EDUCACIÓN – LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN. Parte 3
Uno de los logros humanos destacables de los dos últimos siglos es la constatación de la importancia de la educación para todos. En el mundo desarrollado, la educación ha sido una referencia tan crucial para la salud, el bienestar y el progreso de la sociedad que durante cientos de años en muchos países aquella fue obligatoria desde la infancia temprana hasta una edad mediana o avanzada de la adolescencia. La educación superior o formación profesional, que solía estar en mano de una minoría de elite, está ahora fomentándose ampliamente, y es lo normal. Además existen oportunidades nuevas maravillosas para aprender, tales como La Universidad Abierta en Bretaña, que inició un nuevo modelo educacional conocido como 'Supported Open Learning'. Esto fue un experimento tan exitoso que se está repitiendo por todo el mundo.
En el mundo desarrollado, la educación para todos está reconocida igualmente por algunos como un ideal urgente e inestimable. Pero todavía hay obstáculos y perjuicios que vencer antes de que esto pueda completarse. En algunas culturas, por ejemplo, la idea de educar a las mujeres es todavía inaceptable para mucha gente. Los recursos económicos necesarios para alcanzar la educación para todos los niños del mundo no son muchos. Un informe de UNICEF informa que necesitarían gastar sobre siete billones de dólares cada año durante los próximos diez años. Para poner en perspectiva, esto es menos de lo que anualmente se gasta en cosméticos en los Estados Unidos o en helados en Europa. Así que es obvio que lo que es necesario es la movilización de la voluntad política en todas partes del mundo ante la educación para que todos puedan ser un ideal completamente realizado.
Por supuesto, es verdad que hasta cierto punto un motivo de utilidad mueve en gran medida el apoyo del gobierno para programas educativos; los colegios están ahí para proporcionar literatura, ciudadanos competentes en las matemáticas y que vivan conforme a la ley, manteniendo la mecánica del estado moderno engrasado para que la trayectoria de este se mueva incluso a niveles más altos de la ganancia, de la posesión y del consumo personal. Pero a pesar de ello, un resultado importante y espiritual es que la gente esta ahora aprendiendo a pensar para ellos mismos. Por esta razón los grandes movimientos educativos en el mundo son descritos como la mayor actividad espiritual en los que la humanidad está actualmente involucrada.
La educación solía estar enfatizada principalmente en aprender a extraer conocimiento de los hechos, pero en las últimas décadas se han desarrollado, en muchas partes del mundo, interesantes y alentadores señales de un crecimiento educativo de los valores y del cultivo del sentido de la responsabilidad. El valor y la responsabilidad no son hechos externos sino realidades internas. ¿No es esto una indicación de que la educación avanza en el reino del alma?
De esta forma al enfocar los educadores del mundo cada vez mas su trabajo en esta dirección, nosotros veremos dos resultados principales. El primero será ser consciente de la capacidad para concentrarse- incluso el primer paso, en la ciencia de la meditación. Es en gran parte insignificante que el campo e interés de la actividad humana sea el vehículo para esta concentración; lo que es importante es la capacidad, que conlleva la concentración, a saber detectar el significado y la realidad- el alma, en otras palabras- que está detrás de todas las formas externas. La consecuencia de esto será el segundo resultado principal- la existencia de un numero creciente de personas de todo el mundo que conscientemente contactan con sus almas e infunden los valores del alma en el cuerpo de la humanidad.
Como sabemos, es el alma evocada la que elimina el egoísmo dañino de la personalidad y lo sustituye con el poder inofensivo que ve cosas en el tiempo en su totalidad y espacio, que se apodera del Plan de relaciones humanas correctas y que está consagra diariamente viviendo para anclar luz, amor y la buena voluntad en los corazones y mentes humanas. Desde esta perspectiva, la educación parece que no debería limitarse al colegio y la universidad, sino como un viaje de por vida. La educación entonces recibe lo que verdaderamente debe ser, una mediación en vida con la meta para personas de todo el mundo para convertir conocimiento y experiencia objetiva en la sabiduría perspicaz, hábil y cariñosa.
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