EL AMANECER DE UNA NUEVA CONCIENCIA
Ocurre,
casi sin que nos demos cuenta: el amanecer. A la luz tenue de
la mañana temprana, antes de que hayáis tenido la
oportunidad de daros cuenta, ocurre: el nuevo día está
lleno de luz brillante. En esos breves instantes del temprano
amanecer la tierra giró, y vuestro mundo se ve transformado
de oscuridad en luz. En un grado de giro terrestre se producen
grandes cambios. A lo largo y ancho del hemisferio, como vosotros,
millones de personas se sienten de pronto motivadas a levantarse
y comenzar un nuevo día. Es el "efecto mariposa"
de la conciencia: pequeños cambios en la tierra con ramificaciones
muy extendidas.
Un efecto parecido puede apreciarse cuando
una persona cambia el foco de su personalidad un grado hacia el
interior de su alma. Ese pequeño giro en la vida de la
personalidad es suficiente para permitir la entrada de una cantidad
considerable de luz a su conciencia. La luz del alma es reveladora
y capacita a la persona para ver el mundo de una forma nueva,
con nuevos ojos. Esta pequeña expansión de la conciencia
puede producir un cambio importante en la manera en que uno dirige
su propia vida externa. Y un trayecto vital revelador es todo
cuanto se necesita para poner en marcha el proceso de expansión.
Un trayecto vital es tan sólo un momento en la larga historia
del alma. Pero, igual que ocurre con el sol naciente, en ese pequeño
giro de la vida de la personalidad se producen grandes cambios.
Las iniciativas espirituales, como la de los
Triángulos, están colaborando en la profundización
de la confianza entre las esferas iluminadas y las materiales.
Este despertar de la vida de la personalidad individual no es
un acontecimiento aislado; de hecho, está ocurriendo en
todo el mundo. Millones de personas están volviéndose
más sensibles a la luz del espíritu. Y esta iluminación
está creando cambios revolucionarios en muchos países.
Es el efecto colectivo de millones de personas girándose
hacia la luz que crea una masa crítica de suficiente intensidad
como para expresar una nueva cualidad en la conciencia humana.
Esto ha llevado, por ejemplo, a un crecimiento inmenso de la filantropía
y de las agencias de servicio y ayuda, así como a la fundación
de miles de ONGs en el mundo. Este crecimiento de la voluntad
colectiva de compartir recursos y de cubrir la necesidad humana
--una cualidad definida del alma-- se percibe en el desembolso
espontáneo y enorme de dinero y de ayuda para las víctimas
del tsunami de los países del Océano Índico.
A medida que la conciencia se vuelve hacia dentro -- incluso en
una pequeña medida -- la luz que se vierte hacia el interior
sensibiliza al corazón para que entre en acción.
Esta habilidad de sentir una profunda compasión está
más extendida de lo que nos podamos dar cuenta. Es un hecho
que "la mente que está en Cristo" está
emergiendo. El movimiento de las placas tectónicas de la
tierra libera unas energías tremendas. Del mismo modo,
cuando la crisis de la muerte evoca el alma del mundo, se liberan
energías humanas. Ocurrió antes de que nadie pudiera
darse cuenta: la tierra se movió, literalmente, y una conciencia
nueva apareció en el horizonte. Sólo siendo quienes
realmente somos -- almas espontáneas que comparten -- estamos
creando ese camino de luz para los pies del Cristo que viene.
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