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"Aquél que vuelve su rostro hacia la luz y permanece
dentro de su esplendor queda cegado para los asuntos del mundo de
los hombres, penetra en el Sendero Iluminado que lleva hacia el
Gran Centro de Absorción. Pero aquél que siente la
necesidad de adentrarse en ese sendero, pero, sin embargo, ama a
su hermano que se encuentra en el sendero oscurecido, gira sobre
el pedestal de la luz y se vuelve en dirección opuesta.
Vuelve su rostro hacia la oscuridad y, entonces,
los siete puntos de luz dentro de sí mismo transmiten la
luz que irradia hacia el exterior y, he aquí que los rostros
de los que hollan el sendero oscurecido reciben esa luz. Para ellos
el camino ya no está tan oscuro. Detrás de los guerreros,
entre la luz y la oscuridad, resplandece la luz de la Jerarquía".

La luna llena es un período especial en
el que las energías espirituales están especialmente
disponibles y facilitan una relación más estrecha
entre la humanidad y la Jerarquía. Cada mes, las energías
que afluyen traen las cualidades específicas de la constelación
que afluye en ese mes concreto; esas energías a medida que
van afectando, consecutivamente, a la humanidad, van estableciendo
los "atributos divinos" en la conciencia de los hombres. Como aspirantes
y discípulos, intentamos canalizar la afluencia espiritual
hasta las mentes y los corazones de los hombres y, de esa manera,
fortalecer el vínculo que une al reino humano con el Reino
de Dios.
Tanto las personas, individualmente, como los
grupos y la humanidad, en su conjunto, pueden empezar a hollar el
Sendero del Acercamiento. En el momento de estos Acercamientos,
siempre que el contacto se lleve a cabo en formación grupal,
se pueden contactar, captar y utilizar energías con las que,
normalmente, no solemos contactar. De esta manera el grupo y la
humanidad se enriquecen y vitalizan.

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