Boletín de Triángulos
Nº 152 - Junio 2005


 


GEOMETRÍA SAGRADA

Se dice que "Dios geometriza", y así la forma externa de la existencia debe reflejar de algún modo esta verdad profunda. A imitación de Dios, la humanidad ha buscado, a lo largo de los tiempos, crear la forma geométrica en sus edificios. Los arquitectos de edificios sagrados como la catedral de Chartres o el Partenón, utilizaron medidas extraordinarias para asegurarse de que en su trabajo había una proporción correcta y equilibrada. Las razones matemáticas profundas, aunque sencillas, gobernaron las longitudes relativas de las líneas y de los ángulos entre ellas. Como resultado, encontramos bellos estos edificios -- una belleza nacida no sólo del adorno, sino de la exactitud de sus medidas. La respuesta estética se centra en la geometría más profunda y subyacente -- una geometría que expresa las verdades espirituales en un lenguaje que va más allá de las palabras. Resulta interesante el hecho de que el ya fallecido arquitecto holandés Ton Alberts sugiriese que cada ángulo tiene su propio ángel, una energía propia que lo preside, y que la dependencia excesiva del ángulo de 90 grados en los edificios no es sana. Cuando advertimos que la labor de la humanidad es resolver la red etérea desde los cuadrados, con cuatro ángulos iguales de 90 grados, a los triángulos, que en su forma equilátera tienen tres ángulos de 60 grados, podemos ver que la humanidad debe aprender a "geometrizar".

Platón, el filósofo, creía que las matemáticas, incluyendo la geometría, eran un requisito clave de la educación, y ha dado su nombre a los sólidos platónicos, que son las cristalizaciones de la verdad geométrica eterna. El cubo, compuesto por cuadrados, es, en efecto, uno de estos sólidos -- pero sólo uno de los cinco existentes, y el único que presenta ángulos rectos. Los otros sólidos están compuestos en tres casos por triángulos equiláteros, y en un caso por pentágonos. El pentágono implica el pentagrama, a veces denominado la estrella del hombre, que resuena con la razón matemática conocida como "pi", o la razón de oro, un número asociado a la estructura de las conchas espirales y de otras formas de crecimiento natural. El hexágono, la "estrella de David", consiste en dos triángulos equiláteros entrelazados, y está estrechamente unido a la evolución angélica o deva.

Se dice que es la tarea de los planetas sagrados el transformar la red etérea desde triángulos a anillos interrelacionados -- quizá esto simbolice la fusión de todos los ángulos y de las energías. En cualquier caso, la Tierra no es ya sagrada, y debemos hacer primero la transición desde la norma del cuadrado hasta la ley del triángulo.

La geometría de un edificio define los tipos de sonidos que resonarán allí con mayor claridad. Podemos adivinar que las razones y los ángulos geométricos sagrados son los mejores conductores del sonido correcto de los tonos sagrados, incluyendo el abarcador de todo, el Om. Así, la transformación del cuerpo etéreo del planeta en su geometría correcta anuncia la creación de un templo resonante a mayor gloria de Dios en un universo más amplio, conectando la Tierra con la música de las esferas y con el cosmos.

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