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LA MEDITACIÓN: UN MODO
DE VIDA
La meditación
ofrece una alternativa a los valores puramente materiales de
la vida moderna. Es un medio de armonizar o resolver el aparente
conflicto entre los aspectos material y espiritual del vivir.
La meditación no es una huida de la realidad, sino un
sendero para descubrir el Yo verdadero, el ser espiritual, el
alma. El objetivo básico de la meditación es capacitar
a la persona para llegar a ser -en su manifestación externa-
lo que es en su realidad interna. La meditación conduce,
a lo largo del sendero del devenir, hacia la capacidad espiritual
de ser, de conocer y de hacer. Por consiguiente, la meditación
comprende toda la expresión de la vida, subjetiva y objetiva.
Tiene como objetivo la utilización de la mente por el
alma a fin de llevar a cabo acciones en conformidad con el plan
establecido para la humanidad. Dentro de este proceso centrado
en el Plan, la unidad en meditación es estimulada e iluminada,
y se le presenta la verdadera oportunidad de contribuir a la
evolución planetaria con la riqueza individual que cada
uno contiene en potencia. La verdadera meditación ocultista
se practica como un servicio a la raza humana.
Hoy día, el alma de la humanidad está en vías
de tomar el control del modo de vida de la personalidad. Se
ha iniciado el largo proceso que conduce a la infusión
del alma de la raza. La práctica de la meditación
puede servir ahora para acelerar y llevar a cabo el proceso
en el planeta como un todo. En el pasado, la cooperación
con el ritmo planetario de meditación fue, por un tiempo,
el servicio reservado a unos pocos pioneros; hoy día,
puede convertirse en un modo de vida para muchos.
LA MEDITACIÓN CREADORA:
UN SERVICIO PLANETARIO
La técnica de
la meditación gobierna todas las expansiones de conciencia,
incluyendo todo el proceso de desarrollo evolutivo del planeta.
Es la técnica de contacto y de aprehensión espirituales,
el medio de fomentar la evolución de la inteligencia
humana, la capacidad de amar y la habilidad de poner la voluntad
personal en alineamiento con la voluntad divina.
La meditación es el medio más efectivo para trascender
el sentido restrictivo de separatividad y de aislamiento que
aprisiona la conciencia humana haciéndola fútil.
Es el principal agente creador en nuestro planeta. La meditación,
en este tiempo, tiene el poder de cambiar las condiciones, invocar
las potencias espirituales superiores, trabajar con concentración
-tanto vertical como horizontalmente- en el mundo de los hombres
y en el Reino de Dios. Es esta actividad vertical y horizontal
la que contiene el secreto de la meditación creativa.
La intención de servir a la humanidad es el motivo esencial
para toda meditación verdaderamente creadora. La expansión
de la mente humana se basa en la capacidad de amar y servir
al prójimo. El resultado final en la conciencia del hombre
es la iluminación, la sabiduría y la voluntad
hacia el bien, más una capacidad creciente para cooperar
en propósitos creativos y redentores de nuestra vida
planetaria. La meditación, como servicio planetario,
es tan práctica como efectiva.
LA MEDITACIÓN: PUENTE
ENTRE EL ALMA Y LA PERSONALIDAD
El reconocimiento de
la dualidad en la naturaleza humana provoca, con el tiempo,
la intención de construir un puente o enlace entre la
personalidad y el alma, puesto que el alma siempre busca la
unión consciente con la personalidad que es su expresión.
Mientras que la aspiración puede proporcionar el motivo,
el trabajo real en la construcción del puente se lleva
a cabo en el nivel mental, basado en la capacidad de controlar
la mente por medio de la disciplina de una meditación
regular.
La meditación establece la relación entre el
alma y la personalidad. Es una relación de cooperación,
conduciendo finalmente a la fusión del alma con la personalidad.
El trabajo está basado en la simple premisa de que la
energía sigue al pensamiento y se conforma a él.
El uso correcto del poder de la mente puede lograr cualquier
propósito, bueno o no tan bueno. La meditación
ocultista implica una mente enfocada, la capacidad de visualizar,
la habilidad para construir formas mentales y utilizar la imaginación
creadora, además de una exacta comprensión del
propósito del alma.
Este tipo de meditación eleva la cualidad de vida. Crea
un camino iluminado de relación y comunicación
entre el dominio subjetivo del alma y su expresión objetiva,
la personalidad. A medida que la personalidad se adapta y se
subordina al dominio del alma como Yo real, es, a su vez, redimida
por la luz y la energía del alma, y todos los aspectos
de la vida en el plano físico son irradiados y elevados.
EL VALOR DEL ALINEAMIENTO
La meditación
es, o debería ser, una experiencia profundamente espiritual
que conduce a una relación justa con Dios y a justas
relaciones humanas en la vida cotidiana. Esencialmente es el
medio por excelencia de establecer un alineamiento entre los
diferentes aspectos de la vida planetaria que, desde el ángulo
de la conciencia y de la forma, parecen estar separados.
La meditación creadora comienza con un ejercicio de
alineamiento y da como resultado un alineamiento más
profundo, más extendido y más sostenido entre
el meditador y todo lo que le circunda. El alineamiento pone
los diferentes niveles y estados de conciencia en "línea"
unos con otros, o los ajusta correctamente los unos en relación
con los otros.
En la meditación el alineamiento afecta al cuerpo mental
-la mente; a la naturaleza emocional sensible -el corazón;
al cuerpo etérico o energético y al yo físico.
Cuando estos componentes están integrados en una unidad,
pueden alinearse, entonces, con el alma misma, el Yo espiritual.
Con esto se crea un canal de comunicación que vincula
el cerebro, el corazón, la mente y el alma; de este modo,
la energía vital del alma, con su poder para iluminar
e inspirar, puede pasar rápidamente a la actividad, afectando
a cualquier aspecto de la vida diaria.
En este proceso, la mente es el principio activo. La mente
ve, visualiza, concentra la energía necesaria y enfoca
la actitud requerida. Sin ser necesariamente consciente de los
resultados obtenidos, la mente puede actuar triunfalmente como
si el alineamiento necesario hubiera sido creado. La repetición
constante y la atención enfocada proporcionan los materiales
de base para la construcción.
Una vez creado en la conciencia, el alineamiento esencial está
siempre presente, necesitando tan sólo un momento de
pensamiento dirigido para ser actualizado como un elemento activo
en la relación entre la vida interna y externa.
PELIGROS Y PROTECCIONES EN LA
MEDITACIÓN
El camino de la meditación
es muy parecido a cualquier otro camino en el que se sigue una
trayectoria para alcanzar una meta. Y, como ocurre en cualquier
otro sendero, al viajero se le pueden presentar ciertos escollos.
La meditación no es perjudicial en sí misma, pero
si es mal utilizada o se practica imprudentemente, puede crear
problemas personales al meditador.
La mejor protección durante la meditación es
el simple sentido común, y una actitud equilibrada. El
sentido común desplaza todo exceso de entusiasmo y de
fanatismo, así como cualquier concentración demasiado
rígida sobre la meta, que pueda conducir a la fatiga
física o mental. El sentido de equilibrio permite comprender
que el desarrollo de la conciencia es un progreso gradual a
largo plazo, y que, por lo tanto, los cambios no suceden de
la noche a la mañana. Esto evita el desaliento que sufre
el neófito cuando las grandes revelaciones no llegan
tan pronto como él desea.
Uno de los mayores escollos en la meditación y también
uno de los mejor conocidos, es el caso del individuo que llega
a perderse tan profundamente en su propio mundo subjetivo que
tiende a apartarse de la realidad física. La meditación
debería conducir a una bien determinada expresión
de la vida. Un esfuerzo mental demasiado fuerte o una sobreestimulación
pueden ser corregidos por la expresión de las experiencias
mentales en hechos de orden físico. Esto puede realizarse
intentando traducir las visiones e ideas más elevadas
en algún proyecto o actividad que pueda beneficiar a
otros.
Un segundo peligro posible en la meditación es el de
la sobreestimulación emocional. La meditación
trae a la vida del meditador un creciente flujo de energía
que tiende a acentuar tanto las cualidades positivas como las
negativas, llevándolas a la superficie donde pueden ser
claramente percibidas. Cada meditador es responsable de manejar
esta mayor afluencia de energía, debiendo descubrir sus
propias debilidades emocionales y esforzarse por mantener un
foco armonizador de atención en el plano mental.
El estudiante de meditación debería proceder
lenta y cautelosamente. Cualquier cosa que valga la pena requiere
tiempo y esfuerzo. Los resultados que se obtienen de un lento
proceso de construcción, serán probablemente más
duraderos que los resultados de un trabajo realizado precipitadamente
con la esperanza de un éxito inmediato. El estudiante
debería también procurar ser regular en la meditación.
Veinte minutos de trabajo diario es mejor y más seguro
que cuatro horas seguidas de trabajo realizado una vez al mes.
La protección más segura se encuentra en la vida
de servicio. La meditación genera energía e inspiración.
Si ésta no se expresa en alguna forma de servicio, puede
producirse una congestión o una sobreestimulación.
El servicio es el uso correcto de la energía, de la visión
y de la inspiración del alma.
LA MEDITACIÓN GRUPAL
Aunque la meditación
en sus comienzos puede desarrollarse como una actividad solitaria,
al igual que cualquier otro campo de interés, el individuo
llega, tarde o temprano, a ser parte de un todo mayor del que
extrae la significación y el propósito. A través
de la meditación, el hombre emerge a un estado de conciencia
compartido con otros, un estado tan real como la existencia
física, aunque caracterizado por diferentes tipos de
percepción. El meditador encuentra una comunidad o fraternidad
en el plano de la conciencia. Así se adentra en la meditación
de grupo.
Esto no significa que haya que meditar juntos en el mismo lugar
y al mismo tiempo. El verdadero lugar de encuentro del grupo
se encuentra en el plano mental, el plano de la mente.
En términos metafísicos, la meditación
tiene lugar fuera del tiempo y del espacio, pero lo que es importante
en la meditación grupal es el sentido de un enfoque y
de un interés comunes, de una atención grupal
sobre el objeto de la meditación. Las personas que componen
un grupo están unidos por una idea y un interés
compartidos, y no tanto por una relación personal. Los
grupos pueden trabajar juntos y meditar sobre muchos temas diferentes,
pero el tema subyacente, en el trabajo de grupo, es el servicio
a la humanidad. De este modo, el grupo desempeña su parte
en la vida planetaria. Los grupos pueden trabajar para atraer
mayor luz a los asuntos humanos y condicionar la atmósfera
subjetiva del planeta. Trabajan con energías tales como
luz, amor y buena voluntad, ayudando a liberar estas energías
subjetivas en la vida física diaria. Aunque estos grupos
pueden estar trabajando para iluminar el entorno humano, no
utilizan la fuerza. No intentan, por ejemplo, dirigir la energía
hacia la mente de un indidivudo o de un grupo con la intención
de cambiarles o influenciarles. Sin embargo, liberan luz o crean
una condición subjetiva en la cual una persona o una
nación puede permanecer más fácilmente
en la luz de su propia alma.
La participación en el trabajo de meditación
grupal produce, a menudo, efectos secundarios sobre las personas
implicadas. A medida que uno trabaja en meditación grupal,
obtiene gradualmente un mayor discernimiento respecto a los
propios asuntos, a los asuntos mundiales y a la naturaleza de
la interrelación de grupo. Los meditadores desarrollan
un sentido de integración con sus colaboradores, así
como un sentido de unidad e identidad con todos quienes sirven
a la humanidad. En el proceso, los participantes adquieren un
inapreciable conocimiento, es decir, aprenden por propia experiencia
que hay una fuerza para el bien en el mundo, que existe un Plan
para la evolución humana, y que lo que hacen en sus propias
vidas y que contribuye al servicio, genera un cambio.
EL NUEVO GRUPO DE SERVIDORES
DEL MUNDO:
UN GRUPO DE MEDITACIÓN Y DE MEDIACIÓN
Existe una gigantesca
meditación grupal que obra en diferentes fases sobre
nuestro planeta. Todas las unidades de meditación y todos
los grupos reflexivos están relacionados unos con otros
a través de su propósito espiritual unificado.
Ese propósito es el servicio al Plan para el fomento
de la evolución humana. En esta meditación, dos
centros o grupos planetarios mayores están trabajando
en concierto con el reino humano; uno de ellos es la Jerarquía
Espiritual del planeta y el otro es el Nuevo Grupo de Servidores
del Mundo. La Jerarquía Espiritual es conocida bajo muchos
nombres; para los cristianos es el "Reino de los Cielos
y de Dios"; en Oriente, es la "Sociedad de Mentes
Iluminadas". Ese grupo comprende aquellos hijos de Dios
que, a lo largo del sendero de evolución, han viajado
más lejos que el resto de la humanidad, habiendo trascendido
las limitaciones del estado de conciencia estrictamente humano,
y que, sin embargo, continúan sirviendo a la humanidad
y al Plan.
Hoy día, un número creciente de hombres y mujeres
comienzan a ser sensibles al Plan y están trabajando
para su despliegue. Todos forman parte de un grupo subjetivamente
unificado y conocido por el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
(NGSM). Este grupo representa un éxito en el marco de
la evolución, pues, por primera vez en la historia de
la humanidad, un número substancial de hombres y mujeres
están reconociendo el papel del reino humano en la continuidad
de la vida y la conciencia en este planeta. La humanidad permanece
como un reino puente entre el Reino de Dios y los reinos inferiores
-animal, vegetal y mineral-, y como tal cumple la tarea del
divino mediador. El NGSM media entre la Jerarquía y la
humanidad, manteniendo un canal vibrante y radiante a través
del cual puede fluir la inspiración. Los miembros del
NGSM aceptan conscientemente esta responsabilidad para la redención
planetaria.
Los miembros del NGSM pueden ser o no conscientes del grupo
como un todo o del lugar que ocupan en él. Están
vinculados entre sí por su amor a la humanidad, por su
constante esfuerzo para mejorar la condición humana y
dar forma a las ideas y principios que deben encontrar una aplicación
universal. Por medio del uso creador de la mente, esto es, a
través de la meditación, esos hombres y mujeres
son capaces de penetrar en el dominio del alma y poner de manifiesto
esa divina energía de manera que pueda ser utilizada
por el hombre. Perciben y adaptan el Plan para la humanidad
y ayudan, con su pensamiento meditativo, a producir ideas prácticas
que servirán a toda la raza humana.
En el corazón de este grupo de servicio se encuentran
aquellos que utilizan la técnica de la meditación
ocultista para alinearse conscientemente con la Jerarquía
y, así, revelar el Plan a un mundo necesitado. Todos
los hombres y mujeres de buena voluntad pueden participar en
este periodo de transición espiritual tan importante.
Poco importa el grado de desarrollo espiritual que una persona
haya alcanzado; siempre puede ayudar, de alguna manera a crear
un futuro mejor y, obrando así, llegar a formar parte
del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
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