Boletín de Triángulos
Nº 156 - Junio 2006



CORAZÓN - LA MORADA DE DIOS

Cuando pensamos en el corazón, lo que normalmente viene a la mente es un órgano físico que bombea la sangre alrededor del cuerpo. Suena muy fisiológico y se aleja del tema de este artículo. Pero prolonguemos esta descripción un poco más describiendo el corazón como un órgano físico que bombea sangre vivificante alrededor del cuerpo. El significado y énfasis comienza a cambiar. Ahora tenemos un misterio. Vida. ¿Como se relaciona el corazón con la vida? ¿Y que es la vida en cualquier caso?.

Para muchas personas, y dentro de varias tradiciones espirituales, el corazón tiene una función principal que va mucho más allá, más lejos de su deber como una bomba. "Que recibe y da". Se considera, simbólicamente, y de hecho como la primavera de la vida y el cáliz del amor. Nosotros hemos añadido otra palabra significativa: Amor. ¿Comunica el corazón amor?, y ¿Qué es el amor?

¿Es el corazón el punto central para vivir y amar dentro de nosotros mismos? ¿Dónde se originan ésas energías y cualidades? Hay vida humana y amor humano. Más aún, nosotros sabemos que ambos, la vida y el amor, tienen significado y presencia más allá de la expresión humana personal. Nos viene a la mente una escueta afirmación llamada "Recapitulación del Mediodía"

Recapitulación del Mediodía

Conozco, Oh Señor de vida y Amor, la necesidad.
Conmueve nuevamente con amor mi corazón
Para que también yo, pueda amar y dar.

El corazón es más que un órgano físico. Es más que un centro personal de energía. Su influencia y sensibilidad pueden extenderse mucho más lejos de nuestras preocupaciones físicas y emocionales. El corazón proporciona nuestro eslabón vivificante vinculado a lo Divino. La Recapitulación afirma esto. Y, como trabajadores de Triángulos, diariamente afirmamos el papel del corazón en reforzar la red. Trabajamos desde la mente, pero nuestros pensamientos e intenciones se dan añadiendo cualidad desde el corazón. Nuestro servicio debe ser tanto meditativo como sincero.

Las tradiciones espirituales hablan de La Luz y la Vida como términos sinónimos. Nosotros visualizamos el torrente de la luz y amor portadores de vida dentro de nuestros triángulos, y el flujo de luz y buena voluntad a través de la red para estimular las mentes y corazones en cualquier parte. Conforme estas energías fluyen, las mentes y los corazones se despiertan. Este despertar se extiende más allá del corazón individual hacia el corazón colectivo de la humanidad. Y, conforme este corazón colectivo se despierte la humanidad estará más cerca de Dios, y Dios más cerca de la humanidad. Nuestros corazones- individual y colectivamente- llegarán verdaderamente a ser la morada de Dios.

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