Boletín de Triángulos
Nº 152 - Junio 2005


 


EL AMANECER DE UNA NUEVA CONCIENCIA

Ocurre, casi sin que nos demos cuenta: el amanecer. A la luz tenue de la mañana temprana, antes de que hayáis tenido la oportunidad de daros cuenta, ocurre: el nuevo día está lleno de luz brillante. En esos breves instantes del temprano amanecer la tierra giró, y vuestro mundo se ve transformado de oscuridad en luz. En un grado de giro terrestre se producen grandes cambios. A lo largo y ancho del hemisferio, como vosotros, millones de personas se sienten de pronto motivadas a levantarse y comenzar un nuevo día. Es el "efecto mariposa" de la conciencia: pequeños cambios en la tierra con ramificaciones muy extendidas.

Un efecto parecido puede apreciarse cuando una persona cambia el foco de su personalidad un grado hacia el interior de su alma. Ese pequeño giro en la vida de la personalidad es suficiente para permitir la entrada de una cantidad considerable de luz a su conciencia. La luz del alma es reveladora y capacita a la persona para ver el mundo de una forma nueva, con nuevos ojos. Esta pequeña expansión de la conciencia puede producir un cambio importante en la manera en que uno dirige su propia vida externa. Y un trayecto vital revelador es todo cuanto se necesita para poner en marcha el proceso de expansión. Un trayecto vital es tan sólo un momento en la larga historia del alma. Pero, igual que ocurre con el sol naciente, en ese pequeño giro de la vida de la personalidad se producen grandes cambios.

Las iniciativas espirituales, como la de los Triángulos, están colaborando en la profundización de la confianza entre las esferas iluminadas y las materiales. Este despertar de la vida de la personalidad individual no es un acontecimiento aislado; de hecho, está ocurriendo en todo el mundo. Millones de personas están volviéndose más sensibles a la luz del espíritu. Y esta iluminación está creando cambios revolucionarios en muchos países. Es el efecto colectivo de millones de personas girándose hacia la luz que crea una masa crítica de suficiente intensidad como para expresar una nueva cualidad en la conciencia humana. Esto ha llevado, por ejemplo, a un crecimiento inmenso de la filantropía y de las agencias de servicio y ayuda, así como a la fundación de miles de ONGs en el mundo. Este crecimiento de la voluntad colectiva de compartir recursos y de cubrir la necesidad humana --una cualidad definida del alma-- se percibe en el desembolso espontáneo y enorme de dinero y de ayuda para las víctimas del tsunami de los países del Océano Índico. A medida que la conciencia se vuelve hacia dentro -- incluso en una pequeña medida -- la luz que se vierte hacia el interior sensibiliza al corazón para que entre en acción. Esta habilidad de sentir una profunda compasión está más extendida de lo que nos podamos dar cuenta. Es un hecho que "la mente que está en Cristo" está emergiendo. El movimiento de las placas tectónicas de la tierra libera unas energías tremendas. Del mismo modo, cuando la crisis de la muerte evoca el alma del mundo, se liberan energías humanas. Ocurrió antes de que nadie pudiera darse cuenta: la tierra se movió, literalmente, y una conciencia nueva apareció en el horizonte. Sólo siendo quienes realmente somos -- almas espontáneas que comparten -- estamos creando ese camino de luz para los pies del Cristo que viene.

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