GEOMETRÍA SAGRADA
Se dice
que "Dios geometriza", y así la forma externa
de la existencia debe reflejar de algún modo esta verdad
profunda. A imitación de Dios, la humanidad ha buscado,
a lo largo de los tiempos, crear la forma geométrica en
sus edificios. Los arquitectos de edificios sagrados como la catedral
de Chartres o el Partenón, utilizaron medidas extraordinarias
para asegurarse de que en su trabajo había una proporción
correcta y equilibrada. Las razones matemáticas profundas,
aunque sencillas, gobernaron las longitudes relativas de las líneas
y de los ángulos entre ellas. Como resultado, encontramos
bellos estos edificios -- una belleza nacida no sólo del
adorno, sino de la exactitud de sus medidas. La respuesta estética
se centra en la geometría más profunda y subyacente
-- una geometría que expresa las verdades espirituales
en un lenguaje que va más allá de las palabras.
Resulta interesante el hecho de que el ya fallecido arquitecto
holandés Ton Alberts sugiriese que cada ángulo tiene
su propio ángel, una energía propia que lo preside,
y que la dependencia excesiva del ángulo de 90 grados en
los edificios no es sana. Cuando advertimos que la labor de la
humanidad es resolver la red etérea desde los cuadrados,
con cuatro ángulos iguales de 90 grados, a los triángulos,
que en su forma equilátera tienen tres ángulos de
60 grados, podemos ver que la humanidad debe aprender a "geometrizar".
Platón, el filósofo, creía
que las matemáticas, incluyendo la geometría, eran
un requisito clave de la educación, y ha dado su nombre
a los sólidos platónicos, que son las cristalizaciones
de la verdad geométrica eterna. El cubo, compuesto por
cuadrados, es, en efecto, uno de estos sólidos -- pero
sólo uno de los cinco existentes, y el único que
presenta ángulos rectos. Los otros sólidos están
compuestos en tres casos por triángulos equiláteros,
y en un caso por pentágonos. El pentágono implica
el pentagrama, a veces denominado la estrella del hombre, que
resuena con la razón matemática conocida como "pi",
o la razón de oro, un número asociado a la estructura
de las conchas espirales y de otras formas de crecimiento natural.
El hexágono, la "estrella de David", consiste
en dos triángulos equiláteros entrelazados, y está
estrechamente unido a la evolución angélica o deva.
Se dice que es la tarea de los planetas sagrados
el transformar la red etérea desde triángulos a
anillos interrelacionados -- quizá esto simbolice la fusión
de todos los ángulos y de las energías. En cualquier
caso, la Tierra no es ya sagrada, y debemos hacer primero la transición
desde la norma del cuadrado hasta la ley del triángulo.
La geometría de un edificio define
los tipos de sonidos que resonarán allí con mayor
claridad. Podemos adivinar que las razones y los ángulos
geométricos sagrados son los mejores conductores del sonido
correcto de los tonos sagrados, incluyendo el abarcador de todo,
el Om. Así, la transformación del cuerpo etéreo
del planeta en su geometría correcta anuncia la creación
de un templo resonante a mayor gloria de Dios en un universo más
amplio, conectando la Tierra con la música de las esferas
y con el cosmos.
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