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Una nueva ciencia espiritual
El diálogo que se está llevando a cabo entre las
comunidades religiosas y científicas es señal de
la transformación que tiene lugar en el pensamiento moderno.
Los más importantes pensadores científicos y de
diversas tradiciones religiosas están publicando artículos
y libros que versan sobre este tema. Hay conferencias a menudo,
un amplio abanico de 'páginas web', y muchos cursos de
divulgación sobre las ciencias y teologías en universidades
por todo el mundo.
Este espíritu de diálogo refleja una apertura hacia
una manera refrescante de pensar y un nuevo espíritu de
inclusividad dentro de las religiones y las ciencias. En términos
religiosos, es una señal de una muy saludable atmósfera
de búsqueda e investigación. Existe una sensación
de querer reafrontar la naturaleza de Dios y lo sagrado en un
mundo 'científico', moderno, multicultural, y de multiples
fés. Para creyentes de pensamiento abierto, la religión
está emergiendo como una ciencia espiritual -con voluntad
para explorar disciplinas y prácticas provenientes de tradiciones
diferentes, en busca de aquellas que tienen una efectividad reconocida
en realzar y nutrir relaciones fuertes y saludables entre lo humano
y lo divino.
'Ciencia espiritual' significa, seguramente, un acercamiento
claro, intuitivo e inteligente a la invocación de lo divino.
¿Qué es lo que, aparentemente, funciona? ¿Qué
es lo que, en todas las tradiciones religiosas, místicas
y esotéricas, parece funcionar en la invocación
de las energías espirituales más altas y la coordinación
de estas energías en la psique de individuos y comunidades,
de tal manera que los valores universales crecen y maduran?
Esto lleva a la religión al laboratorio. No al laboratorio
del científico materialista, hay que aclararlo -sino al
lugar donde la conciencia se examina con disciplina y desapego
científicas. La palabra laboratorio deriva del latín
y se refiere a un lugar de trabajo y oración.
En nuestro trabajo de Triángulos nos podemos ver, a todos
en nuestra red, como participantes activos en este laboratorio
religioso y científico. Cuando tomamos nuestro asiento
diariamente para enlazar en tríadas mágicas con
nuestros colegas, la idea de tomar parte en un experimento científico
podría brindar una nueva calidad a nuestra labor. Podría
sernos de ayuda imaginar las sutiles líneas de relación
que tejen nuestras tríadas y crea el tejido planetario
de luz y buena voluntad que hemos creado a través de los
años. Después de un tiempo, la ciencia desarrollará
formas de medir la frecuencia, el sonido y las cualidades irradiantes
y magnéticas de este tejido lustroso que flota sobre los
mundos de la mente y el corazón. Imagine los instrumentos
que podrían medir la utilidad de la red como medio para
la invocación de energías sutiles.
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