Boletín de Triángulos
Nº 152 - Junio 2005


 


LOS SIETE RAYOS (Parte 1)

En sus 24 libros de filosofía esotérica, Alice Bailey presentó al mundo una riqueza de información concerniente a los siete Rayos -- un septenio de energías que impactan a un nivel universal, planetario, nacional, de grupo, individual y infrahumano, y que condicionan la evolución de la conciencia.

Durante eones se ha velado, mediante un lenguaje simbólico, la referencia a estas energías cósmicas arquetípicas, aunque dinámicas. Por ejemplo, se pueden hallar referencias a los "siete Espíritus ante el trono de Dios" en la Biblia y, de igual modo, en los escritos de Platón. La comprensión de estos conceptos energéticos ha sido siempre conocida para aquellos dotados de ojos para ver. Aun así, sólo ha sido permisible durante aproximadamente los últimos cien años que este conocimiento entrase en el dominio público con tanto detalle; y sólo porque la humanidad, el discípulo del mundo, se ha ganado el derecho de entrar con mayor profundidad en el arcano de la sabiduría y, como consecuencia, de aceptar una mayor responsabilidad por su propio destino.

Los siete rayos se han descrito universalmente mostrando "las siete cualidades de la Deidad". Estos flujos cósmicos primordiales de energía pura emergen de las esferas sublimes y condicionan en su estela la diversidad de las miríadas de la vida para revelar lo sagrado que guardan en su interior.

Al considerar la naturaleza de las energías de los rayos, necesitamos siempre recordar que su pasaje a través de la forma revela a la vez los aspectos más altos y más bajos de la naturaleza humana. Todo depende del lugar desde el que se enfoque principalmente la conciencia del hecho de estar permanentemente presente como espíritu. Un rayo de energía determinado mostrará características diferentes en un servidor sabio de la raza que en alguien que está completamente preocupado por el mundo material para conseguir su propia auto-gratificación.

Teniendo esto en cuenta, este artículo, el primero de dos, trata los Rayos 1, 2, y 3, denominados Rayos de Aspecto, por su prominencia en la vida manifiesta de la Deidad. En el siguiente artículo en aparecer en el Boletín de Septiembre, se tratarán los Rayos 4, 5, 6, y 7.

Rayo 1 -- Voluntad o Poder -- se ha descrito como "El Más Alto". En la vida humana se manifiesta como la fuerza, el valor y el poder para gobernar, y aquellos que están en posiciones de poder y de gobierno expresan esta energía arquetípica al instante.

Rayo 2 – Amor - Sabiduría – se ha descrito con gran belleza como "El Señor del Amor Eterno". En la vida de la humanidad se expresa en forma de calma, paciencia, y amor por la verdad y la compasión. Muchos de aquellos que están implicados en la enseñanza y en la curación están especialmente sintonizados con este rayo de energía. El Cristo, el Maestro del mundo, es el ejemplo sobresaliente del impulso del segundo Rayo.

Rayo 3 -- Inteligencia Activa -- se describe como "La Mente Universal". En la vida humana este rayo de energía implica sinceridad de propósitos, intelecto claro, puntos de vista amplios sobre cuestiones abstractas, y una capacidad de concentración en estudios filosóficos.

Este triple flujo de energía hace eco a través de muchas de las creencias religiosas del mundo -- en la Cristiandad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; en el Hinduismo: Shiva, Vishnu y Brahma; en el Judaísmo: Kether, Chokman, y Binah; en las antiguas tradiciones espirituales egipcias: Ra, Osiris, y Horus; y en la tradición de la Sabiduría Eterna: Vida, Calidad y Apariencia o Voluntad, Amor y Luz.

La interacción de estos tres Principios creativos divinos condiciona el proceso evolutivo. Su danza entretejida y eterna trae siempre consigo la relación correcta de la forma para el patrón interior y espiritual, sin ser relevante si estamos considerando la vida evolutiva del sistema solar, de un planeta o de un ser humano. Quizá no fuese una coincidencia el que las enseñanzas sobre los Rayos fueran presentadas al mundo en un momento en que la ciencia de la psicología estaba en su ascenso. Las ideas impartidas implícitas en la enseñanza de los Rayos ofrecen un planteamiento nuevo y visionario acerca del estudio de la interacción humana, y de nuestra relación con las esferas espirituales y materiales.

Nosotros también reconocemos su importancia en los Triángulos, ya que trabajamos a diario en grupos de tres para tejer el amor y la luz en la conciencia humana, para servir de voluntad que se desdobla y de propósito de Deidad.

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