Boletín de Triángulos No. 142 (Diciembre 2002)

Una nueva ciencia espiritual

El diálogo que se está llevando a cabo entre las comunidades religiosas y científicas es señal de la transformación que tiene lugar en el pensamiento moderno. Los más importantes pensadores científicos y de diversas tradiciones religiosas están publicando artículos y libros que versan sobre este tema. Hay conferencias a menudo, un amplio abanico de 'páginas web', y muchos cursos de divulgación sobre las ciencias y teologías en universidades por todo el mundo.

Este espíritu de diálogo refleja una apertura hacia una manera refrescante de pensar y un nuevo espíritu de inclusividad dentro de las religiones y las ciencias. En términos religiosos, es una señal de una muy saludable atmósfera de búsqueda e investigación. Existe una sensación de querer reafrontar la naturaleza de Dios y lo sagrado en un mundo 'científico', moderno, multicultural, y de multiples fés. Para creyentes de pensamiento abierto, la religión está emergiendo como una ciencia espiritual -con voluntad para explorar disciplinas y prácticas provenientes de tradiciones diferentes, en busca de aquellas que tienen una efectividad reconocida en realzar y nutrir relaciones fuertes y saludables entre lo humano y lo divino.

'Ciencia espiritual' significa, seguramente, un acercamiento claro, intuitivo e inteligente a la invocación de lo divino. ¿Qué es lo que, aparentemente, funciona? ¿Qué es lo que, en todas las tradiciones religiosas, místicas y esotéricas, parece funcionar en la invocación de las energías espirituales más altas y la coordinación de estas energías en la psique de individuos y comunidades, de tal manera que los valores universales crecen y maduran?

Esto lleva a la religión al laboratorio. No al laboratorio del científico materialista, hay que aclararlo -sino al lugar donde la conciencia se examina con disciplina y desapego científicas. La palabra laboratorio deriva del latín y se refiere a un lugar de trabajo y oración.

En nuestro trabajo de Triángulos nos podemos ver, a todos en nuestra red, como participantes activos en este laboratorio religioso y científico. Cuando tomamos nuestro asiento diariamente para enlazar en tríadas mágicas con nuestros colegas, la idea de tomar parte en un experimento científico podría brindar una nueva calidad a nuestra labor. Podría sernos de ayuda imaginar las sutiles líneas de relación que tejen nuestras tríadas y crea el tejido planetario de luz y buena voluntad que hemos creado a través de los años. Después de un tiempo, la ciencia desarrollará formas de medir la frecuencia, el sonido y las cualidades irradiantes y magnéticas de este tejido lustroso que flota sobre los mundos de la mente y el corazón. Imagine los instrumentos que podrían medir la utilidad de la red como medio para la invocación de energías sutiles.

 


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