Boletín de Triángulos No. 143 (Marzo 2003)

Dejad que entre la luz

Vivimos en tiempos de profunda incertidumbre en lo referente al futuro, corren tiempos en los que se tambalea la estabilidad de logros anteriores, y los nuevos patrones requeridos no han surgido del todo a la luz del reconocimiento. Cuando en tiempos como estos pensamos en "dejar entrar la luz", ¿hace falta preguntar qué es lo que bloquea la luz? Seguramente la respuesta es la oscuridad del materialismo egoísta y el aislamiento. Aún así, podemos decir, "las fuerzas están con nosotros," porque la energía de los tiempos venideros es la del séptimo rayo, que fomenta la fusión de espíritu y materia. La luz es al mismo tiempo el efecto de la interrelación entre espíritu y materia, y el agente que muestra la relación entre estos dos polos-propósito y manifestación.
Esto señala el destino último de la humanidad, que es el de ser portadora planetaria de la luz. Cuando entonamos la primera estrofa de la Gran Invocación-"Desde el punto de Luz en de la Mente de Dios, que afluya luz a la mente de los hombres. Que la Luz descienda sobre la Tierra"-invocamos la realización del propósito que es el destino de la humanidad. Como implican las palabras de la Invocación, se trata de un propósito llevado a término a través de la creación de una alineación, de un canal por el que pueda fluir la energía de la luz. Este canal requiere un grupo, unido y enfocado en dedicación desinteresada al encuentro de las carencias del mundo.Los tres Festivales espirituales, y en particular el Festival de Wesak, en el que las Fuerzas de la iluminación se vierten en el mundo, son una oportunidad para participar en una alineación grupal mediante la que se pueda trasmitir la luz: desde el Buda, Señor de la Luz, pasando por la Jerarquía espiritual a la humanidad y al planeta, si el nuevo grupo de servidores del mundo y todas las mujeres y hombres que aspiran a la unidad, interrelación e interdependencia toman sus puestos dentro de esa alineación, completando así el canal por el que fluye la energía. No importa que cada participante pueda no ser consciente completamente del significado de esta alineación o de su alcance último en la consciencia. Cada mente y corazón que se acelera en respuesta a una sensación de relación con y dentro de la Totalidad está ayudando a cumplir con el propósito intencionado de los Festivales.
El servicio de Triángulos es un ejemplo espléndido de un canal grupal para la entrada de la luz. A través de la meditación unida de un grupo que trabaja desinteresadamente, sin esperar beneficio alguno que no sea el servicio de El Plan, la Luz y el Amor de Dios, se puede liberar esa luz en el mundo. Trabajemos en meditación para irradiar luz y buena voluntad a la conciencia humana, ayudando a la entrada de la luz.

 

 


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