Guía de Introducción
a la Meditación

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E. LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN

Posición

Habiendo encontrado el momento y el lugar, sentémonos cómodamente y empecemos a meditar. Entonces surge la pregunta ¿cómo debemos sentarnos?, ¿Cuál es la mejor posición, las piernas cruzadas, arrodillados, sentados o de pie? La posición más fácil y normal es siempre la mejor.

La posición con las piernas cruzadas ha sido, y aún es, la más corriente en Oriente... Algunas de las posturas tienen relación con el sistema nervioso y con esa estructura interna de nervios sutiles que los hindúes denominan nadis, que subyacen en el sistema nervioso, como se lo conoce en Occidente.

El inconveniente de tales posturas conduce a dos reacciones, hasta cierto punto indeseables; nos llevan primero, a concentrar la mente en la mecánica del proceso y no en su finalidad; segundo, con frecuencia producen un agradable sentido de superioridad, basado en la intención de hacer algo que la mayoría no hace y que permite destacarnos como conocedores en potencia. Nos absorbe el aspecto forma de la meditación y no el Originador de la forma. Nos preocupamos del no-yo en lugar del Yo.

Debemos elegir esa postura que nos haga olvidar más fácilmente el cuerpo físico. Para el occidental probablemente la mejor postura es estar sentado: lo importante es que nos sentemos erguidos, con la columna vertebral en línea recta, relajados (sin dejarse caer) para que no haya tensión en ninguna parte del cuerpo, bajando la barbilla parcialmente a fin de eliminar toda tensión en la nuca... La meditación es un acto interno y se practica con éxito sólo cuando el cuerpo está relajado, en posición adecuada y, luego, olvidado.

Respiración

Obtenida la comodidad física y el relajamiento, y habiendo retirado la conciencia del cuerpo, observamos a continuación nuestra respiración. Veamos si es tranquila, regular y rítmica.

Considero útil hacer una advertencia acerca de los ejercicios respiratorios, que no son recomendables sino para quienes primeramente han practicado durante años en debida forma la meditación y la purificación de la naturaleza corpórea... En las antiguas enseñanzas de Oriente no se permitía el control de la respiración, sino después de haberse perfeccionado en los tres primeros "medios de unión", y a condición de ajustarse a las instrucciones apropiadas.

La práctica de ejercicios respiratorios nada tiene que ver con el desarrollo espiritual. Interesa sólo y profundamente al desarrollo psíquico y pueden resultar numerosas dificultades así como peligros. Los instructores elegían antiguamente a algunos individuos para este tipo de enseñanza, que, sumado al entrenamiento, había producido ya cierta medida de contacto con el alma, pudiendo ésta guiar las energías evocadas por la respiración, impulsar sus objetivos y servir mundialmente.

Por lo tanto, lo único que debemos procurar es que nuestra respiración sea tranquila y regular; entonces retiraremos totalmente nuestro pensamiento del cuerpo y empezaremos la tarea de concentración.

La visualización y la utilización creativa de la imaginación

El siguiente paso en la práctica de la meditación es el empleo de la imaginación. Nos imaginamos al triple hombre inferior alineado, o en comunicación directa con el alma. Hay varias maneras de hacerlo. A esto lo llamamos práctica de la visualización. La visualización, la imaginación y la voluntad, parecen ser tres factores muy potentes en todo proceso creador. Son las causas subjetivas de muchos de nuestros efectos objetivos.

Al principio la visualización es en gran parte cuestión de fe experimental. Sabemos que mediante el proceso de razonamiento, llegamos a la comprensión de que dentro y más allá de los objetos manifestados, existe un objeto o canon ideal, que está tratando de manifestarse en el plano físico. La práctica de la visualización, la imaginación y el empleo de la voluntad, son actividades calculadas para acelerar la manifestación de este Ideal.

Al visualizar, utilizamos nuestra concepción más elevada de lo que ese ideal puede ser, revestido de cierto tipo de materia, generalmente mental, pues aún somos incapaces de concebir formas y tipos más elevados de sustancia con la cual envolver nuestras imágenes.

Al imaginar una representación mental, la sustancia mental de nuestra mente establece cierto ritmo de vibración que atrae hacia sí el correspondiente grado de sustancia mental, en que la mente está sumergida. La voluntad mantiene esta imagen fija y le da vida. Este proceso continúa, seamos o no capaces de verlo con el ojo mental. No tiene importancia que podamos o no verlo, porque el trabajo creador se realiza igualmente. Quizás podamos alguna vez seguir y ejecutar conscientemente todo el proceso.

En conexión con este trabajo, en la etapa del principiante, algunas personas se imaginan a los tres cuerpos (los tres aspectos de la naturaleza forma) vinculados por un cuerpo radiante de luz, o visualizan tres centros de energía vibrante que recibe el estímulo de un centro más elevado y poderoso; otros imaginan al alma como un triángulo de fuerza, unido al triángulo de la naturaleza inferior - vinculado por el "cordón plateado", mencionado en la Biblia cristiana, el sutratma o hilo del alma de las escrituras orientales, la "línea de la vida" de otras escuelas de pensamiento. En cambio otros mantienen la idea de una personalidad vinculada con la Divinidad que mora internamente, ocultando en sí misma a esa Divinidad, "Cristo en nosotros, esperanza es de gloria".

Tiene poca importancia la imagen elegida, siempre que se inicie con la idea fundamental de que el Yo trata de establecer contacto con el no-yo, utilizar su instrumento en los mundos de la expresión humana y viceversa, impulsar al pensamiento de ese no-yo para que se dirija hacia la fuente de su ser. Una vez realizado, puede continuarse con la práctica de la meditación. El cuerpo físico y la naturaleza de deseos se sumergen a su vez bajo el nivel de la conciencia, entonces nos centramos en la mente y tratamos de someterla a nuestra voluntad.

La concentración

Precisamente aquí enfrentamos el problema. La mente se niega a amoldarse a los pensamientos que decidimos pensar, y recorre todo el mundo en su acostumbrada búsqueda de temas. Pensamos en lo que vamos a hacer durante el día, en lugar de reflexionar sobre nuestro "pensamiento simiente"; recordamos a alguien a quien debemos ver o alguna actividad que demanda nuestra atención; empezamos a pensar en algún ser querido, e inmediatamente descendemos al mundo de las emociones, debiendo empezar el trabajo de nuevo.

De manera que reunimos nuevamente nuestros pensamientos y los retomamos con mucho éxito durante medio minuto, pero de pronto recordamos una cita o una diligencia que alguien está gestionando y volvemos otra vez al mundo de las reacciones mentales, quedando olvidada la línea de pensamientos. Nuevamente reunimos nuestras ideas diseminadas y retomamos la tarea de someter a la mente obstinada. Pero, con la práctica, seremos capaces de mantener en mayor o menor medida cierto grado de uniformidad.

¿Cómo es posible? Siguiendo una fórmula o delineamiento, al practicar la meditación y automáticamente, se establece un círculo infranqueable alrededor de la mente, que dice "llegarás hasta aquí y nada más". Deliberadamente y con intento inteligente, establecemos los límites de nuestra actividad mental, en tal forma, que forzosamente tenemos que darnos cuenta cuando salimos de esos límites. Entonces sabemos que tenemos que retirarnos dentro del muro que hemos elevado para nuestra perfección.

Del Intelecto a la Intuición, pp. 133/138

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F. ESQUEMA DE MEDITACIÓN

Para desarrollar la concentración

Etapas :

  1. Lograr control y comodidad física.


  2. Procurar que la respiración sea rítmica y regular.


  3. Visualizar el triple yo inferior (físico, emocional y mental):
    1. En contacto con el alma.

    2. Como canal para la energía del alma, que por la mente llega directamente al cerebro, desde donde puede controlarse el mecanismo físico.

  4. Concentrarse definidamente, aplicando la voluntad. Esto implica el esfuerzo por mantener la mente fija en cierta fórmula de palabras, de modo que se aclare en la conciencia su significado, no las palabras, ni el hecho de que estamos tratando de meditar.


  5. Pronunciar con atención enfocada, lo siguiente:
    "Más radiante que el sol, más puro que la nieve, más sutil que el éter, es el Yo, el espíritu que reside en mi; Yo soy Ése Yo. Ése Yo soy Yo".


  6. Concentrarse sobre las palabras: "Dios, tú me ves". No debe permitirse a la mente vacilar cuando se concentra en su significación, significado e implicaciones.


  7. Deliberadamente debe finalizarse la tarea de concentración diciendo, con la mente reenfocada en las ideas subyacentes, la afirmación final:

    "Hay una paz que a toda comprensión trasciende; reside en los corazones de quienes viven en lo Eterno. Hay un poder que todas las cosas renueva; es el que vive y se mueve en quienes saben que el Yo es uno".

Idem, p.138/139

Es necesario seguir alguna fórmula de meditación durante varios años, si no la hemos practicado previamente y, generalmente, hasta los que llegaron a la etapa de la contemplación se someten frecuentemente a prueba, utilizando una fórmula para asegurarse de que no han caído en una pasividad negativa emocional.

Idem, p. 138

Hay muchos otros delineamientos de meditación que traen los mismos resultados, y también muchos otros para estudiantes avanzados. Hay delineamientos de meditación preparados para producir ciertos resultados específicos en determinadas personas, pero evidentemente no pueden incluirse aquí, siendo sólo posible dar una fórmula general de meditación que no ofrezca peligros. En todas ellas, sin embargo, lo primero que debe tenerse en cuenta es mantener la mente activa y ocupada con las ideas y no con el esfuerzo por concentrarse. Tras todas las palabras pronunciadas y las etapas a seguirse, debe haber la voluntad de comprender y una actividad mental intensa y concentrada.

En la sexta etapa, en que se hace un esfuerzo para meditar sobre cierta forma de palabras que velan una verdad, no debe haber nada automático en el proceso. Es muy fácil provocar en uno mismo una condición hipnótica, mediante la repetición rítmica de ciertas palabras. Se dice que Tennyson provocó en sí mismo un elevado estado de conciencia, repitiendo su propio nombre. Ésta no es la finalidad. El trance o la condición automática es peligrosa. El medio seguro es una actividad mental intensa, confinada en el campo de las ideas, abierto por un determinado "pensamiento simiente", o tema de meditación. Esta actividad excluye todos los pensamientos extraños, excepto los que despiertan las palabras en consideración.

Para ayudar al principiante confundido y desalentado porque era incapaz de pensar cuando y como él queria, Alice Bailey da el consejo siguiente:

"Imagínese que debe dar una conferencia sobre un tema. Véase formulando las notas sobre lo que va a hablar. Guíe a su mente de una etapa a otra y hallará que transcurrieron cinco minutos sin que su atención se desviara, debido al gran interés puesto".

El método correlativo sugerido es un medio seguro para el neófito. Se le ocurrirán otros al estudiante inteligente. Mundos enteros de pensamientos que puede recorrer a voluntad (observen estas palabras), se abren a la mente, siempre que tengan que ver con el pensamiento–simiente y se relacionen definidamente con la idea elegida sobre la que tratamos de concentrarnos. Evidentemente cada persona seguirá la inclinación de su propia mente (artística, científica o filosófica), y para ella será la línea de menor resistencia.

Idem, pp. 139/141

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G. EL MÉTODO DE MEDITACIÓN RAJA YOGA

(Sugerencias preliminares para los que desean ir más allá de la etapa de principiante).

Patanjali recopiló las enseñanzas que, hasta él, habían sido trasmitidas oralmente durante muchos siglos. Fue el primero en transcribir la enseñanza para los estudiantes, por eso se lo considera fundador de la Escuela Raja Yoga.

La fecha del nacimiento de Patanjali es desconocida; existe mucha controversia sobre ello. La mayoría de los autores occidentales la fijan entre los años 820 y 300 a.C., aunque uno o dos la fijan después de J.C.; los indúes, que se supone saben algo al respecto, fijan una fecha muy anterior, algunos hasta 10.000 años a.de J.C.

Los Aforismos de la Yoga son la enseñanza básica de la Escuela Trashimaláyica, a la cual pertenecen la mayoría de los Maestros de Sabiduría. Muchos estudiosos sostienen que los Esenios y otras Escuelas místicas de entrenamiento y pensamiento, íntimamente relacionadas con el fundador del cristianismo v con los cristianos primitivos, están basadas en el mismo sistema y que sus Instructores fueron preparados en la gran Escuela Trashimaláyica.

La Luz del Alma, p. 11

El primer paso para este desenvolvimiento es la concentración, o la capacidad de mantener la mente firme y sin desviarse sobre aquello que el aspirante ha elegido. Este primer paso es la etapa más difícil del proceso de la meditación, e implica la capacidad constante e incansable de hacer volver la mente al "objeto" elegido por el aspirante para concentrarse. Las etapas para la concentración están bien definidas y pueden ser enumeradas como sigue:

  1. Elección del objeto en el cual se va a concentrar.


  2. Retiro de la conciencia mental de la periferia del cuerpo, a fin de aquietar las avenidas de percepción y contacto externo (los cinco sentidos), entonces la conciencia ya no se exterioriza.


  3. Centralización de la conciencia, fijándola en la cabeza. En el punto medio entre las cejas.


  4. Aplicación de la mente, o poner la mayor atención posible al objeto elegido para la concentración.


  5. Visualización del objeto, percepción imaginativa y razonamiento lógico del mismo.


  6. Extensión de los conceptos mentales formados, de lo específico y particular a lo general y lo universal o cósmico.


  7. Proponerse alcanzar lo que se halla detrás de la forma considerada, o llegar hasta la idea responsable de la forma.

Este proceso eleva gradualmente la conciencia y permite al aspirante llegar al aspecto vida de la manifestación, en vez del aspecto forma. Sin embargo, se empieza por la forma u "objeto". Los objetos, en los cuales se puede uno concentrar son de cuatro tipos:

  1. Objetos externos, como imágenes de la deidad, cuadros o formas de la naturaleza.


  2. Objetos internos, como los centros del cuerpo etérico.


  3. Cualidades, como las diversas virtudes, a fin de despertar el deseo de poseerlas, y hacer que lleguen a formar parte del contenido de la vida personal.


  4. Conceptos mentales, o esas ideas incorporadas en los ideales, subyacentes en todas las formas animadas, y que pueden asumir la forma de símbolos o de palabras.

La convicción de que son necesarios los "objetos" para concentrarse, originó la demanda de imágenes, esculturas sagradas y cuadros. Todos estos objetos implican el empleo de la mente concreta inferior, etapa preliminar necesaria. El empleo de tales objetos permite el control de la mente, de manera que el aspirante pueda hacer de ella lo que quiera.

Los cuatro tipos de objetos ya mencionados llevan gradualmente al aspirante hacia adentro y le permiten transferir su conciencia desde el plano físico al reino etérico, de allí al mundo del deseo o de las emociones, y progresivamente al mundo de las ideas y conceptos mentales.

Este proceso se desarrolla en el cerebro, y todo el hombre inferior es llevado a un estado de coherente atención en una sola dirección, donde todos los aspectos de su naturaleza están dirigidos a lograr una atención fija, o una concentración de todas las facultades mentales... Esta percepción clara, unilateral y tranquila de un objeto, sin que otro objeto o pensamiento penetre en la conciencia, es muy difícil de obtener. Cuando puede mantenerse durante doce segundos, entonces se está logrando la verdadera concentración.

La meditación es sólo la prolongación de la concentración; proviene de la facilidad con que el aspirante consigue "fijar la mente" a voluntad en un objeto determinado. Está sujeta a las mismas reglas y condiciones de la concentración, la única diferencia es el factor tiempo.

Idem, pp. 158/160

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H. NECESIDAD DE PRECAUCIÓN EN LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN

La energía sigue al pensamiento

La ley fundamental que rige toda la práctica de la meditación, es la que antiguamente formularon los videntes de la India hace siglos, según la cual "la energía sigue al pensamiento". Desde la región de las ideas (o del conocimiento del alma) fluye energía... se filtra poco a poco en las densas mentes de los hombres, y a ello pueden atribuirse todos los movimientos progresistas de la época actual, todas las organizaciones de bien común y mejoramiento grupal, todos los conceptos religiosos y todo conocimiento externo de las Causas que producen la objetividad.

Puede afirmarse que toda forma, ya sea la de una máquina, un orden social o un sistema solar, es la materialización del pensamiento de algún pensador o grupo de pensadores. Es un tipo de trabajo creador... y el trabajo ha sido concentrado con una energía de determinado tipo. El estudiante de meditación debe, por lo tanto, recordar que trabaja siempre con energías, las cuales varían y tienen un efecto definido sobre las energías de que él mismo está compuesto.

Es evidente, en consecuencia, que el hombre que aprende a meditar debe procurar realizar dos cosas:

Primero: traer a la mente y luego interpretar correctamente aquello que ha visto y con lo cual se ha puesto en contacto, y luego trasmitirlo con exactitud y precisión al atento e impresionable cerebro.

Segundo: conocer la naturaleza de las energías con las que hace contacto y entrenarse para utilizarlas correctamente. Podría darse un ejemplo práctico universalmente reconocido. Cuando nos sentimos arrastrados por la ira o la irritabilidad, instintivamente empezamos a gritar. ¿Por qué? Porque la energía emocional nos domina. Aprendiendo a controlar la energía de la palabra hablada, empezamos a dominar este tipo particular de energía emocional.

Ambas ideas, correctas interpretación y trasmisión y correcto empleo de la energía, resumen toda la práctica de la meditación. Evidencian también el problema que enfrenta el estudiante y por qué todos los instructores inteligentes de la técnica de la meditación recomiendan a sus discípulos la necesidad de que procedan despacio y con cuidado.

Del Intelecto a la Intuición, pp. 145/146

La necesidad de discernimiento

El estudiante debe aprender a diferenciar los campos de percepción que se le abrirán, a medida que se hace más sensible y conoce el carácter de lo que ve y oye. Consideraremos brevemente algunos fenómenos de la mente inferior, que los estudiantes constantemente interpretan mal.

Algunos, por ejemplo, registran un arrobador encuentro con el Cristo o alguna gran alma que se les aparece cuando meditan, les sonríe y les dice: "Alégrate, estás haciendo un gran progreso. Eres uno de los trabajadores elegidos y te será revelada la verdad", o algo igualmente fatuo... ¿Qué ha ocurrido realmente? ¿Ha visto el estudiante al Cristo?

Aquí debe recordarse la verdad de que "los pensamientos son cosas" y que todos los pensamientos toman forma... El poder de la imaginación creadora recién ahora empieza a presentirse y es posible ver lo que queremos ver, aunque no esté allí. El deseo del aspirante por progresar y su arduo esfuerzo, lo han obligado a despertarse o a ser consciente en el plano síquico, el plano de las imaginaciones vanas, de los deseos y de las realizaciones ilusorias...

El mundo de la ilusión está lleno de estas formas mentales, construidas en el trascurso de las edades por los amorosos pensamientos los hombres, y el individuo, actuando por medio de su propia naturaleza síquica (la línea de menor resistencia para la mayoría), llega a hacer contacto con tal forma mental, la confunde con la realidad, y se la imagina diciendo todo lo que quisiera que diga... Todos corremos el peligro de engañarnos de la misma manera cuando empezamos a meditar, si la mente discernidora no está alerta, o si tenemos secretas aspiraciones de sobresalir espiritualmente y sufrimos un complejo de inferioridad, el cual debe ser neutralizado.

El punto que el estudiante debe recordar es que todo conocimiento e instrucción es transmitido a la mente y al cerebro por la propia alma del hombre, la cual ilumina su camino. Los Instructores y Maestros de la raza trabajan por mediación de las almas. Nunca se reiterará esto suficientemente. El primer deber de cada aspirante debería ser la práctica perfecta de la meditación, el servicio y la disciplina, y no establecer contacto con una gran Alma. Quizá sea menos interesante, pero lo protege de la ilusión. Si lo hace, los resultados elevados se manifestarán por sí mismos.

Por lo tanto, si se le presenta alguna aparición, y tal entidad hace comentarios trillados, debe utilizar el mismo criterio que emplearía en los negocios o en la vida común, si alguien se le presentara y dijera: "tienes un gran trabajo en tus manos, vas bien, observamos y sabemos, etc., etc.,". Probablemente soltaría una carcajada y continuaría con la actividad o deber del momento.

Idem, pp. 147/150

Podrían mencionarse otras formas de ilusión, porque el primer mundo que el aspirante alcanza generalmente es el psíquico, el de la ilusión. Esto tiene su utilidad, y penetrar en él es una de las experiencias más valiosas, siempre que las reglas del amor y la impersonalidad guíen al aspirante y todos los contactos sean sometidos a la mente discriminadora y al prevaleciente sentido común... Es útil registrar y luego olvidar lo que se ve y oye, hasta empezar a actuar en el reino del alma, pues entonces no les interesará recordarlo.

Idem, pp. 153

Los escritos inspirados

Otro efecto de la meditación muy prevaleciente en esta época, es el diluvio de los denominados escritos inspirados, a los que en todas partes se les da mucha importancia... Proceden de muy diferentes fuentes internas; ...indican un espíritu de amorosa aspiración; no dicen nada nuevo, sino que repiten lo ya dicho tantas veces; contienen muchas afirmaciones y frases relacionadas con los escritos de los místicos o con las enseñanzas cristianas; quizá encierren algunas profecías sobre acontecimientos futuros (generalmente deplorables y terribles y muy raras veces auspiciosas).

¿Cómo es posible diferenciar los escritos inspirados de un verdadero conocedor, de este cúmulo de literatura que inunda la mente del público en la actualidad?

... El escrito realmente inspirado carecerá totalmente de referencias personales; emitirá una nota de amor y no contendrá nada que despierte odios y erija barreras raciales; trasmitirá conocimiento definido y su autoridad residirá en la respuesta de la intuición; responderá a la ley de analogía, y se adaptará al cuadro mundial. Sobre todo contendrá la impronta de la sabiduría divina y llevará a la raza un poco más adelante.

Los verdaderos servidores de la raza y quienes hacen contacto con el mundo del alma, por la meditación, no tienen tiempo para exponer generalidades... no les interesa la buena opinión de cualquier persona, encarnada o desencarnada, sino únicamente la aprobación de su propia alma, interesados vitalmente en el trabajo precursor del mundo. Tampoco harán nada para nutrir el odio y la separatividad ni fomentar el temor; ... avivarán la llama del amor dondequiera vayan; enseñarán la verdadera inclusividad de la hermandad y no un sistema que enseñe la hermandad a unos pocos, excluyendo al resto.

Reconocerán a todos los hombres como Hijos de Dios...tampoco consideran una raza mejor que otra, aunque reconozcan el plan evolutivo y la labor que corresponde a cada raza. En resumen, tratarán de educar el carácter de los hombres, no malgastarán el tiempo destruyendo personalidades, ni se ocuparán de efectos o resultados. Trabajarán en el mundo de las causas y enunciaran principios.

Idem, pp. 150/153

Problemas de sobreestimulación

Los estudiantes con frecuencia se quejan de un sobreestímulo y una acrecentada energía que son incapaces de manejar, y dicen que al tratar de meditar se sienten indebidamente inquietos o con deseos de llorar; experimentan períodos de intensa actividad, donde corren de un lado a otro, sirven, hablan, escriben y trabajan...Otros se quejan de cierto dolor en la cabeza, de una molesta vibración en la frente o en la garganta después de meditar. Sufren, además, de insomnio.

En realidad, están sobre estimulados. Los principiantes en la ciencia de la meditación atraviesan por dificultades que deben superar cuidadosamente. Si se manejan en forma correcta desaparecerán pronto, pero si se descuidan pueden conducir a serios trastornos. Todo aspirante ansioso e interesado, constituye él mismo una dificultad en esta etapa, porque su ansia por dominar la técnica de la meditación, le hace olvidar las reglas... a pesar de todo lo que le diga el instructor o las advertencias hechas.

En vez de sujetarse a la fórmula señalada de quince minutos, trata de forzarse y dedicar treinta minutos; en vez de seguir el delineamiento establecido, trata de sostener la concentración el mayor tiempo posible, y en el máximo esfuerzo olvida que está aprendiendo a concentrarse y no a meditar. Por lo tanto sufre de insomnio, sobreviniéndole el colapso nervioso, culpando al instructor y considerando peligrosa esta ciencia; sin embargo, el verdadero culpable es él mismo. Al presentarse alguna de estas dificultades primordiales, debería suspenderse momentáneamente la práctica de la meditación o hacerla con más lentitud.

En los tipos mentales o en el caso de quienes ya tienen cierta facilidad en "centrar su conciencia" en la cabeza, se sobreestimulan las células del cerebro, dando lugar a dolores de cabeza, insomnio, sensación de plenitud o vibración perturbadora, entre los ojos o en la parte superior de la cabeza. Otras veces, se tiene la sensación de una luz enceguecedora, similar a un repentino relámpago o destello de electricidad, que se ve con los ojos cerrados, lo mismo en la oscuridad que en la luz.

Cuando esto ocurre, el período de la meditación debe reducirse de quince a cinco minutos, o practicar la meditación día por medio [altenando un día si, un día no], hasta que las células del cerebro se hayan ajustado al nuevo ritmo y al creciente estímulo. No hay motivo de ansiedad si se es prudente y se utiliza el sentido común.

En los temperamentos emocionales, la dificultad se siente primeramente en la región del plexo solar. El estudiante es propenso a la irritabilidad, ansiedad y preocupación; las mujeres, especialmente, tienen disposición a llorar con facilidad y a veces a sentir náuseas, pues hay una íntima relación entre la naturaleza emocional y el estómago, como lo prueban los vómitos que se producen en casos de sobresalto, temor o intensa emoción. Se aplica, como en los primeros casos, la misma regla, el sentido común y la práctica más cuidadosa y más lenta del proceso de meditación.

Sensibilidad excesiva

Podría mencionar otro efecto del sobreestímulo. Hay personas que se hacen excesivamente sensibles. Los sentidos trabajan en exceso y sus reacciones son más agudas. Se apropian de las condiciones físicas y psíquicas de quienes los rodean, están totalmente abiertas, por así decirlo, a los pensamientos y temperamentos de otras.

Su terapéutica no consiste en acortar los períodos de meditación -que deben continuar de acuerdo al programa- sino en interesarse en forma más mental sobre la vida, el mundo de las ideas, algún tema que tienda a desarrollar la capacidad mental... La cura se obtendrá enfocando la atención en la vida y sus problemas, y efectuando un intenso trabajo mental... El desarrollo cabal es siempre necesario, y la mente entrenada debe ir a la par del crecimiento en la vida espiritual.

Idem, pp. 153/155

El estímulo sexual

Muchas personas, particularmente hombres, encuentran que la naturaleza animal requiere atención cuando comienzan a meditar. Descubren en si mismos deseos incontrolados, además de efectos fisiológicos que causan agudo malestar y desaliento. Una persona puede poseer altas aspiraciones y sentir un fuerte anhelo hacia la vida espiritual y al mismo tiempo tener aspectos en su naturaleza aún incontrolados.

La energía que afluye durante la meditación, desciende a través del mecanismo y estimula todo el sistema sexual. Siempre se descubre y estimula el punto débil. La cura de esta condición puede resumirse en estas palabras: control de la actividad mental y trasmutación.

La enseñanza oriental dice que la energía generalmente dirigida a la actividad sexual debe ser elevada y conducida a la cabeza y a la garganta, particularmente a esta última, que según se expone, es el centro del trabajo creador. Expresándolo en términos occidentales significa que aprendemos a transmutar la energía utilizada en el proceso procreador o en pensamientos sexuales, y a utilizarla creadoramente en escritos, en esfuerzos artísticos o en alguna actividad grupal.

La transmutación no es por cierto la muerte de una actividad o el cese de una función en cualquier nivel de conciencia, en bien de otro superior. Constituye la correcta utilización de los distintos aspectos de la energía, donde el Yo cree que debe emplearse para impulsar los fines de la evolución y ayudar en el Plan.

El aspirante a la vida del espíritu se somete no sólo a las leyes del reino espiritual, sino también a las costumbres legalizadas de su época y tiempo. Por consiguiente, regulariza su vida física cotidiana de tal manera, que el hombre de la calle reconoce en él la moralidad, la rectitud y la corrección, con que se presenta ante el mundo. Un hogar que esté fundamentado en una verdadera y feliz relación entre el hombre y la mujer, en la mutua confianza, colaboración y comprensión, y donde resalten los principios de la vida espiritual, es una de las mejores ayudas que se puede proporcionar al mundo en la actualidad.

Idem, pp. 155/157

Meditación sobre los centros

Es conveniente, además referirnos a los peligros a que se exponen quienes responden al llamado de instructores que buscan alumnos "para desarrollar la mediumnidad". Se les enseña a meditar sobre algún centro de energía, generalmente el plexo solar, a veces el cardíaco y, lo curioso, nunca el coronario. La meditación sobre un centro está basada en la ley según la cual la energía sigue al pensamiento y conduce a estimular directamente a dicho centro, con la resultante demostración de las características particulares, de las cuales estos puntos focales -diseminados por todo el cuerpo humano- son responsables. Debido a que la mayoría de las personas actúan principalmente por medio de las energías acumuladas abajo del diafragma (la energía sexual y la emocional), su estímulo es muy peligroso.

Teniendo esto en cuenta ¿por qué arriesgarse? ¿Por qué no aprender a actuar como el hombre espiritual, desde ese punto descrito en forma tan amena por los escritores orientales, "el trono entre las cejas", y desde este elevado lugar controlar los aspectos de la naturaleza inferior y guiar la vida cotidiana por los caminos de Dios?

Idem, pp. 157/158

La necesidad de sentido común

Casi todos los peligros de la meditación derivan de nuestras virtudes, y en ello reside gran parte de las dificultades, consistiendo, principalmente, en un sutil concepto mental que va más allá de la Capacidad de los vehículos inferiores, especialmente del físico denso... Sólo trato de hacer resaltar la absoluta necesidad de que el estudiante ocultista posea, como una de sus cualidades básicas, un fuerte sentido común, además de un feliz sentido de la proporción, que lo impulse a tomar las debidas precauciones y a adoptar métodos adecuados a las necesidades inmediatas. En consecuencia, se recomienda al hombre que emprende de todo corazón el proceso de la meditación ocultista:

  1. Conócete a ti mismo.


  2. Avanza despacio y con precaución.


  3. Estudia los efectos.


  4. Cultiva la idea de que la eternidad es larga, y lo que se construye despacio es perdurable.


  5. Busca la regularidad.


  6. Convéncete de que los verdaderos efectos espirituales deben observarse en la vida exotérica de servicio.


  7. Recuerda también que los fenómenos síquicos, no indican que se practica la meditación con éxito.
    El mundo verá los efectos y los podrá juzgar mejor que el estudiante. Ante todo, el Maestro lo sabrá, porque verá los resultados en los niveles causales, mucho antes de que el hombre mismo sea consciente de cualquier progreso.

Cartas sobre Meditación Ocultista, pp. 77/78

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