Boletín de Triángulos No. 144 (Junio 2003)

Restaurando el Flujo Circulatorio Divino

La vida eterna fluye incondicionalmente desde el corazón de nuestro sol hacia toda la existencia dentro de nuestro sistema. Sus efectos físicos, el calor y la luz, dan sustento a la miríada de formas sobre nuestro planeta. Su correspondencia superior alimenta el desarrollo de la consciencia y la habilidad de cada planeta, centro planetario, reino y vida individual a revelar su naturaleza espiritual. Con el entendimiento de la diástole y la sístole, el menguar y fluir de la energía divina hacia nuestro esquema planetario, tales como los períodos de la luna llena y nueva, viene más responsabilidad para trabajar con estas energías espirituales disponibles para restaurar el flujo circulatorio divino y enlazar los mundos inferiores y superiores.

La Sabiduría Perenne enseña que la familia humana ocupa una posición única que pende entre lo espiritual y lo material. La humanidad es un reino-puente que eventualmente llevará el amor y propósito de Dios a todas las formas vivientes que encarnan los niveles embrionarios de conciencia, y consecuentemente soltarlas a un nuevo ciclo de desenvolvimiento espiritual.


¿Qué interrumpe entonces el flujo divino de vida espiritual en el todo planetario, emanando del 'Lugar secreto de Él, que está Más Allá' hasta la materia atómica de la ciencia? Es una lamentable, aunque provocadora, noción el que la humanidad es tanto la causa como la solución a este dilema planetario. Si la humanidad ha de cumplir con su destino de 'puesto avanzado' de la conciencia de Dios sobre el planeta, entonces uno de los muchos prerequisitos que llevan a este desarrollo importante será el florecimiento de relaciones correctas.

En nuestra labor de Triángulos, se nos ofrece una profunda oportunidad para actuar como grupo puente, como puntos de relevo de energía, relacionando a la humanidad con su Fuente divina. Cada vez que hacemos contacto en nuestros triángulos diarios, es como si completáramos un circuito eléctrico divino que permite que se conecten la vida y la luz de la esencia espiritual con la familia humana, compensando la resistencia del materialismo. Obrando de esta forma, ayudamos a elevar las vidas en desarrollo que constituyen los reinos animal, vegetal y mineral, pues ellos también tienen un propósito profundo con el que cumplir para el bien de la totalidad.

Todos reconocemos que el mantenimiento de una forma saludable requiere el flujo libre de energía vital por todos los órganos del cuerpo. De igual manera, el bienestar de toda vida sobre nuestro pequeño planeta depende del despertar de la humanidad a su propósito divino, y así al final el "peso de la Voluntad de Dios... pueda progresar sin impedimento de punto a punto, de esfera a esfera, y de gloria a gloria."


 

 


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