EDUCACIÓN – LA CIENCIA DEL SERVICIO. Parte 4
La mayoría, si no todos, reconocemos que según crece la capacidad en nuestras prácticas de meditación y desarrollamos una profunda relación con el alma, aparecen nuevos horizontes y sentimos cada vez más la necesidad de involucrarnos en el servicio al bien común. Como resultado, los atractivos y quimeras del mundo material se desvanecen gradualmente, y nuestro servicio adquiere un nuevo sentido y vitalidad. Nuestra humilde participación en los asuntos de Dios, privilegio y responsabilidad de cada uno de nosotros, refleja la amplitud de nuestra conciencia. En cierta medida, esta misma transformación se refleja en las vidas de miles de nuestros prójimos alrededor del mundo y, sin duda, ese número irá aumentando con el paso del tiempo. Un verdadero servicio se ha descrito como "el flujo espontáneo de un corazón amante y una mente inteligente" (1) – el uno sin el otro hace nuestro servicio incompleto, careciendo de potencia y dirección. Sólo la mente entrenada y disciplinada mezclada con el calor y la compasión del corazón puede comenzar a comprender que el servicio es un camino de vida y un sendero interminable que finalmente conduce a la "libertad de los cielos".
El concepto de servicio como ciencia es encantador. La palabra ciencia proviene del latín, que significa conocer. Y, mientras que las ciencias físicas exploran el mundo exterior gobernado por las leyes naturales en el que actuamos como observador, las ciencias espirituales se dirigen hacia nuestra participación consciente en y una absorción dentro de las verdades transmitidas, por lo que, en esencia, llegan a ser una parte de nuestra consciencia. Nuestras propias vidas y esferas de influencia se transforman entonces en un laboratorio, un campo de experimentación y experiencias, en el que aprendemos a afinar nuestros corazones y nuestras mentes a las verdades y valores eternos. Somos conscientes de que cada día manejamos energía a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones, y aprendemos, a través de esos modos de expresión, a llegar a ser "canales de transmisión y no elementos de freno de intereses egoístas" (2)en el flujo divino.
Durante décadas se han dado grandes pasos en la educación pero, como cualquier otra ciencia, ha evolucionado y puesto cada vez más altos los valores humanos, en la actualidad y en un previsible futuro. En muchos sentidos, la esperanza y el futuro del mundo están en manos de aquellos que confían, con intuición y presentando una profunda filosofía educativa, sirviendo a las necesidades espirituales, psicológicas y físicas de la humanidad. Esto no deja mucho a la imaginación para aceptar un mundo en el que los niños y jóvenes aprendan responsabilidad social y de grupo, ciudadanía mundial y aquellos otros aspectos de la nueva educación, que les permitirán crecer como ciudadanos del mundo responsables y considerados.
Es interesante ver la tendencia respecto a las relaciones de grupo manifestadas en la vida laboral de muchas personas en todo el mundo. Así, por ejemplo, los equipos o relaciones de grupo son una práctica esencial en comunidades tales como la médica, los negocios, las finanzas y las ciencias. Actualmente ser miembro de un equipo es un indicador, generalmente, positivo de la actitud de un individuo para trabajar de forma constructiva con otros. Todas estas tendencias indican un crecimiento de la experiencia y la conciencia de grupo, en las que los corazones y las mentes caminan juntas para servir a un propósito concreto, tanto altruista como de cualquier otro tipo.
Las tres ciencias del antahkarana, de meditación y de servicio marcarán el punto más alto de todas nuestras prácticas educativas futuras. Todo lo anterior son, necesariamente, piezas del puzzle para revelar una edad de oro de la educación y la cultura universal. Para nosotros puede tener dificultad prever un tiempo en el que esas tres ciencias creen los fundamentos de una nueva educación, pero cuando se considera el notable desarrollo del conocimiento humano en los últimos cincuenta años más o menos, es evidente que han aparecido prácticas inadecuadas para ascender en los desafíos a los que se enfrenta la humanidad y es necesaria una mayor revalorización para servir a las generaciones futuras. Sin duda, la agitación actual en los sistemas educativos del mundo es un indicador de que en algún momento hemos perdido la dirección correcta, y que las tan cambiantes políticas educativas de los gobiernos y organizaciones internacionales competentes son sólo escalones con los que poder alcanzar un marco educativo más culto y visionario.
1. A Treatise on White Magic, Alice Bailey p.188
2. Telepathy and the Etheric Vehicle, Alice Bailey, p.195
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