Boletín de Triángulos
Nº 152 - Junio 2005


 


EL ARTE DE LA VISUALIZACIÓN

La Visualización es una ciencia que se basa en la ley espiritual que dice que la energía sigue al pensamiento. En nuestro trabajo de los Triángulos es un proceso en el que los poderes creativos de la imaginación, además de la energía mental, se utilizan para traer la luz y la buena voluntad al mundo. Lo que pensamos, nuestras ideas, nuestros pensamientos y nuestras imaginaciones tienen el potencial de convertirse en una realidad en el mundo físico, tanto si son imágenes vistas en el "ojo de la mente" del arquitecto o del diseñador de jardines, como si son cualidades más abstractas e intangibles que se perciben en la meditación, cualidades como la inclusión, la compasión, o un sentido de la responsabilidad hacia los demás seres humanos.

El uso correcto de la energía mental es una forma de prestar servicio a la humanidad y, siendo como es una técnica científica, no es una ilusión emocional, de modo que se requiere estudio, investigación y práctica para dominar los principios implicados. Semejante esfuerzo merece la pena porque la visualización se convierte entonces en un proceso mediante el cual la mente alcanza niveles de conciencia más elevados, más allá de su gama actual. Para dominar esta técnica científica, lo primero que necesitamos es intentar llegar a la comprensión de la naturaleza de las emociones y también darnos cuenta de que la mente tiene sus aspectos más elevados y más bajos. Es inspirador considerar que el poder de visualizar correctamente es una técnica mediante la cual podemos discernir entre lo irreal y lo real, entre las apariencias externas y lo que está realmente imbuido de expresiones del mundo de la intuición – esa facultad que rompe a través del glamour y de la ilusión de la naturaleza más baja para revelar la luz existente dentro de todas las formas.

La naturaleza emocional o astral es simplemente un reflector de impresiones, y el objetivo del trabajador de los Triángulos es entrenar al cuerpo emocional para que esté quieto y transparente como un espejo, de modo que refleje aquello que es más elevado y no los miedos, las preocupaciones o los deseos de la naturaleza baja. El control emocional se desarrolla a través de la relajación, la concentración y la quietud, que calma el movimiento incesante de las emociones, permitiendo el flujo de las energías puras y positivas del pensamiento hacia la conciencia del cerebro. Mediante el control y la dirección de la naturaleza baja -- el cuerpo físico, las emociones, la mente concreta -- podemos cambiar nuestro enfoque mental hacia arriba, hacia niveles abstractos más elevados de conciencia mental. La mente baja concreta deja de ser un colador analítico a través del cual se cierra la puerta a las ideas más refinadas y, mediante la puerta de la mente más elevada, se abre un mundo nuevo de ideas percibidas intuitivamente. Es entonces cuando fluyen hacia el interior de la conciencia humana impresiones intangibles como la sensación de universalidad, de comprensión sintética y de identificación con todos los seres.

Cuando visualizamos, construimos un puente en la conciencia entre los planos astral y mental. La imaginación creativa "imagina una forma" mediante la habilidad para visualizar y la energía del pensamiento de la mente dota de vida y de dirección a esta forma. Con la práctica podemos ver "a nuestro antojo" dibujos en el ojo de la mente de líneas de luz y de una red global de triángulos. Esto es lo que podría llamarse visualización objetiva en tres dimensiones. La visualización subjetiva es más difícil pero es posible con la práctica. En el último caso nos movemos sobre el puente imaginario que estamos creando en la conciencia, como uno con todos los otros trabajadores de la luz subjetiva, y sentimos esas ideas que tienen una cualidad espiritual y un toque de inclusión.

En nuestro trabajo de los Triángulos, nosotros deberíamos ser capaces de utilizar los tipos de visualización tanto objetiva como subjetiva, en los que la red de triángulos que circulan por el mundo sean visibles como una parrilla y aun así estén sostenidos por una circulación invisible de energía de luz, amor y poder. De igual modo que ocurre en lo alto, ocurre también en lo bajo, puesto que de la misma forma en que el pensador visionario está rodeado de una esencia espiritual invisible, también lo está el planeta cuando se sustenta sobre las mentes elevadas de las personas de buena voluntad. Entonces la atmósfera mental del planeta se eleva y se purifica y la humanidad se mueve hacia el cumplimiento de su destino como la portadora de la luz planetaria.

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