EL ARTE DE LA VISUALIZACIÓN
La
Visualización es una ciencia que se basa en la ley espiritual
que dice que la energía sigue al pensamiento. En nuestro
trabajo de los Triángulos es un proceso en el que los poderes
creativos de la imaginación, además de la energía
mental, se utilizan para traer la luz y la buena voluntad al mundo.
Lo que pensamos, nuestras ideas, nuestros pensamientos y nuestras
imaginaciones tienen el potencial de convertirse en una realidad
en el mundo físico, tanto si son imágenes vistas
en el "ojo de la mente" del arquitecto o del diseñador
de jardines, como si son cualidades más abstractas e intangibles
que se perciben en la meditación, cualidades como la inclusión,
la compasión, o un sentido de la responsabilidad hacia
los demás seres humanos.
El uso correcto de la energía mental
es una forma de prestar servicio a la humanidad y, siendo como
es una técnica científica, no es una ilusión
emocional, de modo que se requiere estudio, investigación
y práctica para dominar los principios implicados. Semejante
esfuerzo merece la pena porque la visualización se convierte
entonces en un proceso mediante el cual la mente alcanza niveles
de conciencia más elevados, más allá de su
gama actual. Para dominar esta técnica científica,
lo primero que necesitamos es intentar llegar a la comprensión
de la naturaleza de las emociones y también darnos cuenta
de que la mente tiene sus aspectos más elevados y más
bajos. Es inspirador considerar que el poder de visualizar correctamente
es una técnica mediante la cual podemos discernir entre
lo irreal y lo real, entre las apariencias externas y lo que está
realmente imbuido de expresiones del mundo de la intuición
– esa facultad que rompe a través del glamour y de
la ilusión de la naturaleza más baja para revelar
la luz existente dentro de todas las formas.
La naturaleza emocional o astral es simplemente
un reflector de impresiones, y el objetivo del trabajador de los
Triángulos es entrenar al cuerpo emocional para que esté
quieto y transparente como un espejo, de modo que refleje aquello
que es más elevado y no los miedos, las preocupaciones
o los deseos de la naturaleza baja. El control emocional se desarrolla
a través de la relajación, la concentración
y la quietud, que calma el movimiento incesante de las emociones,
permitiendo el flujo de las energías puras y positivas
del pensamiento hacia la conciencia del cerebro. Mediante el control
y la dirección de la naturaleza baja -- el cuerpo físico,
las emociones, la mente concreta -- podemos cambiar nuestro enfoque
mental hacia arriba, hacia niveles abstractos más elevados
de conciencia mental. La mente baja concreta deja de ser un colador
analítico a través del cual se cierra la puerta
a las ideas más refinadas y, mediante la puerta de la mente
más elevada, se abre un mundo nuevo de ideas percibidas
intuitivamente. Es entonces cuando fluyen hacia el interior de
la conciencia humana impresiones intangibles como la sensación
de universalidad, de comprensión sintética y de
identificación con todos los seres.
Cuando visualizamos, construimos un puente
en la conciencia entre los planos astral y mental. La imaginación
creativa "imagina una forma" mediante la habilidad para
visualizar y la energía del pensamiento de la mente dota
de vida y de dirección a esta forma. Con la práctica
podemos ver "a nuestro antojo" dibujos en el ojo de
la mente de líneas de luz y de una red global de triángulos.
Esto es lo que podría llamarse visualización objetiva
en tres dimensiones. La visualización subjetiva es más
difícil pero es posible con la práctica. En el último
caso nos movemos sobre el puente imaginario que estamos creando
en la conciencia, como uno con todos los otros trabajadores de
la luz subjetiva, y sentimos esas ideas que tienen una cualidad
espiritual y un toque de inclusión.
En nuestro trabajo de los Triángulos,
nosotros deberíamos ser capaces de utilizar los tipos de
visualización tanto objetiva como subjetiva, en los que
la red de triángulos que circulan por el mundo sean visibles
como una parrilla y aun así estén sostenidos por
una circulación invisible de energía de luz, amor
y poder. De igual modo que ocurre en lo alto, ocurre también
en lo bajo, puesto que de la misma forma en que el pensador visionario
está rodeado de una esencia espiritual invisible, también
lo está el planeta cuando se sustenta sobre las mentes
elevadas de las personas de buena voluntad. Entonces la atmósfera
mental del planeta se eleva y se purifica y la humanidad se mueve
hacia el cumplimiento de su destino como la portadora de la luz
planetaria.
|