.
En el milenario Oriente, unos pocos precursores aventureros buscaron
la soledad, aseguraron las oportunidades y conservaron las reglas.
Protegieron la técnica hasta el momento en que las masas
estuvieran preparadas para avanzar en gran número, y no de
uno o dos a la vez.
Ese momento ha llegado. En medio de la tensión y agitación
del moderno vivir... los hombres y las mujeres pueden descubrir
y descubren, el centro de paz dentro de sí mismos y pueden
entrar y entran, en ese estado de positiva concentración
silenciosa que les permite llegar a la misma meta y obtener el conocimiento
de ellos mismos; el lugar de silencio, donde establecemos contacto
con la vida del alma, es ese punto dentro de la cabeza donde el
alma y el cuerpo se unen...
El hombre que puede entrenarse para estar suficientemente centralizado
puede retirar sus pensamientos en un centro dentro de sí
mismo, en cualquier momento y en cualquier lugar. Allí se
realiza la gran obra de unificación.
Idem, pp. 127/28.
La verdadera concentración nace de una vida concentrada
y regida por el pensamiento. El primer paso para el aspirante es
empezar por organizar su vida diaria, regularizar sus actividades
de manera que su vida esté centrada y sea unilateral. Esto
puede hacerlo quien tiene bastante interés en realizar el
esfuerzo necesario y es capaz de llevarlo a cabo con perseverancia.
Cuando reorganizamos y ajustamos nuestra vida, ponemos a prueba
nuestro temple y la fortaleza de nuestro deseo... Ningún
aspirante puede negligir un deber. Cumple mejor con sus deberes
hacia su familia y sus amigos, su trabajo y su profesión
se desempeñan más completa y eficientemente.
Idem, p. 126
C. MECANISMOS DEL PROCESO DE MEDITACIÓN
La hipótesis, en la que se apoyan las teorías recogidas
en esta publicación, podría exponerse en las siguientes
proposiciones:
Una: El centro de energía por intermedio del cual actúa
el alma se halla en la parte superior del cerebro. Durante la meditación,
si ésta es efectiva, la energía del alma afluye al
cerebro y produce un efecto preciso sobre el sistema nervioso. Pero
si la mente no está controlada y predomina la naturaleza
emocional (como ocurre en el caso del místico puro), el efecto
se hace sentir principalmente en el mecanismo sensorio, en los estados
emocionales del ser. Cuando la mente es el factor dominante, entonces
el mecanismo mental de la parte superior del cerebro entra en actividad
organizada.
Dos: En la región del cuerpo pituitario tenemos el asiento
de las facultades inferiores, cuando están coordinadas en
el ser humano de tipo superior. Allí se coordinan y sintetizan
y - de acuerdo a ciertas escuelas acreditadas de sicología
y endocrinología - residen las emociones y los aspectos más
concretos de la mente (derivados de hábitos raciales e instintos
heredados), y por lo tanto no exigen el ejercicio de la mente creadora
o superior.
Tres: Cuando la personalidad (los estados físicos, emocional
y mental) es de orden elevado, el cuerpo pituitario actúa
con creciente eficacia, y la vibración del centro más
cercano de energía llega a ser muy potente. Debe observarse
que de acuerdo a esta teoría, cuando la personalidad es de
orden inferior, cuando las reacciones son principalmente instintivas
y la mente prácticamente está inactiva, entonces el
centro de energía está cercano al centro plexo solar
y predomina en el hombre la naturaleza animal.
Cuarto: El centro, situado en la región de la glándula
pineal, y la parte superior del cerebro, entran en actividad cuando
se aprende a enfocar atentamente la conciencia en la cabeza...
Las diversas avenidas de percepción de los sentidos se aquietan,
y la conciencia del hombre real ya no afluye externamente a través
de sus cinco avenidas de contacto. Los cinco sentidos quedan dominados
por el sexto, la mente, y toda la conciencia y la facultad perceptiva
del aspirante se sintetizan en la cabeza y se dirige hacia dentro
y hacia arriba. De esta manera la naturaleza síquica queda
subyugada y el plano mental se convierte en el campo de la actividad
del hombre. Este proceso de retiro o abstracción, se verifica
en etapas:
- El retiro de la conciencia física o de percepción,
por medio del oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato.
Estos medios de percepción quedan momentáneamente
dormidos. La percepción del hombre es puramente mental
y la conciencia del cerebro es lo único activo en el plano
físico.
- El retiro de la conciencia en la región de la glándula
pineal, de modo que el punto de comprensión del hombre
se centralice en la región situada entre el medio de la
frente y la glándula pineal.
Quinto: Cuando se ha hecho esto y el aspirante adquiere facilidad
para enfocarse en la cabeza, el resultado de este proceso de abstracción
es el siguiente:
Los cincos sentidos van siendo sintetizados constantemente por
el sexto, la mente. Éste es el factor coordinador. Más
tarde, percibe que el alma tiene análoga función.
La triple personalidad se pone así en comunicación
directa con el alma y, por lo tanto, el hombre llega a ser con el
tiempo inconsciente de las limitaciones de la naturaleza corporal,
y el cerebro puede ser entonces impresionado directamente por el
alma vía la mente. La conciencia del cerebro se mantiene
en una condición de espera positiva con todas las reacciones
del mundo fenoménico totalmente inhibidas, aunque temporalmente.
Sexto: La personalidad intelectual, de alto desarrollo, con su
foco de atención localizado en la región del cuerpo
pituitario, empieza a vibrar al unísono con el centro superior
en la región de la glándula pineal. Entonces se establece
un campo magnético entre el aspecto positivo del alma y la
personalidad en expectativa, que se hace receptiva, debido al proceso
de atención enfocada. Se dice que entonces irrumpe la luz,
el hombre logra la iluminación y aparece la luz fenoménica
en la cabeza. Todo esto es el resultado de una vida disciplinada
y del enfoque de la conciencia en la cabeza, producido a su vez
por el intento de concentrarse en la vida diaria y mediante determinados
ejercicios de concentración. A esto le sigue el esfuerzo
de la meditación y más tarde - mucho después
- se hace sentir el poder de la contemplación.
Éste es un breve resumen de la mecánica del proceso,
siendo necesariamente sucinto e incompleto. Sin embargo, estas ideas
deben ser aceptadas provisionalmente, antes de poder emprender con
inteligencia la práctica de la meditación.
Habiendo formulado nuestra hipótesis y aceptándola
momentáneamente, continuaremos con el trabajo hasta comprobar
su falsedad, o mientras nos interesa. Una hipótesis no será
necesariamente falsa por no lograr probarse a sí misma en
el plazo que consideramos adecuado. La gente abandona frecuentemente
su búsqueda en este campo del conocimiento, porque carece
de la necesaria perseverancia o su interés se transfiere
a otra parte.
Sin embargo, hemos determinado seguir adelante con nuestra investigación
y dar tiempo a que las técnicas y fórmulas antiguas
se comprueben a sí mismas. Cumpliremos los primeros requisitos
y trataremos de que nuestra vida sea influida por una actitud mental
más concentrada, a fin de practicar la meditación
y concentración diariamente.
Si somos principiantes o poseemos una mente desordenada, fluídica,
versátil o inestable, empezaremos por practicar la concentración.
Si somos intelectuales disciplinados, lo único que debemos
hacer es reorientar la mente hacia un nuevo campo de conocimiento
y empezar a meditar verdaderamente. Es fácil enseñar
a meditar al hombre cuyo interés se cifra en los negocios.
Del Intelecto a la Intuición, pp. 128/31
D. ALGUNAS SUGERENCIAS PRELIMINARES
Encontrar tiempo
Es bueno reservar cierto tiempo, cada día, al trabajo de
meditación. Al principio, quince minutos son suficientes,
y no debería intentarse practicarla durante más tiempo
el primer año. En verdad podría decirse que no está
interesado quien dice no disponer de quince minutos de los mil cuatrocientos
cuarenta que constituye un día.
Ante todo, procuraremos hallar tiempo por la mañana temprano
para la práctica de la meditación. La razón
estriba en que después de haber participado de los acontecimientos
del día y en el toma y daca general de la vida, la mente
está en un estado de violenta vibración, lo cual no
sucede si la meditación es la primera práctica de
la mañana. Entonces la mente está relativamente aquietada
y puede sintonizarse más rápidamente con los estados
superiores de conciencia.
Si iniciamos el día enfocando nuestra atención en
cosas espirituales y cuestiones del alma, vivimos el día
en forma muy distinta. Si esta práctica se convierte en hábito,
veremos muy pronto cambiar nuestras reacciones a las incidencias
de la vida y empezaremos a pensar lo que el alma piensa. Entonces
se realiza el proceso de la actuación de una ley, porque
"como el hombre piensa, así es él".
Encontrar un lugar para meditar
Luego trataremos de buscar un lugar realmente tranquilo y libre
de intromisiones. No quiero decir tranquilo en el sentido de que
no haya ruido, porque el mundo está lleno de sonidos, sino
un lugar donde podamos aislarnos de los demás.
Quisiera indicar una actitud que todo principiante debería
asumir. Es la actitud de silencio. Los aspirantes a la meditación
hablan mucho de la oposición que encuentran por parte de
la familia y los amigos... En la mayoría de los casos es
culpa del aspirante mismo... La gente habla demasiado. A nadie le
importa qué hacemos durante quince minutos de nuestro tiempo
cada mañana y no es necesario hablar de ello a la familia,
ni exigirles estar quietos porque queremos meditar.
Si es imposible tener un momento pata meditar, antes que la familia
se disperse para los quehaceres del día, o antes de iniciar
nuestra tarea, busquemos el momento propicio durante el día.
Siempre hay una salida para cualquier dificultad si lo deseamos
suficientemente, en forma que no signifique eludir deberes u obligaciones.
Siempre es posible encontrar quince minutos temprano por la mañana.
Del Intelecto a la Intuición, pp. 131/133
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